El terror de ‘La Trocha’: OKDIARIO en el paso clandestino que une Colombia y Venezuela
OKDIARIO accede al peligroso paso ilegal donde el Ejército de Maduro cobra por mirar hacia otro lado
La frontera entre Colombia y Venezuela esconde uno de los secretos a voces más peligrosos de la región: La Trocha, un camino ilegal que permite cruzar entre ambos países sin pasar por los controles oficiales. OKDIARIO ha accedido a este paso clandestino para documentar una realidad que las autoridades conocen pero que nadie se atreve a denunciar abiertamente.
Lo primero que llama la atención al acercarse a La Trocha es el terror que infunde en quienes la utilizan. «No pueden hablar», advierte una voz nerviosa cuando el equipo intenta conversar con los transeúntes. «No pueden estar grabando ni nada de eso», insiste otra persona, evidenciando el clima de amenaza que rodea este paso fronterizo irregular.
La tensión es palpable. Quienes cruzan por allí lo hacen «todo guardadito», como explica uno de los consultados, conscientes de que están siendo vigilados tanto por el Ejército venezolano como por grupos guerrilleros que controlan la zona.
La guerrilla venezolana: el poder real en la frontera
«La guerrilla está ahí», advierte uno de los entrevistados, refiriéndose a los grupos armados que dominan el territorio. No se trata de cualquier guerrilla: «Es la misma de Colombia que domina allá», explican, en referencia a las estructuras que operan en territorio venezolano «patrocinando a Maduro».
Este control guerrillero convierte La Trocha en un lugar extremadamente peligroso. «Nos podían haber robado», «nos podían haber matado», reconocen los testigos tras abandonar la zona. «Secuestran, no salen de ahí», advierte otra voz sobre el destino de quienes se adentran demasiado en el camino.
La corrupción militar: el peaje de la ilegalidad
El camino ilegal funciona con una lógica perversa: «El Ejército venezolano te está esperando con una comisión monetaria», explica uno de los conocedores de la dinámica. Los militares custodian el paso, pero no para impedirlo, sino para cobrar por permitirlo.
El caso documentado por OKDIARIO es revelador: un hombre cruza con ladrillos por La Trocha «para evitar la aduana», donde «molestan por todo lo que no pasa». El contrabandista lo tiene claro: en la aduana oficial hay problemas, pero en el paso ilegal, pagando la «comisión» correspondiente, «ningún problema».
La trampa de La Trocha no está solo en cruzarla. «Si quieres llegar a Caracas, ir a Valencia o a cualquier lugar de Venezuela, te van a parar de aquí a Caracas en 20 puestos», advierte un conocedor de la ruta. En cada uno de esos controles «van a revisar, van a mirar tu pasaporte, van a comprobar quién eres y donde te pueden posiblemente hacer desaparecer».
Es decir, quien entra por La Trocha evita el sello en el pasaporte, pero queda completamente vulnerable ante las autoridades venezolanas en el interior del país, donde la falta de documentación legal puede significar desde extorsiones hasta desapariciones.
Una frontera porosa bajo control mafioso
La Trocha no es simplemente un camino de tierra junto al río. Es la evidencia física de un sistema de corrupción institucionalizado donde convergen militares venezolanos, grupos guerrilleros y una población desesperada dispuesta a arriesgarlo todo para cruzar la frontera o traficar mercancías.
«Ahí está el Ejército, la guardia», señalan mientras recorren el camino. Están ahí, pero no para impedir el paso, sino para garantizar que el negocio ilegal funcione con fluidez, siempre que se paguen las «comisiones» correspondientes.
El silencio atemorizado de quienes utilizan La Trocha dice más que cualquier declaración: en la frontera entre Colombia y Venezuela, el Estado de derecho ha sido reemplazado por el control mafioso, y hablar puede costar la vida.
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