Qué es el líquido del queso mozzarella y para qué sirve: muchos españoles ignoran que están tirando a la basura un tesoro culinario
Hay quesos carísimos y a muchos nos encanta probar una buena tabla, pero no siempre tratamos el producto de la mejor de las maneras. Por ejemplo, no sabemos qué es el líquido blanco de la mozzarella e incluso lo tiramos pensando que no es bueno o no sirve para nada más que conservar el queso original.
Sin embargo, este líquido no está ahí porque sí y es perfectamente aprovechable en la cocina. De hecho, es lo que ayuda a mantener el queso fresco, evita que se deshidrate y, si tiene buena calidad, también puede aprovecharse en varios platos.
Y es que no sólo sirve para conservar la mozzarella, sino que puede añadirse a arroces, masas y algunos platos de pasta para aportar un toque de sabor láctico, un punto de acidez y una textura muy interesante.
Qué es el líquido blanco que acompaña al queso mozzarella
El queso mozzarella tiene muchas propiedades beneficiosas, pero la mayoría de personas tiran esa agüilla blanca que le acompaña. Sin embargo, es esencial y en Italia hasta tiene nombre propio: acqua di mozzarella o siero, y está relacionado con el suero que aparece durante la elaboración de este tipo de quesos frescos.
Además, si la mozzarella es de calidad se puede utilizar en la cocina. Si el líquido es blanco, algo turbio y con aroma láctico es un ingrediente a tener en cuenta.
En los quesos frescos italianos de más calidad, ese suero conserva parte del carácter del producto y puede funcionar como un pequeño caldo lácteo.
En todo caso, aunque sea casi transparente y no se note el olor, no te hará ningún daño. Simplemente añadirlo no cambiará la receta.
Cómo podemos usar el líquido blanco del queso mozzarella en la cocina
Donde más partido se le puede sacar al líquido blanco de la mozzarella es en los arroces. Por ejemplo, en un risotto puede ayudar a perfumar el arroz después de tostarlo.
El truco está en añadir una parte del suero para aportar un toque láctico y una acidez ligera en vez de usar sólo vino blanco o caldo.
También puede emplearse en platos de arroz más sencillos siempre que el queso mozzarella sea de calidad. Como norma general, si el líquido tiene buen sabor, puede sustituir a una parte del agua o del caldo.
Con la pasta ocurre lo mismo, ya que lo puedes añadir para ligar la salsa, sobre todo en platos que ya llevan queso fresco. Por ejemplo, a nosotros nos encanta con tomate, queso y albahaca.
La gracia está en añadirlo donde tenga sentido, como en recetas italianas, masas, arroces cremosos o platos en los que el toque de leche y queso no desentone.
Otras partes del queso que no utilizamos y deberíamos: el ejemplo del brie
El líquido de la mozzarella no es la única parte que desperdiciamos del queso pese a tener valor gastronómico. Por ejemplo, también nos ocurre con la capa aterciopelada del brie.
Muchos expertos recomiendan no quitar la corteza de los quesos y con la capa blanca del brie pasa algo parecido, ya que se trata de una protección natural formada por mohos seleccionados.
En estos quesos blandos, el hongo forma una superficie blanca, suave y aterciopelada. Esa corteza es parte del producto y se puede comer, siempre que el queso esté en buen estado.