Ciencia
Marte

Einstein lo predijo y ahora los científicos lo confirman: el misterio del tiempo en Marte que lo cambia todo

  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

El misterio del tiempo en Marte que lo cambia todo, puede acabar siendo lo que nos dará más de una sorpresa del todo inesperada, Eistein ya lo tenía claro y ahora los científicos lo confirman. Es hora de conocer en primera persona lo que nos está esperando en estos días en los que todo puede ser posible. Un cambio que puede acabar siendo lo que nos acompañará en estos días que tenemos por delante. Un cambio de tendencia que puede acabar siendo lo que nos afectará de lleno en estos días en los que descubriremos el tiempo en un planeta para el que quizás no sabíamos que podríamos tener por delante.

Este planeta rojo parece que nos descubrirá una serie de detalles que puede acabar consiguiendo una novedad destacada en estos días que hasta la fecha no sabíamos que podríamos tener por delante. Llega una situación del todo inesperada que puede acabar siendo lo que nos afectará de lleno en estos días en los que cada detalle puede ser esencial en estas jornadas de transformación en los que estaremos muy pendientes de este misterio que puede cambiarlo todo. El tiempo no se mide de la misma forma en la Tierra que en Marte como Eisntein predijo.

Los científicos confirman lo que Einstein predijo

Sin duda alguna, estamos ante una serie de cambios que pueden ser ejemplares, con algunos detalles que, sin duda alguna deberemos empezar a tener en consideración. Con un futuro por delante que mira a las estrellas y a los tiempos que pueden acabar siendo claros.

Este planeta Marte, uno de los más cercanos a la Tierra que puede darnos algunos detalles que, sin duda alguna, deberemos empezar a tener en consideración. Toda información que va llegando desde este lugar lejano de nuestro sistema solar, lo hace gracias a una tecnología que hace unas décadas parecía imposible.

Nos enfrentaremos a esta situación que, sin duda alguna, puede acabar siendo lo que nos dará más de una sorpresa del todo inesperada. Con el tiempo pendiente de algunos detalles que pueden convertirse en una dura realidad. Es hora de apostar claramente por una teoría que parece que se confirma, del mismísimo Einstein, nos llegan una serie de novedades que pueden ser esenciales en estos días que tenemos por delante.

Este es el misterio del tiempo de Marte que lo cambia todo

Todo puede cambiar por momentos, tal y como van saliendo estas teorías que pueden convertirse en la antesala de algo más. De un giro radical que podría acabar siendo lo que nos dará más de una sorpresa del todo inesperada en un planeta Marte cuyo tiempo es muy diferente.

Tal y como nos explica Vinylone:»Sobre el papel, todos en la NASA ya «sabían» que el tiempo no fluye de la misma manera en todas partes. Aprendes eso en las primeras semanas de relatividad. Objetos enormes desiercen el espacio-tiempo, el movimiento rápido ralentiza los relojes y todas esas cosas abstractas que te tizas en las pizarras. Luego lanzas una sonda a Marte, rastreas su órbita durante años y observas esas correcciones del libro de texto que se acumulan en dolores de cabeza del mundo real. Cada sol marciano dura aproximadamente 24 horas, 39 minutos, 35 segundos. Solo eso obliga a los equipos de la misión a vivir en el «tiempo de Marte», cambiando sus horarios de sueño para perseguir el amanecer alienígena. Pero en capas, además de eso, la gravedad más débil de Marte y la diferente velocidad orbital crean una deriva sutil pero implacable en la forma en que los relojes se comportan cerca del planeta. A lo largo de los días, es ignorable. Durante meses y años, se convierte en un saboteador silencioso. Así que el panorama general es simple: cuanto más profundo nos adentramos en los viajes interplanetarios, menos podemos fingir que un segundo es el mismo en todas partes».

Siguiendo con la misma explicación: «Toma los rovers. Cuando Spirit y Opportunity estaban rodando por las llanuras polvorientas, los equipos ya tenían que hacer malabares con los días de la Tierra contra los soles marcianos. La gente se estaba a horas extrañas, comía «almuerza» a las 2 a.m. y pegaba cortinas opacas sobre las ventanas de la oficina. Pero la capa oculta detrás de ese caos humano eran las matemáticas: pequeñas correcciones relativistas que aseguraban que un rover despertaría, conduciría y hablaría con la Tierra cuando las antenas estaban escuchando. Los orbitadores también lo sienten. Una nave espacial que rodea Marte a alta velocidad, con una gravedad más débil que la Tierra, experimenta un tiempo que funciona de manera un poco diferente al de un reloj terrestre en California. Es el mismo efecto con el que viven los satélites GPS alrededor de la Tierra: sus relojes a bordo se desviarían por microsegundos por día si no se corrigieran constantemente para las ecuaciones de Einstein. En Marte, cada ventana de aterrizaje, cada quemadura de motor, cada decisión de «ir/no ir» se apoya en esas pequeñas pero despiadadas diferencias».