Crisis migratoria

Policías de Canarias denuncian que dejan de patrullar para atender disturbios en centros de acogida

Más de 7.000 inmigrantes ilegales siguen internados en los campamentos y complejos turísticos coordinados por el Ministerio de Migraciones.

Las habituales disturbios y peleas provocan la denuncia de los representantes de los agentes quienes aseguran que descuidan la seguridad ciudadana para tener que prestar apoyo a la Policía Nacional.

Policías de Canarias
Los policías de Canarias denuncian falta de medios para atender sus labores diarias y además acudir a los disturbios en los centros de acogida de inmigrantes ilegales.

El Ministerio de Migraciones asegura que entre los hoteles y los campamentos desplegados en Canarias como recursos de acogida para responder a la grave crisis migratoria que se ha producido en Canarias durante el último año hay ahora mismo alojados más de 7.000 inmigrantes ilegales. El problema es que la gestión de esos centros no está siendo precisamente fácil desde el punto de vista de la seguridad en manos de los policías de Canarias. Hace sólo unos días OKDIARIO difundió las preocupantes imágenes de los hechos ocurridos en el centro de internamiento de Las Raíces en Tenerife, en la localidad de La Laguna.

Ese día los servicios de seguridad privada del campamento se vieron absolutamente superados. Al parecer los inmigrantes ilegales allí alojados reaccionaron de manera muy violenta por la calidad de la comida servida en el citado campamento. Varios de los vigilantes del centro fueron agredidos y algunos de ellos denunciaron que los internos les arrojaron líquidos corrosivos como ácido e incluso cal viva. En cuestión de minutos los vigilantes y los trabajadores se vieron rodeados en el comedor del centro y la bronca subió de todo ya en las zonas exteriores del recinto.

El tamaño de la bronca hizo necesaria la intervención inmediata de decenas de agentes de la Policía Local de La Laguna para controlar a los inmigrantes violentos y acabaron deteniendo a siete de ellos. Pues bien, tras las imágenes y las detenciones surgió una duda razonable: si decenas de agentes se afanaban por devolver la calma al campamento de Las Raíces, ¿quiénes patrullaban en las calles de la localidad de la Laguna? Eso es precisamente lo que denuncian las principales asociaciones policiales.

Los cuerpos de Policía Local tienen su ámbito de actuación en su municipio, pero sus competencias son muy claras: llevan a cabo labores de seguridad, atienden accidentes de tráfico o auxilian a los ciudadanos. Sin embargo, ellos denuncian ahora que están asumiendo competencias estatales en materia de seguridad y que acaban acudiendo permanentemente al auxilio de las Policía Nacional o de la Guardia Civil cuando estos se ven superados por las continuas reyertas y episodios de violencia que se producen en estos centros de acogida.

Falta de formación y equipamiento

De hecho, hasta Cruz Roja se ha visto afectada por este tipo de comportamientos en centros gestionados por la institución. No hace mucho un nutrido grupo de inmigrantes protagonizó hechos violentos en el centro de acogida Canarias 50. Se les advirtió que, con ese comportamiento, si ellos decidían abandonar el centro, no podrían volver a admitirlos. No les hicieron caso y los más de 60 internos acogidos que se habían comportado de forma violenta acabaron en la calle, eso sí, por voluntad propia. “Pero cuando están en la calle somos los policías locales los que nos tenemos que ocupar de cualquier incidente que protagonicen, así que al final tenemos que acudir a los centros en los que hay incidentes y también tenemos que seguir vigilando las calles de nuestros municipios”, explican representantes de policías locales en Canarias. Además, al lógico problema de la insuficiencia de recursos policiales para atender los municipios y los problemas en los centros de acogida, se suma lo que los propios policías locales denuncian: falta de equipamiento y entrenamiento específico para llevar a cabo tareas de control de masas propias de los cuerpos estatales.

Este tipo de actuaciones no empezaron a ser habituales hasta finales del año pasado y los apoyos puntuales a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para contener disturbios y peleas en centros de inmigrantes ilegales pasó a convertirse en una especie de protocolo de obligado cumplimiento.

Las cuentas son tozudas. En el campamento de Las Raíces, donde se produjeron los graves disturbios hace una semana, hay alojados cerca de 2.000 inmigrantes ilegales, y el cuerpo policial de La Laguna a pleno rendimiento asciende a 200 agentes, así que su queja es tan comprensible como poco exagerada: “Tuvimos que acudir a las Raíces en una proporción de 20 a 1, así que como no puede ser de otra manera si los agentes tienen que acudir a este tipo de actuaciones es imposible que puedan atender las necesidades de su municipio”, explican las fuentes consultadas por OKDIARIO.

El ministro de Migraciones, José Luis Escrivá, asegura que los inmigrantes alojados en hoteles irán en breve a campamentos, y la mayoría de los inmigrantes no quieren ir a lugares donde saben que ha habido desórdenes en protesta por las condiciones de vida. La Policía avisa de que la conclusión será la misma: habrá nuevos disturbios, seguro, en las calles o en los campamentos, y al final los policías locales de Canarias deberán dejar de atender a sus vecinos para controlar esos disturbios.

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