Imperio romano

La arqueología continúa de enhorabuena: encuentran en Bulgaria armas y herramientas de los legionarios romanos en una ciudad sagrada

Vista aérea de las ruinas del complejo arqueológico de Perperikón, en lo alto de un cerro rocoso rodeado de bosque, cerca de Kardzhali (Bulgaria). Foto: Ministerio de Turismo de Bulgaria
Vista aérea de las ruinas del complejo arqueológico de Perperikón, en lo alto de un cerro rocoso rodeado de bosque, cerca de Kardzhali (Bulgaria). Foto: Ministerio de Turismo de Bulgaria
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En Bulgaria, el equipo que excava la antigua ciudad de Perperikon encontró armas y herramientas de los legionarios romanos. Así lo anunció el profesor Nikolay Ovcharov, director de las excavaciones, en declaraciones a la Agencia de Noticias de Bulgaria (BTA).

Según la agencia búlgara, las piezas proceden de la campaña de 2026, centrada en unos mausoleos que pertenecieron a ciudadanos romanos de la época tardía. Esos mismos trabajos dejaron al descubierto un sarcófago excavado en la roca y un sello de plomo de la emperatriz Irene Comnena.

Las armas de los legionarios romanos halladas en Bulgaria

Según el portal especializado Arkeonews, que publicó el material y las fotografías aportados por el propio Ovcharov, el conjunto incluye dos dolabras de hierro bien conservadas y una punta de lanza romana. Las dos herramientas aparecieron cerca de la fortaleza romana de Perperikon, en los Ródopes orientales.

La dolabra era una herramienta de uso múltiple, con una hoja parecida a la de un hacha en un lado y un extremo en punta o en forma de martillo en el otro. Su nombre procede del verbo latino dolare, que significa «cortar» o «recortar». Algunas variantes tenían hojas similares a las de una azuela.

Ovcharov identificó la punta de lanza como una hasta, la lanza larga que los soldados empleaban para golpear de frente al enemigo. Era un arma distinta del pilum, la lanza arrojadiza de la legión. El mango de este tipo de lanza solía medir unos 2,4 metros, y la hasta aparece tanto en los ejércitos de la República romana como en los del periodo tardío.

Herramientas romanas de hierro y una punta de lanza halladas en Perperikón y sus alrededores. Foto: Prof. Nikolay Ovcharov / Arkeonews
Herramientas romanas de hierro y una punta de lanza halladas en Perperikón y sus alrededores. Foto: Prof. Nikolay Ovcharov / Arkeonews

¿Para qué usaban los legionarios romanos la dolabra?

Con la dolabra, los legionarios cortaban madera, cavaban zanjas y levantaban fortificaciones. La herramienta servía para despejar la vegetación, alzar terraplenes y empalizadas, preparar el terreno de las tiendas y conseguir agua y leña. El filo cortaba ramas, estacas o raíces, mientras que el extremo en punta aflojaba la tierra, partía piedra y dañaba muros.

En el siglo I, el historiador Flavio Josefo enumeró hachas, sierras, herramientas para cavar, cestos y provisiones dentro del equipo de los soldados. Sin embargo, no todos los soldados cargaban con todo. Ovcharov plantea que el material podía repartirse entre los ocho hombres de un contubernio (es decir, la unidad básica que compartía tienda) y que las herramientas más pesadas podían viajar con la impedimenta.

La dolabra también podía tener un uso en combate. Según el historiador Tácito, durante la revuelta de la Galia del año 21 d. C., los romanos se enfrentaron a unos gladiadores con armadura pesada, los crupellarii. Los soldados golpearon esas corazas con hachas y picos, como si derribaran un muro. Aun así, ese episodio no convierte a la dolabra en un arma habitual de batalla.

La ciudad sagrada de Bulgaria donde aparecieron las armas romanas

Perperikon es una ciudad excavada en la roca que se alza sobre un acantilado a 470 metros de altitud, a unos 20 kilómetros al noreste de Kardzhali. Según un portal de turismo búlgaro, la actividad religiosa en la cima comenzó con un culto al dios sol de los pueblos de la Edad del Cobre.

Más tarde, en la Edad del Bronce (entre el tercer y el segundo milenio antes de Cristo), los habitantes construyeron una sala ovalada con un gran altar circular para ritos con vino y fuego. Las investigaciones más recientes sitúan allí el templo de Dionisio. Según la leyenda, en ese altar se pronunciaron dos profecías, una para Alejandro Magno y otra para el emperador Augusto.

Entre el último milenio antes de Cristo y los primeros siglos de nuestra era, Perperikon se convirtió en una ciudad fortificada con palacios y arrabales, probablemente una residencia real de los besos, una tribu tracia. Ya en época romana, entre los siglos III y IV, la ciudad sumó templos y mausoleos. Ovcharov data la muralla de la fortaleza a finales del siglo III.

En el año 378, después de la derrota del emperador Valente en la batalla de Adrianópolis, los godos tomaron e incendiaron la ciudad. Sin embargo, los expertos de Arkeonews deducen que los nuevos hallazgos no pueden vincularse de forma directa con ese ataque. Asimismo, las piezas tampoco demuestran que las herramientas sirvieran para levantar una construcción concreta.

A comienzos del siglo V, Perperikon pasó a ser un centro episcopal tras la cristianización de los pueblos de los Ródopes. Entre los siglos VII y XIV, búlgaros y bizantinos se disputaron este centro regional, hasta que los turcos otomanos conquistaron y destruyeron la fortaleza a finales del siglo XIV.

Actualmente, muchas de las piezas halladas en Perperikon se exhiben en el Museo de Historia de Kardzhali, cuyos guías también organizan visitas al yacimiento.

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