La evolución del fútbol en Arabia Saudí: «Admiran el estilo de España, pero no les ha influido»
Raúl Caneda, ex entrenador de Al-Ittihad y Al Nassr, radiografía en OKDIARIO el desarrollo del fútbol saudí
El país árabe, reconocido por el desembolso continuado de millones de euros, ha crecido a la inversa que otros campeonatos
Han traído el talento a su liga para potenciar al jugador local, que no abandona el torneo doméstico saudí
La plantilla árabe únicamente tiene un futbolista que milita en un club no saudí, los 25 restantes juegan en Arabia
De Washington a Atlanta. De 1994 a 2026. El vuelo de 32 años de Arabia Saudí despegó y aterrizó en Estados Unidos. Vuelve a hacer las Américas. Esta vez sin intereses petroleros de fondo, o con ellos, vaya usted a saber. En lo relacionado con el fútbol, a Arabia siempre le quedará Estados Unidos. Allí perdió la virginidad mundialista en 1994 ante Países Bajos y, este domingo de nuevo en suelo estadounidense, busca prolongar su sueño americano a costa de España. Aquella Arabia Saudí, novel y de escaso potencial, poco tiene que ver con la actual, cargada de experiencia y capacidades.
La Arabia de hoy se posa en el Mundial como una de las selecciones más poderosas de Asia. Le avalan sus siete presencias en los últimos nueve mundiales. Medalla de plata asiática, pues únicamente Japón (8) y Corea del Sur (11) cuentan con más apariciones. «A Arabia Saudí se le conoce en el fútbol porque han puesto mucho dinero para fichar a grandes estrellas. Y es así, pero en la liga saudí tiene mucha tradición en Asia. Al-Ittihad y Al Nassr son clubes con más de 70 años. El árabe es muy futbolero», destaca Raúl Caneda, entrenador español que dirigió a ambos clubes mencionados en 2013 y 2016 respectivamente.
De aquellos años, embrionarios del mediático campeonato actual que ahora cuenta con una pléyade de estrellas, ha cambiado la idiosincrasia del futbolista árabe hacia la vigorosidad física y solidaridad defensiva. «El jugador saudí era técnico, habilidoso y combinativo, pero endeble físicamente y con poca capacidad defensiva. Ahora han subido un punto la preparación física y cuentan con una pareja de centrales resiliente que sabe sufrir. Precisamente ese era el punto negativo del futbolista árabe, que sus capacidades de sufrimiento defensivo no son muy grandes. Sufrirán en los duelos individuales con España», detalla Caneda.
Arabia ha llevado la contraria a lo cotidiano en lo que al desarrollo del futbolista local se refiere. Mientras que la inmensa mayoría de selecciones que han dado un salto cualitativo ha sido basado en la migración de sus jugadores a las ligas de mayor potencial, en Arabia ocurre a la inversa. Han traído a los grandes jugadores de su liga para potenciar así al jugador saudí. En 1994, cuando Arabia perdió la virginidad mundialista, el campeonato árabe únicamente contaba con ocho extranjeros. Ahora, entre Primera y Segunda División, posee más de 300. De hecho, Saud Abdulhamid, que milita en el Lens francés, figura como el único saudí foráneo de la selección. Los 25 restantes juegan en clubes saudíes.
«Claro. Pasa eso, primero, por el tema económico. Los jugadores están exageradamente bien pagados, pero ha sido así de siempre. Es decir, yo he entrenado a jugadores de un talento superlativo y pertenecientes a la década anterior, que nunca salieron de ahí. Ni se lo plantearon antes y tampoco se lo plantean ahora. En Arabia son dioses, son hiperestrellas y sus salarios son astronómicos. Y, por otro lado, el cambio cultural es muy importante para un jugador saudí, cuya cultura posee unas características determinadas. Les cuesta cambiar de cultura», argumenta Raúl Caneda.
El árabe también es un arquetipo de jugador poco influenciable por estilos. A Arabia han llegado españoles en todas las instancias —directivos, entrenadores y jugadores— y no han conseguido implantar la filosofía de juego española. «El fútbol de nuestro país influyó en todo el mundo, pero no en Arabia Saudí. Admiran mucho el estilo, pero no les ha influido. Todos los clubes construyen su jugada desde atrás desde que lo hizo España, pero en Arabia no ha calado. No veo una incidencia. Los cambios en el tipo de juego saudí son más eventuales, dependiendo del tipo de jugador que salga, que estructurales», cuenta Caneda.
Arabia Saudí, que ya arrancó un histórico empate a Uruguay, se posa ahora ante una España con menos juego del que se le presumía. Final anticipada para los de Luis de la Fuente. Triunfo o a echar mano de la calculadora para pasar la fase de grupos. «Si España encuentra su armonía, es muy superior a Arabia. Ante Cabo Verde no la encontraron. El fútbol saudí ha cambiado. Antes era más de ida y vuelta y ahora rompen menos los partidos porque se han convertido más tácticos. Arabia sufrirá en los mano a mano con España porque no tiene una gran capacidad de sufrimiento defensivo. Ese es su mayor punto débil», finaliza Caneda. El viaje de Arabia colisiona con el de España, que tiene más horas de vuelo.