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Adiós al taxi de toda la vida en Madrid: el cambio radical que llega antes de 2027

taxi Madrid
Un vehículo robotaxi. (Foto: WeRide)
Blanca Espada

Moverse por Madrid está a punto de cambiar más de lo que parece. Lo que durante décadas ha sido algo de lo más normal, levantar la mano para parar un taxi o pedir un coche con conductor desde una app, empieza a transformarse con una tecnología que hasta hace poco parecía lejana. Ahora ya no es una idea futurista, sino un proyecto con fecha, empresas implicadas y respaldo institucional.

En los próximos meses, la capital será el escenario del primer piloto comercial de robotaxis en España. No hablamos de algo que vaya a ser una prueba puntual, sino un servicio real que los usuarios podrán solicitar desde el móvil. Y en este nuevo servicio el coche conducirá solo, sin intervención humana directa, aunque todavía con supervisión. Este paso va a marcar un antes y un después en la movilidad urbana, ya que no sólo afectará a la forma de desplazarse, sino también al sector del taxi, a las VTC y a todo el modelo de transporte en ciudad. Madrid se convierte así en un laboratorio real donde se pondrá a prueba si este cambio es viable, seguro y aceptado por los ciudadanos.

Adiós al taxi de toda la vida en Madrid: el cambio radical que llega antes de 2027

El sistema será bastante sencillo para el usuario. Todo se gestionará desde la aplicación de Uber, como ya ocurre actualmente con otros servicios de transporte. Al solicitar un trayecto, el cliente podrá encontrarse con un vehículo autónomo en lugar de uno conducido por una persona. La tecnología que hará posible este servicio ha sido desarrollada por la empresa WeRide, especializada en conducción automatizada. Sus vehículos están diseñados para circular de forma autónoma, interpretando el entorno, el tráfico y las condiciones de la vía en tiempo real.

Ahora bien, el despliegue no será inmediato ni masivo. En una primera fase, los coches incluirán operadores de seguridad a bordo. Su función será la de supervisar el trayecto y poder intervenir en caso de que ocurra cualquier incidencia. Es decir, el coche será autónomo, pero no estará completamente solo todavía. Este enfoque gradual busca reducir riesgos y ganar confianza tanto a nivel regulatorio como entre los usuarios. Poco a poco, si todo funciona como se espera, el sistema irá evolucionando hacia una conducción totalmente autónoma en determinadas zonas de la ciudad.

 

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Quién está detrás del proyecto

El piloto no es una iniciativa aislada, sino una alianza entre varias compañías con experiencia en movilidad y tecnología. Por un lado está Uber, que aportará su plataforma y la experiencia en gestión de servicios de transporte a gran escala. Por otro, WeRide, que proporciona la tecnología de conducción autónoma. Y en tercer lugar aparece Avomo, empresa del grupo Moove Cars, que será la encargada de operar el servicio en Madrid.

Avomo no parte de cero, si bien trabaja con Uber en Estados Unidos, concretamente en ciudades como Atlanta y Austin, donde gestiona flotas de vehículos autónomos. Esa experiencia es uno de los factores que ha facilitado que Madrid sea elegida como punto de partida en Europa y la primera ciudad para un plan ambicioso con cientos de robotaxis de forma progresiva, a medida que se cumplan los objetivos técnicos y regulatorios. A largo plazo, el objetivo es claro, y es el de poder ofrecer un servicio plenamente autónomo en zonas urbanas clave.

Qué dice la normativa sobre los vehículos autónomos

Que estos coches empiecen a verse por las calles no significa que puedan hacerlo sin más. Detrás hay un proceso bastante controlado y una normativa que marca muy bien hasta dónde pueden llegar en cada fase. En España, todo esto se canaliza a través de un programa específico de la Dirección General de Tráfico pensado precisamente para probar vehículos automatizados en condiciones reales.

Las empresas tendrán que pedir autorización, concretar por qué zonas van a moverse y demostrar que cumplen con unas condiciones técnicas bastante exigentes ya que no sólo tiene que ver con la tecnología, sino que también entra en juego la seguridad, la responsabilidad en caso de fallo y cómo responde el sistema ante situaciones imprevistas.

De hecho, uno de los puntos que más se vigila es que siempre haya alguien capaz de intervenir si algo no va como debería. En esta primera etapa, eso se traduce en la presencia de un operador dentro del vehículo, pendiente del recorrido y listo para tomar el control si hace falta.

A esto se suman otros requisitos más prácticos, como que los coches estén identificados, tengan su correspondiente seguro (con coberturas más amplias de lo habitual en este tipo de pruebas) y cumplan con todas las condiciones legales según el nivel de autonomía con el que estén funcionando. Además, estas autorizaciones no van a ser indefinidas. Se concederán por un tiempo limitado, normalmente un par de años, y después tocará revisar cómo ha ido todo antes de decidir si el proyecto puede continuar o ampliarse.

Por qué Madrid ha sido elegida

La elección de Madrid no es casual. Las compañías implicadas han señalado varios factores que la convierten en un entorno ideal para este tipo de proyectos. Por un lado, el alto volumen de población y la demanda constante de movilidad. Por otro, un entorno urbano complejo, con tráfico intenso y variado, que permite poner a prueba la tecnología en condiciones reales.

A eso se suma el respaldo institucional. La colaboración con la Comunidad de Madrid ha sido clave para impulsar el proyecto y facilitar su desarrollo dentro del marco legal existente. Además, este lanzamiento forma parte de un plan global. Madrid será la primeras ciudad europea en sumarse a la red de robotaxis de Uber y WeRide aunque tras esta se ha anunciado su presencia también en Zúrich. El servicio ya está también en otros países como Abu Dabi o Dubái. En total, la alianza contempla expandirse a 15 ciudades antes de 2030.

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