Crisis del coronavirus

Sánchez impone la mascarilla con informes que le avisan sobre la «falsa sensación de seguridad»

pedro sánchez mascarilla
Pedro Sánchez, este jueves, en La Moncloa.

Pedro Sánchez ha aprobado la obligación de la mascarilla en exteriores como su gran medida para afrontar la expansión de la variante ómicron, que ha provocado una explosión de contagios. Sin embargo, la decisión no encuentra encaje ni en los informes del Ministerio de Sanidad, que advierten incluso de los riesgos del uso de la mascarilla.

De hecho, en la página web del Ministerio de Sanidad está aún accesible para el público general el documento Recomendaciones sobre el uso de mascarillas en la comunidad en el contexto del Covid-19, en el que se avisa de que existen «riesgos potenciales relacionados con el uso de mascarillas y la recomendación de uso», como la «falsa sensación de seguridad, que puede llevar a una menor adherencia a otras medidas preventivas como el distanciamiento físico o la higiene de manos».

Distintos estudios realizados durante la pandemia han coincidido en esta advertencia, avisando de que la mascarilla por si sola no es suficiente si no existe una estrategia, de la que hoy por hoy Sánchez carece.

El propio director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha insistido en que las mascarillas sólo deben usarse como parte de una estrategia integral en la lucha contra el Covid y que «por sí solas no nos protegerán del Covid-19» debido a «la falsa sensación de seguridad que pueden crear» y que pueden llevar a los ciudadanos «a descuidar medidas como la higiene de manos y el distanciamiento físico».

En el informe de Sanidad, se insiste además en los riesgos por la «auto-contaminación» al colocarse la mascarilla o «el desvío de recursos de medidas efectivas de salud pública, como la higiene de manos».

Contra la OMS

Como publicó OKDIARIO, Sánchez adoptó la decisión con el criterio en contra de la inmensa mayoría de expertos y de los organismos internacionales. La OMS, por ejemplo, sólo la aconseja al aire libre si no se puede guardar una distancia mínima que para este organismo es de 1 metro.

Tras la primera ola, en julio de 2020, uno de sus documentos recogía por ejemplo que la mascarilla se debería utilizar en espacios públicos «donde hay transmisión comunitaria y donde otras medidas de prevención, como la distancia física, no son posibles». Pero la primera recomendación sería mantener la distancia adecuada.

Asimismo, en su guía de preguntas y respuestas sobre el uso de la mascarilla -disponible a través de la web-se incide en que esta debe utilizarse «en lugares concurridos, donde no se puede estar al menos a un metro de distancia de los demás y en habitaciones con ventilación deficiente o desconocida».

En resumen, la mascarilla debe utilizarse «en entornos abiertos donde no se pueda mantener el distanciamiento físico, en entornos públicos cerrados (incluido el transporte público), donde no se pueda mantener el distanciamiento físico de al menos un metro si la ventilación es adecuada y sea cual fuere el distanciamiento físico, si la ventilación no se puede evaluar o es inadecuada».

Esta medida tampoco es avalada por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) -organismo de referencia para la pandemia en Europa- en algunos de sus informes.

El Ministerio de Sanidad, señala que «el uso de mascarillas puede ofrecer una falsa sensación de seguridad que conduce a un distanciamiento físico insuficiente, a un mal protocolo respiratorio e higiene de las manos, e incluso a no quedarse en casa cuando se esté enfermo».

Los médicos, en contra

El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM) también se ha mostrado crítico con la decisión del Gobierno y ha recordado que el uso de la mascarilla en exteriores «tiene una efectividad mínima por sí misma».

Además, han defendido que «la vacunación por sí sola no es suficiente», aunque sea esta la medida principal del Ejecutivo. «Inmunizar y alcanzar el porcentaje necesario para conseguir la deseada ‘inmunidad de rebaño’ no acaba con la pandemia, aunque mitiga sus efectos en la salud», señalan. Pese a que desde el ámbito científico y profesional se insistía en que las vacunas no tenían un efecto esterilizante, y que los inmunizados podrían trasmitir la enfermedad, los mensajes desde las instituciones, amplificados en algunos casos por los medios de comunicación, hacían concebir esperanzas de volver a la normalidad a través de la vacunación», han lamentado en un comunicado.

Igualmente, muestran sus dudas sobre la obligatoriedad del certificado Covid: «Con altas tasas de vacunación y una variante que pueden trasmitir los inmunizados, exigir un pasaporte no garantiza el control de la transmisión en locales cerrados y puede dar una falsa seguridad que relaje la protección», advierten.

También este jueves la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) trasladó sus dudas sobre la eficacia de la obligatoriedad del uso de mascarillas en el exterior, salvo en situaciones de aglomeración. «Nos parece que habría que haber insistido muchísimo más en las medidas de uso de mascarillas en interior y ventilación, entre otras», ha sostenido su presidente, Salvador Tranche.

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