Caso Óscar Puente

Óscar Puente al periodista de OKDIARIO por sus preguntas sobre el ‘yatazo’: «Es usted muy pesado»

El alcalde califica primero como "información" las noticias de OKDIARIO pero termina la comparecencia hablando de "basura"

Mañana muy fría y ventosa en la barriada de Puente Duero en Valladolid, a 12 kilómetros del centro de la ciudad. Unos barrenderos limpian la calle con esmero. Hoy viene el alcalde, quedan pocos minutos para que aparezca y todo debe relucir, sobre todo por la enorme expectación mediática. Nunca antes se había visto tanta cámara de televisión nacional y tantos periodistas juntos en este rincón pegado al Duero, que baja caudaloso esta mañana. Óscar Puente, nada menos, va a visitar la «reurbanización de la calle Majuelos» (dice su agenda oficial) y va hablar con los miembros de la Asociación Vecinal «Nuestra Señora del Duero», que aún, a esta hora, estarán preguntándose cómo es posible que su pequeño y coqueto rincón de Valladolid haya suscitado tanto interés, incluso a periodistas venidos de Madrid.

Una señora, en bata azul, mira con cierto desdén desde la puerta de su casa. Son casas bajas de una o dos plantas. La señora observa al grupo de periodistas con trípodes, micrófonos, cámaras… Los compañeros de la prensa local identifican fácilmente a los «forasteros». «Tú eres de OKDIARIO, ¿verdad?», pregunta uno de los más veteranos y reconocidos compañeros de El Norte de Castilla. «Sí», le contestamos. «La que habéis liado…» y sonríe. Él y otros compañeros reconocen que la noticia de OKDIARIO ha sacudido la ciudad o, al menos, a los círculos políticos y periodísticos. Varios de ellos coinciden en que los plenos municipales suelen ser una balsa de aceite (imaginamos que, sobre todo, para el que manda) y que sorprendió -dice otro colega- que «el PP se le echara a degüello ayer y la respuesta airada de Puente». «El alcalde es mal encarado y eso le genera problemas. Ayer no se lo esperaba», apunta otro periodista. El alcalde reparte carnés de oposición buena y mala  en Valladolid.

Avanza la mañana, arrecia el frío y Óscar Puente aparece. Ha llegado. Es él. Todo ha sido preparado por sus servicios de prensa para que de explicaciones mejores y con mejor tono que el empleado durante el pleno municipal del martes donde le faltó tirarle las gafas a la portavoz del PP, Pilar del Olmo. La noche anterior varios medios ya saben que Puente se referirá hoy a la noticia de OKDIARIO.

No sabemos si por el frío castellano de Valladolid o por el sol mediterráneo de Ibiza, pero Óscar Puente está moreno. Llama la atención. «Es por el golf», comenta malévolamente alguien. «Y ahora también por el padel…». Y ahí lo deja… El corrillo de periodistas se organiza y Puente lanza una introducción sobre la obra que ha venido a visitar. La hace breve y es de agradecer. Sabe que hemos venido a otra cosa. La señora de la bata azul sigue observando la escena, pero el resto de la barriada permanece más bien ajena a la ilustre visita. Sólo se escucha a los perros ladrar. Y más que ocurrirá en los siguientes minutos.

Puente dice «a su disposición» y OKDIARIO se lanza. «Alcalde, ¿por qué estaba con un adjudicatario del ayuntamiento de Valladolid en un yate en Ibiza?». Óscar Puente regatea la primera pregunta repitiendo lo de «mi vida privada» y habla de una «información», lo que nos llena de orgullo pensando, ingenuamente, que dejábamos de ser para él «basura», «panfleto» o «pseudomedio». «Lo primero que hay que decir -señala- es que me sorprende la concertación entre el Grupo Popular del ayuntamiento de Valladolid y un medio de comunicación que incluso dio ayer en directo el pleno del Ayuntamiento». La cosa va bien. Para Puente hoy OKDIARIO es «un medio de comunicación». Pero ya les adelantamos que el magma interior de Puente terminará por salir. Óscar Puente es Óscar Puente y, si no, dejaría de ser Óscar Puente. Quizá por eso en Ferraz ya no comparece él, aunque sigue siendo el portavoz nacional del partido del Gobierno.

Como vemos que la cosa va de desviar la atención hacia la oposición («son desleales»etc…), tratamos de reconducir el tema. «Ya, alcalde (interrumpimos), pero la pregunta es ¿niega usted haber estado con un adjudicatario del ayuntamiento de Valladolid en un yate en Ibiza». «Esto es todo, esto es todo, esto es todo…», repite mientras le preguntamos. E insistimos: «Pero, ¿niega usted que estuviera con un adjudicatario del ayuntamiento de Valladolid?». Mira fijamente al periodista y sentencia: «Todo lo que tenía que decir está dicho». Y remata: «¿De acuerdo?». Al escribir estas letras no sabemos si poner exclamaciones o interrogaciones. El «de acuerdo» ha sonado a una orden, pero nos hacemos los sordos. «¿Por qué estaba con un adjudicatario, alcalde?». Nada. Como el que la oye pasar el viento. Óscar Puente mira al flanco derecho de los colegas y nos ignora claramente.

Un compañero le pregunta si se ha pagado las vacaciones. «Yo de lo que tengo que responder es del contrato», dice, eludiendo la clave del asunto: qué hacía de vacaciones con un empresario beneficiado por un contrato municipal y, sobre todo, quién pagó aquello. A estas alturas ha quedado bien clara su línea de defensa: del contrato sí hablo; de las vacaciones, y quién las pagó no. Como si fueran cosas separables. Como si un yate alquilado por una empresa concesionaria de un ayuntamiento, beneficiada con 200.000 euros, nada tuviera que ver con que el alcalde es «amigo» del empresario y eso fuera cosa de la vida privada de un político.

Intentamos llevarle de nuevo al azul formentereño y a la línea de diseño elegante de la Sunseeker Predator 62 pagadas por Zaiglobal Services, de Sergio Zaitegui. Pero como él vuelve al frío castellano y a la burocracia del expediente, intentamos reconvenirle. «Pero alcalde cree usted que es ético…?». A estas alturas, Óscar Puente empieza a coger temperatura corporal escuchando nuestra voz, pese al viento helado pucelano. Puente sigue intentando desviar la atención. E Insistimos: «¿desde cuándo conoce al señor Zaitegui?». «No hablo de mi vida personal», responde. Y le decimos: «Pero es que el señor Zaitegui es adjudicatario del ayuntamiento de Valladolid»… Puente no puede más. Hasta aquí ha llegado. «Es usted pesado». «No, alcalde yo le hago preguntas y usted no responde», le contestamos. «¿Es usted tan pesado siempre?», nos suelta (preguntaremos al volver a casa esta noche).

Óscar Puente está a punto de entrar en erupción. «Ya he respondido», insiste. «No ha respondido», insistimos. «Deje usted de acaparar la rueda de prensa», nos ordena. Pero no nos conoce y debería. En la mancheta dice: «el sitio de los inconformistas». Puente se remueve en el palmo de suelo que pisa. Segundos después volvemos a ser «una basura».

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