La reunión de la OTAN debate sobre Irak, Afganistán y la Unión Europea

Los ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN se reúnen telemáticamente para tratar varios de los temas sobre los que se decidirá en la próxima cumbre.

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  • Diego Urteaga | Atalayar.com

Durante el día de ayer y de hoy tiene lugar un encuentro telemático de los ministros Exteriores de la OTAN en el que se tratan algunas cuestiones espinosas. Será un anticipo de la cumbre de principios de 2021, la primera de Joe Biden al frente de la Casa Blanca. Algunos de los temas a discutir son la situación de Turquía, el futuro de la presencia en Irak y Afganistán, y los resultados de un informe propuesto por Jens Stoltenberg hace un año sobre las posibles mejoras a aplicar en la Alianza. La OTAN se enfrenta a una etapa convulsa propiciada por los comportamientos de dos de sus miembros: Estados Unidos y Turquía.

A raíz de las decisiones de Erdogan respecto a varios de los conflictos que se suceden en la región y los enfrentamientos diplomáticos con Chipre, Grecia y Francia, el papel de Turquía en la OTAN ha sido muy discutido. De la misma forma la Administración Trump ha cuestionado la viabilidad de la Organización si sus socios europeos no invertían más en Defensa. En ocasiones ha llegado a acusar a los países de la UE de pretender que Estados Unidos sea el protector mientras ellos invierten en calidad de vida. Sin embargo, de la misma forma que solicitaba una mayor inversión en Defensa, desde Washington se han ido poniendo trabas a que la Unión Europea, con Alemania y Francia al frente, ahonden en una mayor autonomía estratégica, lo que afectaría a la industria armamentística estadounidense y sus exportaciones a los socios europeos.

Otro de los puntos tratados, y que tiene que ver con decisiones del presidente estadounidense, es el del futuro de las misiones de la OTAN en Irak y Afganistán. El Pentágono y el secretario de Defensa interino, Chris Miller, anunciaban la reducción de los efectivos estadounidenses tanto en Irak como en Afganistán a la mitad, es decir, a 2.500 efectivos. En el caso de Afganistán, con la excusa del acuerdo de paz entre los Talibán y el gobierno afgano Esta decisión fue vista con preocupación por Jens Stoltenberg, que ya en ese momento anunció que las consecuencias podrían ser nefastas, en particular para la situación de Afganistán. Durante la rueda de prensa que dio el secretario general de la Alianza ayer, reiteró la preocupación y comentó la necesidad de que «los países europeos asuman más peso en estas misiones», algo que tendrá decidirse en la próxima cumbre de 2021.

Además de las misiones, una cuestión también delicada es la de la denominada autonomía estratégica de la Unión Europea, un asunto que Francia y Alemania están impulsando y sobre el que hay muchas dudas, también dentro de la propia UE. En el comunicado conjunto de los ministros de Asuntos Exteriores de Francia y Alemania, Jean-Yves Le Drian y Heiko Maas respectivamente, aparece de nuevo el tema de la autonomía estratégica europea, una forma de aumentar la soberanía de la Unión y mejorar el equilibrio existente entre los países europeos y Estados Unidos. No se trata, según ellos, de avanzar hacia una Unión Europea que sustituya a la OTAN, sino de consolidar y aumentar el peso comunitario dentro de la propia Alianza. En palabras de los ministros, es hora de «no sólo ver que puede hacer Estados Unidos por nosotros, sino que podemos hacer nosotros por nosotros mismos».

Esta soberanía estratégica, que supone un impulso de la industria militar europea, repercutiría, indudablemente, en las relaciones comerciales entre los socios europeos y Estados Unidos, particularmente en el ámbito de la industria armamentística. Además, el desarrollo de esta industria europea no sólo implicaría la reducción de las exportaciones estadounidenses a esta región, sino también la aparición de un competidor importante en el ámbito internacional. La visión proteccionista de Trump ha marcado el discurso desde Washington a este respecto, y habrá que ver si el nuevo presidente, Joe Biden, lo mantiene o lo suaviza. Pero no es Estados Unidos el único país que no está demasiado contento con esta propuesta francoalemana. Otros países europeos, principalmente los bálticos y los países del este, consideran que esta soberanía europea puede empujar a Estados Unidos a reducir su presencia en Europa – como ya está haciendo –, algo que iría, según ellos, en detrimento de su seguridad. Desde muchas capitales de la Europa oriental, se prefieren las garantías que ofrece la OTAN, principalmente por el peso militar de Estados Unidos, que las que pueda ofrecer una Unión Europea con mayor autonomía militar y estratégica. Jens Stoltenberg manifestaba que «todo intento que implique alejarse de Estados Unidos, dividirá a los socios europeos».

Será a principios del año que viene cuando todos estos temas se tratarán en profundidad y cuando se llegarán a conclusiones definitivas. Jens Stoltenberg se muestra optimista respecto a la llegada de Joe Biden, al que considera que mantiene una visión transatlántica más constructiva que Donald Trump, y que ella facilitará los acuerdos entre ambos lados del Atlántico.

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