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Ser periodista en Venezuela empieza a ser un peligro: el régimen persigue y detiene a informadores

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Tres periodistas detenidos en la cárcel venezolana de Tocorón. (SNTP)

El 'chavismo' tiene hasta 52 leyes con las que obliga a los periodistas locales a hacer su labor periodística, bajo la amenaza de cerrar emisoras de radio o periódicos.

Hace años que Venezuela ha dejado de ser un lugar libre para desarrollar la tarea periodística, a pesar de que el derecho a informar es uno de los derechos sagrados. Con la crisis política desatada ante el desafío de Juan Guaidó a Nicolás Maduro para acabar con la dictadura en el país, el control y acoso a los profesionales de la comunicación es aún mayor del que era hace tan solo unos años.

Un periodista de este periódico lo ha vivido en sus propias carnes cuando, esta semana pasada, viajó a Venezuela para entrevistar al presidente encargado de la transición democrática y comprobar la situación humanitaria y política del país en primera persona. Al pasar el control de pasaportes, tres agentes de la Guardia Nacional Bolivariana vestidos de camuflaje le retuvieron en una sala, retirándole el pasaporte, para informarle minutos más tarde que no podría entrar al país para desarrollar su labor, como sí habían podido hacer los más de 200 pasajeros del avión con el que había viajado desde Madrid, algunos a hacer negocios y otros a hacer turismo. Para informar desde Venezuela hace falta un visado especial, con fecha de caducidad, que había sido pedido con anterioridad por el profesional de este periódico.

Tras notificarle la denegación de entrada al país, acompañado por miembros de la Guardia Nacional Bolivariana fue dirigido hasta la puerta de embarque de una de las compañías aéreas españolas que vuelan diariamente a Caracas, con el fin de ser deportado del país. Allí, rápidamente, con un volante en que se le acusaba de mentir en la entrevista de migración y de no disponer de la documentación requerida para estar en Venezuela, se le entregó un nuevo billete de vuelta a España con coste cero para embarcar poco más de dos horas después de haber aterrizado con el mismo avión.

Gestiones rápidas de la Embajada de España en Caracas, liderada por su embajador Jesús Silva, permitieron al redactor volver a salir del avión donde ya había embarcado y entrar al país, con la obligación de comparecer el día siguiente, el domingo, en la sede principal del ministerio de Exteriores que abrieron especialmente para dicha cita. Tras retenerle el pasaporte unas horas más, y tras las gestiones de la diplomacia española, se le hizo entrega de una visa de transeúnte laboral temporal, cuya foto habían sacado tras un rastreo en las redes sociales del periodista, que estuvo vigilado durante toda su estancia en el país.

Pero OKDIARIO no ha sido el único medio que ha tenido problemas para desarrollar la tarea informativa desde Venezuela. Un periodista español de la Agencia EFE, junto a dos compañeros más de la agencia española, fueron detenidos y esposados durante toda la noche por aparentemente haber mentido también en su entrada al país y no informar que eran periodistas, con el riesgo de no poder entrar. Otro periodista alemán lleva 47 días encarcelado por fotografiar el Palacio de Miraflores, sede de la presidencia, sin poderse comunicar ni con el consulado alemán. Mejor suerte que el alemán tuvo un periodista de la cadena italiana RAI2, la más contraria al régimen ‘chavista’, que como el periodista de este periódico fue embarcado en un avión con destino a Italia con una orden de expulsión.

No obstante, el dictador Nicolás Maduro aseguró el pasado domingo durante una entrevista en La Sexta con el periodista Jordi Évole que no había persecución a los periodistas en Venezuela, y enmarcó las detenciones “en cosas que pasan en todos los países, que te pueden retener hasta 72 horas”.

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