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El significado de la letra ‘L’ en los coches automáticos: casi nadie lo sabe

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Cuando alguien se pone al volante de un coche con cambio automático por primera vez, es normal que surjan dudas, especialmente en lo que respecta a las letras de la palanca de cambios; las más habituales son la D, N, P y R, cada una de las cuales cumple una función. Asimismo, en algunos coches automáticos, existe la letra L, que proviene de «low» o bajo. Esta función es especialmente útil en situaciones que requieren mayor control del vehículo, como descensos prolongados, terrenos con barro, nieve o pendientes pronunciadas, ya que permite aprovechar la fuerza del motor para mantener la velocidad sin sobrecargar los frenos.

«Un cambio automático aporta confort al conducir, en especial en ciudad, y también seguridad, al permitir al conductor centrarse en el manejo de volante y freno, dando siempre respuesta al acelerar. En pruebas de conducción en pista de marcas como Alfa Romeo o Ford, para mostrar sus cambios de doble embrague a conductores sin excesiva experiencia, éstos siempre realizan mejores tiempos con transmisión automática que con manual, en ambos casos asociadas al mismo motor. El conductor se centra más en el trazado y siempre encuentra la respuesta adecuada al acelerar, sin tener que reducir de marcha. El precio también ha ralentizado su popularización. La transmisión automática es normalmente una opción, con sobreprecio respecto a la manual de serie», señala la DGT.

¿Qué significa la letra ‘L’ en los coches automáticos?

Normalmente, las letras que se ven en un cambio automático incluyen P, R, N, D y, a veces, otras adicionales como S, L o M. En primer lugar, la letra P en el cambio automático se refiere a «Park» o «Estacionar», que se utiliza cuando el coche está completamente detenido y se desea apagar el motor o salir del vehículo. Cuando seleccionas la posición P, la transmisión se bloquea, evitando que las ruedas giren, por lo que es fundamental que el coche esté completamente detenido antes de poner la palanca en esta posición, ya que de lo contrario podrías dañar el sistema de transmisión.

Por otro lado, la R en el cambio automático significa «Reverse», es decir, la marcha atrás. Antes de seleccionar la R, el coche debe estar completamente detenido, dado que intentar cambiar a marcha atrás mientras el coche está en movimiento puede causar daños graves a la transmisión. De manera similar, la letra N indica la posición «Neutral» o punto muerto, y en este modo la transmisión se desacopla del motor, permitiendo que el coche ruede libremente sin que las ruedas reciban potencia; de hecho, es similar al punto muerto en un coche manual.

En cuanto a la D, esta es probablemente la más utilizada, ya que significa «Drive» o «Conducir», de modo que al seleccionar esta posición, el coche cambiará automáticamente de marcha para optimizar el rendimiento mientras circulas. Dependiendo de la velocidad y la carga, la transmisión alternará entre diferentes marchas para mantener el motor funcionando de manera eficiente. Además, algunos coches automáticos incluyen la posición S, que significa «Sport» o Deportivo; al seleccionar esta opción, la transmisión ajusta los cambios para ofrecer una experiencia de conducción más deportiva, lo que generalmente implica mantener las marchas más bajas durante más tiempo, proporcionando más potencia y aceleración.

Por otra parte, la letra L indica «Low», y en esta posición, el coche mantiene una marcha baja para proporcionar más potencia, lo que resulta útil al subir pendientes empinadas o al conducir en terrenos difíciles, ya que evita que el motor se sobrecargue y proporciona más tracción y control. Finalmente, en algunas transmisiones automáticas más avanzadas, se encuentra la letra M, que significa «Manual» y permite al conductor cambiar manualmente entre las marchas utilizando la palanca de cambios o levas detrás del volante, sin necesidad de un pedal de embrague.

Vehículos automatizados

Los vehículos de conducción automatizada representan una verdadera revolución para la movilidad del futuro, y en este contexto, los vehículos totalmente automatizados, conocidos como vehículos autónomos, son aquellos diseñados y construidos para desplazarse de manera autónoma sin supervisión por parte del conductor.

Sin embargo, los vehículos automatizados o de conducción automatizada funcionan de manera autónoma durante determinados períodos, aunque requieren la intervención del conductor en ciertas circunstancias.

Además, estos vehículos están equipados con diversas tecnologías, como sensores de percepción del entorno (láser, radar, LiDAR, ultrasonidos, infrarrojos, cámaras de visión artificial), sistemas de posicionamiento y comunicación, sistemas avanzados de control, algoritmos complejos y unidades de procesamiento capaces de transformar los datos en acciones sobre el volante, el acelerador o el freno.

Finalmente, cabe señalar que el desarrollo y uso de estas tecnologías incide directamente en la seguridad y eficiencia del transporte, ya que el uso de vehículos automatizados minimiza los errores humanos, los cuales son responsables de más del 90 % de los accidentes de tráfico. La Dirección General de Tráfico impulsa la normativa en España para permitir el despliegue seguro de estos vehículos.