Sánchez protege a Marlaska de la alerta del CNI que reveló Robles y no la llevará al Congreso
Arrecian las críticas contra la ministra de Defensa entre las filas socialistas

Tras estallar la polémica por las dos versiones ofrecidas hasta el momento, y contrapuestas, por parte de Margarita Robles y Fernando Grande Marlaska, sobre si el CNI alertó o no a las Fuerzas de Seguridad y a la Delegación del Gobierno sobre los movimientos de inmigrantes hacia Ceuta antes de la gran invasión le toca ahora a Pedro Sánchez comparecer y ejercer de árbitro. Y, según fuentes socialistas, el presidente del Gobierno tiene claro por quién decantarse: en su comparecencia, «hará suya la versión de Marlaska y obviará la comparecencia de Margarita Robles».
De acuerdo con las fuentes consultadas por OKDIARIO, Sánchez prepara una comparecencia en la que negará que el Ejecutivo hubiera recibido información precisa sobre la invasión que se perpetró en Ceuta, con 80.000 inmigrantes procedentes de Marruecos.
Según explicará Sánchez el próximo 3 de septiembre ante el Pleno del Congreso, el Ejecutivo no recibió alertas de los servicios secretos españoles sobre los miles de personas que se agolpaban en la ciudad marroquí de Castillejos, junto a la frontera española del Tarajal, ni de sus intenciones de cruzar a nado y en avalancha la frontera marítima.
Estas mismas fuentes insisten en que, de haber recibido esos avisos, «las Fuerzas de Seguridad hubiesen ordenado un despliegue mucho mayor de sus efectivos e incluso se hubiese movilizado al Ejército», por lo que ponen en duda las palabras de Robles, quien dijo que el CNI «cumplió» con su trabajo e hizo las advertencias oportunas, por lo que la ministra declaró sentirse «orgullosa» de las labores realizadas por los servicios de información.
Sin embargo, en el Grupo Socialista el relato triunfador es el de Marlaska: «No hubo informes precisos ni alertas previas». Y eso es lo que dirá el presidente del Gobierno. Hay quienes, como el portavoz socialista, Patxi López, tratan de hacer un relato imposible en el que las versiones de ambos ministros pueden ser verdaderas y complementarias: que sí hubo avisos, pero que los informantes no fueron capaces de ver la magnitud de la invasión que se les venía encima.
No obstante, más allá de los ejercicios de contorsionismo verbal del portavoz del PSOE, el grueso de la parroquia socialista se apunta a la versión de que la ministra de Defensa «va a su aire» o que «ha intentado salvarse ella y a los suyos». Desde el Gobierno, los más comedidos afirman que Robles dio su «particular reflexión y relato» de lo sucedido en Ceuta, pero niegan que esas advertencias del CNI llegasen como correspondía y en el momento preciso.
Según aseguran desde el entorno de Pedro Sánchez, «el presidente está preparando su comparecencia con todos los datos de todos los ministerios implicados». Algunos de sus colaboradores aseguran que no está por la labor de entrar en «discusiones sobre relatos».
Pero en el PSOE tienen claro que lo que hay que defender es la versión ofrecida por Marlaska, porque esa será la que defienda Sánchez, sea o no coherente y sea o no creíble que el CNI no fuese capaz de percatarse de que había 80.000 personas junto a la frontera española esperando el momento oportuno para entrar a nado, o que sus agentes no tuvieran la perspicacia mínima para calibrar la amenaza que eso suponía.