Descubrimiento arqueológico

Los arqueólogos mexicanos brindan de emoción: encuentran una plaza ceremonial prehispánica de hace 1.500 años bajo las calles de una importante ciudad de Puebla

plaza ceremonial prehispánica
Estructura prehispánica de Atlixco. Foto: INAH.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

En México, buena parte de los hallazgos arqueológicos aparecen épicamente en medio de obras urbanas. Y es que al abrir una zanja para el agua o el drenaje, es habitual toparse con vestigios que llevaban siglos esperando bajo el pavimento. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) tiene protocolos para estos casos, conocidos como salvamento arqueológico.

Eso fue justamente lo que ocurrió en Atlixco, uno de los Pueblos Mágicos más visitados de Puebla. Allí, unos trabajos de rehabilitación de drenaje en pleno centro histórico destaparon los restos de una plaza ceremonial prehispánica que nadie esperaba encontrar ahí, y que obligó a detener la maquinaria para dar paso a los arqueólogos.

¿Qué escondían las calles de Atlixco? La plaza ceremonial prehispánica que confirma el INAH

El INAH ya lo confirmó de forma oficial: bajo la calle 5 Norte del centro histórico de Atlixco, al pie del cerro de San Miguel, apareció una plaza ceremonial prehispánica de unos 1.500 años de antigüedad.

La estructura, de 49,8 metros de largo en sentido norte-sur, conserva hasta tres etapas constructivas superpuestas, con muros y pisos estucados unos encima de otros.

El hallazgo se detalla en el boletín oficial del INAH, firmado por el arqueólogo Carlos Cedillo Ortega, director del proyecto, junto a la codirectora Gabriela Serrano Rojas y el especialista Miguel Medina Jaen, de la Dirección de Salvamento Arqueológico. Los restos corresponden a los periodos Clásico y Epiclásico, entre los años 200 y 900 después de Cristo.

Cedillo Ortega fue tajante al valorar el alcance del hallazgo: «El asentamiento prehispánico de Atlixco ocupaba un área mucho mayor a la que originalmente se tenía identificada».

Entre los elementos documentados destaca un muro con talud de 1,05 metros de altura, recubierto con una mezcla de cal, arena y gravilla de piedra pómez, que formaba parte de una plataforma con dos cuerpos escalonados.

Según Medina Jaen, esa plataforma «pudo haber tenido una estancia en la cima», una hipótesis que abre la puerta a que la plaza tuviera todavía más usos de los que se ven a simple vista.

¿Cuánto queda por descubrir del México que existió antes de los aztecas?

La plaza de Atlixco no surgió de la nada ni en aislamiento. Sus fechas la sitúan como contemporánea de Teotihuacán y de Cholula, dos de los grandes centros de poder de Mesoamérica en aquel momento, justo en los siglos en que el dominio teotihuacano empezaba a resquebrajarse.

Ese periodo, conocido como Epiclásico, coincidió con el ascenso de nuevas potencias regionales en el valle de Puebla-Tlaxcala, como Cacaxtla o Cantona, que llenaron el vacío de poder dejado por Teotihuacan.

Dicho todo esto, podría afirmarse sin rodeos que cada hallazgo como el de Atlixco añade una pieza más a un mapa político que todavía está lejos de completarse.

¿Era solo una leyenda? Lo que el cerro de San Miguel llevaba ocultando

En Atlixco circulaba desde hace generaciones una leyenda sobre un antiguo teocalli en la cima del cerro de San Miguel. En 2023, el propio INAH ya había confirmado esa historia al hallar, a apenas unos centímetros bajo el atrio de la cumbre, los restos de un templo prehispánico con al menos dos etapas constructivas.

La plaza descubierta ahora se ubica al pie del mismo cerro, lo que refuerza la idea de un gran complejo ceremonial repartido en distintos sectores de la elevación, posiblemente organizado en barrios o grupos diferenciados.

Entre los materiales recuperados destacan fragmentos de aplanados con pintura mural en tonos blancos, rojizos, amarillos y verde-azulados, además de restos cerámicos de épocas posteriores.

¿Qué cambia para Atlixco ahora que se confirma esta plaza ceremonial prehispánica?

El reconocimiento oficial de esta plaza ceremonial prehispánica obliga a ampliar el mapa arqueológico de un Pueblo Mágico hasta ahora asociado casi exclusivamente a su pasado colonial y a sus campos de flores.

Y es que vamos, que bajo el trazado colonial que atrae al turismo, Atlixco esconde una ciudad mucho más antigua y extensa de lo que se creía.

Tras documentar y registrar cada hallazgo, el equipo del INAH cubrió de nuevo la estructura con textil sintético y tierra para protegerla, siguiendo el protocolo habitual del salvamento arqueológico.

La plaza sigue ahí, bajo el asfalto de la calle 5 Norte, esperando la próxima obra que vuelva a dejarla al descubierto.

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