El Supremo de Pensilvania desestima otra demanda del entorno de Trump contra el voto por correo

Donald Trump Pensilvania
Donald Trump, con el pelo mucho más blanco de lo habitual, durante su primera intervención pública tras las elecciones.

Mientras Joe Biden se prepara para dar el relevo a Donald Trump a partir del próximo 20 de enero, llega otro varapalo judicial para las últimas aspiraciones del vigente presidente de ganar en los tribunales al candidato demócrata. Esta vez, el Tribunal Supremo de Pensilvania ha desestimado una demanda contra el voto por correo, la última esperanza de Donald Trump para mantenerse en la Casa Blanca. Dicha demanda fue interpuesta por el congresista republicano en Pensilvania Mike Kelly.

En este caso particular, la demanda se ha centrado en que el estado de Pensilvania no había aprobado correctamente la ley que permitía el acceso universal al voto por correo, es decir, que las papeletas para votar por correo se envían a los domicilios del votante sin que este tenga que realizar un trámite previo.

Por ello, Kelly solicitaba que se cancelaran todos los votos por correo, mayoritariamente demócratas, o que se permitiera al estado, en cuyas cámaras los republicanos tienen mayoría, seleccionar a los electores que deben ir al colegio electoral.

El Tribunal Supremo de Pensilvania ha desestimado sin dejar posibilidad de apelación el caso por parte de los de Donald Trump, según ha informado la cadena de televisión ABC. Entre los motivos para hacerlo se encuentra que la ley que permite el voto por correo universal se aprobó con una amplia mayoría en octubre de 2019, por lo que, si Kelly pensaba que era ilegal, debía haber presentado antes la demanda.

En su auto, el juez David N. Wecht ha sido duro con los demandantes a los que ha acusado de no ser capaces de demostrar «que un simple voto por correo haya sido contado fraudulentamente».

Pese a que su campaña supera la treintena de derrotas en los tribunales, Trump sigue asegurando en Twitter y sin pruebas que las elecciones del 3 de noviembre fueron un fraude y que él es el verdadero ganador.

Horizonte penal

La fecha clave que marcará un hito en la lucha por la Casa Blanca se acerca. El próximo 20 de enero de 2021, si no se sucede alguna sorpresa, Joe Biden se convertirá en el nuevo presidente de los Estados Unidos. Ese día, de manera automática, Donald Trump dejará de ser el presidente y deberá entonces hacer frente en solitario a los posibles frentes judiciales que surjan, algunos de los cuales ya están abiertos.

Trump se ha escudado, durante su mandato, en el título de presidente como si de una armadura se tratase. El magnate neoyorquino ha denunciado, desde el primer minuto de sus cuatro años de presidencia, una «caza de brujas» contra él. Y en esa persecución ha incluido a agencias federales, opositores políticos, gobiernos extranjeros y mujeres con las que supuestamente se había propasado.

Entre los frentes judiciales que Trump tiene ya abiertos se encuentran los relacionados con su ex abogado Michael Cohen que llegó a declararse culpable por incumplir la normativa de campaña al reconocer que pagó 130.000 dólares a la actriz Stormy Daniels para que no revelase la aventura que mantuvo con el todavía presidente. Los documentos judiciales citan como conspirador al «individuo 1», que fue «candidato con éxito a la Presidencia» de Estados Unidos.

La Fiscalía norteamericana también examina posibles delitos relacionados con la Organización Trump, el ‘holding’ de empresas que fundó el inquilino de La Casa Blanca, por sospechas de falsificación de registros, fraude fiscal o fraude en los seguros. Al contrario del caso abierto por la supuesta relación con Stormy Daniels, en esta vertiente sí se podría entrar en el terreno del delito federal, según NBC News.

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