Reforma del Estatuto vasco

El PSOE avala los referéndums en el nuevo Estatuto vasco sin los límites que establece la Constitución

PSOE
Pedro Sánchez, con el lehedakari Íñigo Urkullu.
  • C. Cuesta y L. Sela

El borrador acordado por PNV, PSOE y Podemos para el nuevo Estatuto vasco abre la puerta a la posibilidad de preguntar a la ciudadanía, sin el límite recogido en la Constitución española que atribuye al Estado las competencias exclusivas sobre la realización de referéndums.

La Constitución establece, en su artículo 149.1.32 que es competencia exclusiva del Estado «la autorización de la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum» y de naturaleza vinculante.

Sin embargo, el texto acordado por los juristas, y en este caso sin objeción del PSE, blinda la potestad para «establecer el régimen jurídico, las modalidades, procedimiento, la realización y la convocatoria de los instrumentos de participación ciudadana y democracia directa, incluidas las consultas ciudadanas», con el único límite de «lo establecido mediante ley del Parlamento Vasco». No hay mención a la Constitución.

En el Estatut de Cataluña, por ejemplo, el redactado es similar, como en otros estatutos, pero incluso en ese caso se marcan los límites constitucionales: «Corresponde a la Generalitat la competencia exclusiva para el establecimiento del régimen jurídico, las modalidades, el procedimiento, la realización y la convocatoria por la propia Generalitat o por los entes locales, en el ámbito de sus competencias, de encuestas, audiencias públicas, foros de participación y cualquier otro instrumento de consulta popular, con excepción de lo previsto en el artículo 149.1.32 de la Constitución», reza el artículo del Estatut, que fue validado por el Tribunal Constitucional.

Fue en dicho artículo en el que se amparó el gobierno independentista de Artur Mas para sostener la Ley de Consultas que albergó la convocatoria del referéndum ilegal del 9 de noviembre de 2014.

Esa Ley fue aprobada con el voto a favor de los socialistas, que justificaron que serviría para preguntar por otras cuestiones de interés ciudadano, y no por la independencia.  El diputado del PSC Ferran Pedret defendió que se trataba de «una buena herramienta para completar la democracia participativa» aunque marcó el límite en que «la ley no sirva para hacer la consulta del 9-N».

El ambiguo redactado de dicho artículo en el nuevo Estatuto vasco, incluso más laxo que el catalán, crea inseguridad ante los órdagos separatistas.

Rechazo al ‘derecho a decidir’

Sin embargo, los socialistas sí expresan su rechazo frontal al supuesto ‘derecho a decidir’, que defienden en el texto PNV y Podemos.

En este punto, se presentan dos opciones. Los nacionalistas defienden que «la plena realización de los derechos históricos del pueblo vasco, como manifestación institucional de su autogobierno, se exterioriza a través del derecho a decidir de su ciudadanía libre y democráticamente expresado, siendo su ejercicio pactado con el Estado».

Desde Podemos, mientras, se prescinde del polémico concepto, pero se camufla en supuesto «derecho de la ciudadanía a expresar su voluntad libre y democráticamente, siendo su ejercicio legal y pactado con el Estado».

En el PSE se rechaza: «He escrito muchas páginas criticando la idea de ‘derecho a decidir’ sin que se me hayan opuesto argumentos que me hagan reformular o modificar mi posición», rebate el experto designado por los socialistas Alberto López Basaguren. «En primer lugar no es un ‘derecho’. No lo es en la medida en que ningún texto jurídico -ni constitucional ni internacional- reconoce tal derecho como «derecho», prosigue.

Y añade que «el referéndum de estas características no es un elemento integrante del estándar democrático en el ámbito europeo ni internacional».

Considera Basaguren que ese referéndum «es la vía abierta a la fractura de la sociedad y a la entrada en un bucle político del que la sociedad sale maltrecha».

«No es casualidad de que en todas las sociedades democráticas avanzadas en las que, de una u otra forma, se ha ejercido el ‘derecho a decidir’ en esta versión, pasada la experiencia y una vez calmado el ambiente, la inmenda mayoría de la población no quiera volver a oír hablar de repetir la experiencia», añade.

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