Gastronomía
Comida española

En Galicia es uno de los manjares típicos del invierno: en el resto de España salen corriendo si oyen su nombre

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En Galicia están acostumbrados al frío, por lo que tienen platos de invierno increíbles. Eso sí, muchos de ellos son desconocidos por el resto de españoles y el nombre no invita a probarlos.

El ejemplo más claro de ello es la sopa de burro cansado. Quizás no tenga el nombre más atractivo, pero su sabor hará que quieras repetir. Se trata de un postre gallego muy humilde, perfecto para combatir el hambre y la modorra.

Los gallegos lo consideran un plato tradicional y ligado a la cocina de aprovechamiento. Sólo hay que repasar sus ingredientes para entender por qué: pan duro, vino tinto, azúcar y, en algunos casos, canela. Pocos productos, pero con mucha historia detrás.

El postre invernal que marcó la tradición de la cocina gallega

Las sopas de burro cansado surgieron en una época en la que no había hueco para lujos. Cuando no se podían preparar filloas, leche frita u otros dulces más elaborados, era el momento de tirar de creatividad en la cocina.

El pan del día anterior se reaprovechaba, el vino de la zona se endulzaba con azúcar y el resultado era un plato caliente, energético y reconfortante. Ideal para los inviernos en Galicia.

Según la tradición, estas sopas se elaboraban con pan de centeno, maíz o trigo, siempre duro. En Portugal existe una receta muy similar conocida como sopas de cavalo cansado, lo que demuestra que se trata de un plato famoso en toda la franja atlántica.

El escritor gallego Álvaro Cunqueiro dejó constancia de su preparación con pan de maíz recién horneado y vino tinto caíño, una variedad de uva autóctona. También se hacían calentando la cunca de vino en el horno cuando el pan estaba frío.

Cómo se convirtieron las sopas de burro cansado en un símbolo de Galicia

Fuera de Galicia (incluso los gallegos más jóvenes) desconocen este postre, pero en las zonas rurales sigue formando parte de su patrimonio cultural. Por ejemplo, en Mugueimes.

En esta parroquia del municipio de Muíños (Orense), las sopas de burro cansado son protagonistas de una fiesta popular que se celebra cada año. Allí se reivindica este plato como parte del patrimonio gastronómico de la zona.

Y es que no sólo es una receta, es un recuerdo. Muchas familias rememoran cómo sus madres y abuelas preparaban estas sopas para dar fuerzas a los suyos tras largas jornadas de trabajo.

La clave está en su alto contenido calórico, que convierten al postre en un reconstituyente perfecto para el invierno. Eso sí, si estás a dieta no es tu mejor aliado.

Otros postres invernales que triunfan en Galicia

La sopa de burro cansado no es el único postre, que estás obligado a probar si visitas Galicia. Otro imprescindible de su cocina son las castañas cocidas con leche.

Es un plato sencillo, ligado al otoño y al invierno, y muy especial en los hogares gallegos, especialmente en Lugo. La clave está en la mezcla entre el sabor dulce y terroso de la castaña con la cremosidad de la leche.

Las castañas han sido históricamente un alimento esencial en Galicia, especialmente en épocas difíciles. Y es que, durante siglos, ayudaron a muchas familias a sobrevivir cuando los recursos eran escasos.