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Todos los gatos se esconden dentro de una caja, pero no es por jugar: la ciencia tiene una explicación

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

A cualquier dueño de gatos nos ha pasado: comprar un rascador carísimo y que nuestro animal prefiera el embalaje. Los gatos parecen sentir una atracción magnética por cualquier caja de cartón que aterriza en el suelo. Aunque la primera impresión es pensar que se trata de un simple capricho o de sus ganas de jugar, se trata de una respuesta evolutiva que está grabada en su ADN.

Según un artículo de National Geographic, esta conducta responde a cómo evolucionaron los gatos domésticos. El instinto de supervivencia obliga a que nuestra mascota vea en la caja un refugio perfecto. Para estos animales, el espacio cuadrado con laterales altos supone la diferencia entre la vulnerabilidad y el control de su entorno.

¿Por qué los gatos aman las cajas?

La ciencia explica que la respuesta es la seguridad frente a posibles amenazas externas. El gato doméstico, pese a vivir en apartamentos y casas, mantiene su origen como depredador pequeño que, a su vez, puede ser presa de otros más grandes. Por eso, las cajas de cartón funcionan como un búnker donde solo existe un frente abierto.

Al meterse dentro de una caja, el animal reduce los ángulos que debe vigilar. A diferencia de los herbívoros, estos felinos carecen de visión panorámica, por lo que estar en un sitio confinado les permite centrar su atención en un solo punto. Según los expertos, este aislamiento les otorga una sensación de protección que no encuentran en camas abiertas o sofás, lo que les permite reaccionar con tiempo ante cualquier sorpresa.

La caja como un refugio contra el estrés y el frío

Un estudio de la Universidad de Utrecht, liderado por Claudia Vinke y publicado en la revista científica Applied Animal Behaviour Science, demuestra que estos objetos son herramientas terapéuticas para los gatos. En un experimento con 19 felinos en un refugio, aquellos que recibieron una caja se adaptaron mucho antes a su nuevo hogar.

Los datos indican que, tras solo tres días, su comportamiento era más seguro y relajado que el de sus compañeros sin refugio.

El material también importa, y mucho. El cartón actúa como un aislante térmico de primer nivel, manteniendo el calor en invierno y frescor en verano. Además, la ciencia apunta a que la presión lateral de las paredes resulta reconfortante para ellos. Es una forma de consuelo físico que reduce el cortisol y les ayuda a gestionar entornos desconocidos o ruidos molestos.

El escondite perfecto de un felino para la caza

Aunque no tengan que buscarse el sustento, el instinto de caza los domina. Los felinos son cazadores de acecho que necesitan ocultarse para lanzar ataques por sorpresa. Por eso, una caja de cartón es el lugar de emboscada ideal para vigilar sin ser visto, ya sea esperando a una presa real o, en el caso doméstico, a las piernas de un ser humano.

Tal como explica Gabriella Smitt en un estudio sobre cognición animal publicado también en Applied Animal Behavior Science, esta necesidad de refugio es tan potente que incluso la bidimensionalidad les atrae.

Según ella, los gatos se sientan incluso en cuadrados dibujados en el suelo. Este fenómeno, conocido como el efecto óptico Kanizsa, crea la ilusión de una figura geométrica con solo señalar las esquinas. El animal prefiere entrar en este espacio aunque carezca de paredes reales para evitar peligros o entender las intensidades de su entorno.

Por último y no menos importante, el cartón sirve como rascador y juguete destructible, ya que les permite liberar tensiones al morder y rasgar la fibra. Esta conducta no es exclusiva de los gatos domésticos, ya que se ha comprobado que felinos de gran tamaño como leones y tigres también disfrutan de estas acciones.