El plan perfecto para despedir el verano en Madrid: tardeo, tapas y conciertos en un jardín de olivos centenarios
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Un tardeo con música clásica cuando empieza a caer el sol. No hace falta salir de Madrid para encontrar un plan así durante los últimos días de agosto. En pleno distrito de Chamartín encontramos un jardín de olivos centenarios que durante el verano cambia su rutina al llegar la tarde ya que entre sus árboles aparece un escenario, músicos y algo para picar con el que alargar la noche después del concierto.
El lugar es el Olivar de Castillejo, en el número 3 bis de la calle Menéndez Pidal y su ciclo de conciertos de verano encara ya sus últimas jornadas después de dos meses de actividad. Las puertas se abren a las 19:00 horas y una hora después empieza la música. Piano, violín, canto, clarinete o saxofón han ido pasando por un programa pensado alrededor de la música de cámara y que este año finalizará el sábado 29 de agosto. El atractivo está tanto en lo que ocurre sobre el escenario como en lo que viene después. Terminada la actuación, el jardín permite quedarse a tomar algo y cenar al aire libre. Una fórmula sencilla para ese tardeo sencillo, con música, conversación, alguna tapa y una mesa bajo los árboles. Todo ello en un rincón bastante inesperado para encontrarse dentro de Madrid siendo así, uno de los mejores planes para despedir el verano.
El plan perfecto para despedir el verano en Madrid
Las Noches Clásicas del Olivar comenzaron el pasado 24 de junio y se celebran de miércoles a sábado. Detrás de la iniciativa está la Fundación Olivar de Castillejo, que abre su jardín durante los meses estivales con el propósito de acercar y apoyar la música de cámara al aire libre sobre un escenario para nada convencional. El jardín conserva más de un centenar de olivos, además de almendros, jaras, retamas y romeros. El resultado se aleja bastante de la imagen habitual de un concierto en Madrid: aquí el público escucha a los músicos rodeado de vegetación y con la luz del final de la tarde. El aforo es limitado y los asientos están numerados. La entrada cuesta 23 euros y es obligatorio adquirirla para acceder al recinto. Puede comprarse a través de la página de la Fundación. Las puertas se abren a las 19:00 horas y los recitales comienzan a las 20:00.
Tapas y una cena improvisada después del concierto
La música explica el origen de estas noches, pero no es lo único que atrae a quienes optan por este plan. Dentro del Olivar funciona un ambigú reservado exclusivamente para quienes han asistido al concierto, con bebidas y opciones para cenar al aire libre bajo los olivos. La iluminación tenue y los árboles hacen el resto. En una época en la que terrazas y azoteas suelen concentrar buena parte de los planes estivales de Madrid, este pequeño jardín de Chamartín ofrece algo diferente. No hace falta desplazarse fuera de la capital y tampoco enfrentarse a un evento multitudinario. La experiencia se mueve en una escala mucho más reducida y tranquila.
Los últimos conciertos del Olivar de Castillejo
Quedan ya pocas oportunidades para probar el plan este verano. La programación de 2026 termina el sábado 29 de agosto, por lo que la última semana concentra cuatro recitales.
- Miércoles 26 de agosto: Raúl Saiz Rodrigo, violín; Blanca López Rubal, violonchelo; y Miriam Gómez-Morán, piano.
- Jueves 27 de agosto: Elena Miró, soprano; Antonio Serrano, clarinete; y Patxi Aizpiri, piano.
- Viernes 28 de agosto: Irene Hierrezuelo Osorio, piano.
- Sábado 29 de agosto: Marcelo Solís, tenor; y José Ángel Onieva Collantes, piano.
Todos comienzan a las 20:00 horas, aunque merece la pena llegar antes: el acceso al jardín se abre una hora antes del inicio de la actuación. La Fundación mantiene además el aforo limitado y la organización a través de localidades numeradas.
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Un jardín con historia escondido en Chamartín
El escenario tampoco está elegido al azar. El Olivar de Castillejo toma su nombre de José Castillejo, pedagogo y jurista vinculado a la Institución Libre de Enseñanza, que adquirió la finca a comienzos del siglo XX. El espacio ha conseguido conservar hasta nuestros días ese carácter de jardín apartado del ruido que lo rodea. Durante buena parte del año puede pasar inadvertido incluso para muchos madrileños. En verano, sin embargo, encuentra en la música una forma de recuperar aquella idea de disfrutar de la cultura y del campo sin abandonar la ciudad.
Ahora ya sabes cuál es el mejor plan para despedir el verano en Madrid. y quedan sólo cuatro noches para hacerlo. Con el final de agosto a la vuelta de la esquina, escuchar un piano o un violín entre olivos y quedarse después tomando algo bajo los árboles puede ser una forma bastante poco convencional de decir adiós a las vacaciones. Y quizá sea precisamente esa sencillez la que ha convertido las noches del Olivar de Castillejo en uno de esos planes que regresan cuando vuelve el calor.