Ofensiva marroquí

Por qué Marruecos reclama Ceuta y Melilla: ambas ciudades rechazan al estado marroquí

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el jefe de Gobierno del Reino de Marruecos, Aziz Akhannouch. EuropaPress
Pedro Sánchez y el jefe de Gobierno del Reino de Marruecos, Aziz Akhannouch. (EuropaPress)
  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

La ciudad autónoma de Ceuta se vuelve a encontrar en un estado de vulnerabilidad máxima, después de la entrada ilegal y sin control de decenas de miles de marroquíes en la ciudad. Este episodio ha sido el estallido de un problema que se lleva denunciando años por parte de las ciudadanías de Ceuta y Melilla.

Ambas ciudades autónomas pertenecen al territorio español desde hace siglos, desde la época de los Reyes Católicos y Felipe II. Aun así, la monarquía alauí, el partido nacionalista histórico Istiqlal y partidos islamistas han reclamado las ciudades como parte del territorio marroquí, considerándolas «colonias extranjeras» e incluso considerándolas parte de su territorio en mapas oficiales.

El rey Mohamed VI, actual monarca de Marruecos, ha mantenido siempre una reclamación activa de los territorios españoles de Ceuta, Melilla y las Islas Canarias. Esta reclamación se ha podido contemplar en discursos oficiales, mapas oficiales del país y medidas de presión aplicadas a los territorios españoles que hacen frontera.

Gran Marruecos

Marruecos argumenta en su defensa de integrar las ciudades españolas que la cercanía y la contigüidad física justifican su derecho a absorber estos territorios para completar su mapa nacional. A este argumento se le suma la doctrina del «Gran Marruecos».

Esta ideología nació en 1956 con la independencia de Marruecos de los protectorados español y francés. El nacionalismo marroquí decidió reclamar que las fronteras históricas legítimas del reino debían unirse a Marruecos. A su actual territorio reclaman el Sáhara Occidental, partes de Argelia, Mauritania y, por supuesto, Ceuta, Melilla y las Islas Canarias. Marruecos ha defendido en numerosas ocasiones que, a nivel diplomático, Ceuta y Melilla son las últimas colonias europeas en suelo africano.

El rechazo por parte de la ONU

En 1975, Marruecos decidió elevar su petición ante las Naciones Unidas y pidió el reconocimiento de las ciudades españolas como «territorios no autónomos pendientes por descolonizar». La ONU desestimó la petición, lo que significó que el derecho internacional no reconocía que las ciudades fuesen colonias.

España ha sido clara en su postura histórica, donde Ceuta y Melilla son parte integral e indisoluble del territorio nacional. Antes de los tratados coloniales de los siglos XIX y XX y antes de la creación del Estado marroquí, ambas ciudades se anexionaron a las coronas ibéricas.

El pueblo de Ceuta y Melilla quiere permanecer en España

Ambas ciudades han rechazado de forma sistemática y unánime las reclamaciones de Marruecos por anexionar los territorios y han mantenido su deseo de seguir adheridas a España.

Los barómetros elaborados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han mostrado que la inmensa mayoría de los habitantes de Ceuta y Melilla defienden que son tan españolas como cualquier otra ciudad de España. Esta tendencia se puede ver en los votos de la población, que sigue eligiendo partidos políticos españoles cuyos programas defienden la defensa de la constitucionalidad y la integridad de todo el territorio nacional.

Los habitantes de las ciudades son los primeros afectados en las situaciones vividas como este pasado 30 de julio. Cuando Marruecos utiliza las fronteras para producir colapsos en las ciudades españolas, lo que genera es rechazo por parte de la población de Ceuta y Melilla a un país que les provoca inseguridad.

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