Antiguo Egipto

Arqueólogos hallan en Egipto 18 tumbas selladas que permanecían intactas desde la Antigüedad y descubren que en su interior había un sarcófago y lenguas de oro

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Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
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Un equipo de arqueólogos ha realizado uno de los hallazgos más importantes de la última década en la antigua ciudad de Marina Al-Alamein, situada en la costa noroeste de Egipto. Las labores arqueológicas han sacado a la luz 18 tumbas, además de un importante conjunto de enterramientos superficiales, sarcófagos y diversos materiales arqueológicos que contribuyen a ampliar el conocimiento sobre la ocupación de este enclave en la Antigüedad.

Las excavaciones también han permitido descubrir vestigios de la expansión urbana de la antigua ciudad y de sus principales estructuras arquitectónicas, aumentado hasta 44 el número total de tumbas registradas en la zona desde el comienzo de las investigaciones en 1986.  El ministro de Turismo y Antigüedades, Sherif Fathi, ha subrayado que este hallazgo representa una aportación científica y patrimonial de gran relevancia, ya que permitirá ampliar el conocimiento sobre la identidad cultural de los antiguos habitantes de Marina Al-Alamein y reevaluar el papel histórico de la ciudad como un importante centro cultural.

Un hallazgo ‘excepcional’ del Antiguo Egipto

Los arqueólogos han encontrado en el yacimiento de Marina Al-Alamein, identificado con la antigua ciudad portuaria de Leukaspis, un total de 11 catacumbas excavadas en la roca, con una profundidad media de ocho metros. Junto a uno de los sarcófagos apareció una escultura de yeso en un excelente estado de conservación, un hallazgo que aporta información de gran valor sobre las creencias y prácticas religiosas de la época.

Las investigaciones arqueológicas en Marina Al-Alamein, que comenzaron en la década de 1980, han convertido este enclave en una fuente fundamental para conocer la interacción entre las culturas egipcia, griega y romana. Durante las excavaciones se recuperaron numerosos ajuares funerarios, entre ellos vasijas cerámicas, ánforas, lámparas de aceite y platos, objetos que permiten comprender mejor la vida cotidiana y las costumbres funerarias de sus antiguos habitantes.

En el interior de las tumbas también se encontraron 24 lenguas de oro. La directora de la misión, Eman Abdel-Khaliq, explicó que estos pequeños objetos se colocaban en la boca de los difuntos como parte de un ritual funerario que reflejaba las creencias espirituales y las tradiciones culturales de la época.

Por su parte, el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades, Hisham El-Leithy, señaló que estos descubrimientos resultan esenciales para profundizar en el conocimiento de la organización social, las prácticas religiosas y la actividad económica de las comunidades que habitaron la región hace cerca de dos mil años. El análisis del sarcófago, los restos humanos y las lenguas de oro permitirá ampliar la comprensión de los rituales funerarios y de los contactos culturales desarrollados en este enclave costero.

Una ciudad cristiana en el desierto

El primer hallazgo se localizó en el oasis de Dakhla donde las excavaciones revelaron un sector urbano cuyo origen se remonta ak siglo IV d. C., con edificaciones residenciales y religiosas, entre ellas una iglesia de planta basilical. La disposición del asentamiento revela una planificación urbana bien definida, con calles principales orientadas de norte a sur que se cruzaban con vías este-oeste, configurando plazas y espacios públicos.

La estructura más destacada del enclave es una basílica construida a  mediados del siglo IV, ubicada en la parte más elevada de la ciudad y dominando el trazado de sus principales vías. Los arqueólogos también documentaron los restos de dos torres de vigilancia destinadas a la defensa del asentamiento, así como una construcción fortificada con gruesos muros y varias viviendas dotadas de salas de recepción y cubiertas abovedadas. El oasis de Dakhla forma parte de la Lista Indicativa de la UNESCO, paso previo a una posible declaración como Patrimonio Mundial.

Más allá de las estructuras religiosas, el yacimiento ha proporcionado abundantes evidencias sobre la vida diaria de sus habitantes. En conjunto, estos hallazgos convierten el asentamiento en un valioso testimonio de la vida cotidiana de una comunidad establecida en el desierto occidental.

Un puente con el Mediterráneo

Los expertos consideran que este descubrimiento contribuye a comprender con mayor profundidad la identidad cultural de los habitantes de Marina Al-Alamein, una ciudad en la que coexistieron tradiciones egipcias junto con influencias helenísticas y romanas. Paralelamente, las autoridades egipcias impulsan un proyecto para acondicionar el yacimiento con fines turísticos, que contempla la construcción de un centro de visitantes, senderos, un teatro al aire libre y espacios destinados a la conservación y exhibición de las piezas arqueológicas recuperadas.

Además del excelente estado de conservación de varias tumbas, los enterramientos superficiales y la amplia variedad de materiales hallados permiten a los arqueólogos reconstruir con mayor detalle la vida cotidiana, la organización social y las prácticas funerarias de una de las ciudades más relevantes del Mediterráneo antiguo. Los investigadores consideran que Marina Al-Alamein continuará proporcionando información de gran valor en futuras campañas arqueológicas y que, gracias a estos hallazgos, podrá consolidarse como uno de los principales referentes arqueológicos y turísticos de Egipto.

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