Máxima preocupación entre los biólogos: un vertido químico provoca la muerte de 2.500 kgs de peces en un río valenciano y las lluvias agravan el problema
La contaminación de los ríos siempre es un problema, pero lo que ha ocurrido en el Magro es dramático. Las brigadas han retirado alrededor de 2.500 kilos de peces muertos tras un vertido que afectó a diez kilómetros de cauce entre Montroi y Llombai-Alfarb.
Ahora la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) investiga el origen de la contaminación y sus consecuencias. Los análisis provisionales detectaron sustancias químicas utilizadas en una nave industrial de Monserrat que había sufrido un incendio la semana anterior.
De momento esa es la hipótesis central de la investigación, pero ha habido otros factores. Por ejemplo, las lluvias aumentaron el caudal, complicaron la toma de muestras y pudieron movilizar restos de residuos.
Por qué han muerto al menos 2.500 peces en el río Magro por sustancias tóxicas
Por desgracia, tenemos embalses y ríos contaminados, aunque en esta ocasión el motivo del fallecimiento de tantos peces de golpe es por la llegada de un vertido.
De acuerdo con la CHJ, las muestras presentaban niveles de toxicidad muy superiores a los considerados normales, lo que motivó el seguimiento de la calidad del agua.
De momento no hay una conclusión clara del origen de la contaminación, pero todo apunta al incendio de una nave en Monserrat. Aun así, la investigación sigue abierta para conocer hasta qué punto es grave la afección.
La buena noticia es que los muestreos posteriores hallaron una reducción progresiva de esos niveles y una evolución favorable. El organismo trasladó esa información a las administraciones que habían preguntado por el episodio, mientras continuaba estudiando su alcance.
La lluvia agrava la contaminación del río Magro, según la CHJ
En la zona ha habido precipitaciones abundantes de hasta 70 litros por metro cuadrado, lo que provocado que el caudal se diluyera y que las muestras del río dejasen de ser tan representativas.
De hecho, al día siguiente, los técnicos detectaron nuevamente espumas en el barranco de les Valletes, por donde había llegado el vertido inicial. Tomaron muestras antes del punto de vertido, en ese lugar y aguas abajo para caracterizar la nueva afección.
«Estamos ante una situación nueva y debemos analizar cómo han afectado las precipitaciones», ha explicado la Comisaría de Aguas. Según la CHJ, las escorrentías pudieron arrastrar residuos hacia el barranco y después al Magro.
Los análisis debían aclarar qué sustancias se habían movilizado y sus posibles consecuencias. Lo más probable es que hayan arrastrado sedimentos y empeorado la situación.
Los biólogos, obligados a paralizar la retirada de peces muertos en el río
Durante tres días las brigadas de Tragsa se dedicaron a retirar del río los ejemplares de peces muertos, pero por la tarde tuvieron que parar los trabajos. En ese momento llevaban más de 2.500 peces.
La razón por la que interrumpieron la tarea fue la lluvia y la activación del aviso naranja en la región. Aun así, recabaron la información suficiente para saber qué especies se han visto más dañadas.
Una parte importante de la biomasa retirada correspondía a siluro, una especie exótica invasora presente en ese tramo. Los peces fueron gestionados como residuos y trasladados a una planta especializada de Almazora, en Castellón.
Pasados unos días, los técnicos revisaron el cauce para localizar más peces fallecidos, las acumulaciones de materia orgánica y los malos olores. Después la CHJ repetirá los muestreos, para estudiar si el vertido afectó al agua subterránea.