Sánchez encarga a Calviño y a Campo mediar con el PP para lograr acuerdos

El presidente Pedro Sánchez quiere conocer la opinión de los partidos de la oposición antes de recibir a sus líderes la semana que viene en La Moncloa

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a Nadia Calviño y José María Álvarez-Pallete

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, iniciará la semana que viene una ronda de contactos con los líderes de la oposición. No la tenía prevista. Tampoco tenía ganas de hacerla. Pero sabe que, sin mayoría absoluta, es imprescindible hablar con todos ellos si quiere que la legislatura siga adelante hasta 2023. Más aún cuando, en plena pandemia, el líder socialista ha defendido la unidad y la necesidad de ir juntos hacia la solución a la crisis social y económica provocada por esta emergencia sanitaria.

La segunda oleada del coronavirus y la necesidad de la coalición de sumar apoyos parlamentarios han empujado al jefe del Ejecutivo a citar, en La Moncloa, a los máximos responsables de los grupos parlamentarios representados en el Congreso. Para saber cuál es la opinión de Pablo Casado, Inés Arrimadas o Gabriel Rufián, los tres líderes cuyo apoyo puede precisar Sánchez, el presidente ha ordenado a varios ministros de su gabinete acercar posturas con la oposición. También ha exigido cuidar a los portavoces del PNV y EH Bildu.

En concreto, el jefe del Ejecutivo ha pedido a las vicepresidentas Carmen Calvo y Nadia Calviño y a los ministros María Jesús Montero y Juan Carlos Campo, principalmente, que intensifiquen los contactos con los principales grupos de la oposición. A Calvo le ha encargado ablandar a Esquerra Republicana y dar pábulo a los separatistas de cara a la mesa de negociación que finalmente no se reunió en julio. A Campo buscar un acuerdo con el PP para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y a Calviño y Montero garantizar el apoyo de Ciudadanos (Cs), el PNV y Bildu a los presupuestos.

A la ministra de Hacienda, además, el presidente le ha pedido que alcance un principio de acuerdo con el mundo municipal sobre la utilización de los remanentes de los ayuntamientos. La idea de Sánchez es que, en la reunión que mantendrá a partir de la semana que viene con todos los líderes parlamentarios, el Gobierno pueda plantear una nueva propuesta que tenga el máximo apoyo posible. El Ejecutivo sabe que sin convencer antes a Casado, Arrimadas, Rufián, Aitor Esteban, Laura Borràs, Marian Beitialarrangoitia, Ana Oramas o Joan Baldoví, difícilmente los representantes municipales darán su beneplácito al acuerdo. No quiere repetir lo que ocurrió en el pacto con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que apoyaron únicamente los alcaldes socialistas.

Con todos los informes que reciba a lo largo de esta semana de parte de sus ministros, Sánchez afrontará una ronda de contactos en la que sabe que tiene poco a ganar. El líder del Partido Popular, que pidió paralizar las negociaciones para la reforma del CGPJ, difícilmente cambiará su opinión. Hace unos días recordó que los populares no van a ser la muleta de la coalición socialcomunista. Tampoco ERC parece dispuesta a variar su posición respecto a los Presupuestos Generales.

La líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que este martes criticó la posición de Sánchez al ofrecer estados de alarma a la carta a las Comunidades Autónomas, es la única que parece favorable a facilitar la gobernabilidad al PSOE y Podemos. Sin embargo, Podemos ha advertido que no apoyará los Presupuestos si Pedro Sánchez los pacta con Cs.

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