Juan March pagó el Dragon Rapide que trasladó a Franco de Canarias a Ceuta para el levantamiento

Pedro Sánchez March
El Dragone Rapide que trasladó a Franco en Cuatro Vientos.
Juanan Jiménez
  • Juanan Jiménez
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha utilizado de forma puntual para sus desplazamientos en campaña este fin de semana un avión privado perteneciente a la Banca March. Hay que recordar que el empresario Juan March fue el encargado de fletar el Dragon Rapide, el avión que trasladó a Francisco Franco de Canarias a Ceuta, permitiendo que éste se reuniera con sus tropas más leales en la antesala del alzamiento que desembocó en la Guerra Civil española.

Juan March (Santa Margarita, Baleares, 1880) forjó un importante imperio empresarial a principios del siglo XX. Entre otras empresas, fue el fundador de Transmediterránea y la Banca March. Además de su influencia en los negocios, March inició una incipiente carrera política que le llevó a convertirse en diputado en 1923.

Durante la Segunda República se mostró como un firme opositor al régimen establecido, entre 1931 y 1933 mostraba esa oposición en las Cortes republicanas de Baleares. Por eso, no fue difícil convencerle para que se embarcara en una empresa que tendría como fin poner el punto y final a esa oscura etapa de la política española.

La participación de Juan March en el alzamiento del bando nacional fue clave. Manuel Azaña había ascendido a Francisco Franco a capitán general de Canarias, alejándolo de la Península e intentando neutralizar su influencia en las tropas del norte de África que le eran leales. Precisamente, el traslado de Franco a Ceuta era fundamental para que el alzamiento tuviera visos de lograr su objetivo de derrotar al gobierno de la segunda república.

El plan era fletar un hidroavión que permitiera el traslado de Franco a Ceuta. Una vez allí, el general se reuniría con sus tropas más leales –también las más preparadas y mejor adiestradas– para dar el salto a la Península e inclinar la balanza a favor del bando sublevado. Y ahí es donde el dinero de Juan March entró en acción.

El banquero puso de su bolsillo 2.000 libras mientras que el director de ABC, Juan Ignacio Luca de Tena, y el inventor del autogiro, Juan de la Cierva, hacían de intermediarios para conseguir el aparato clave para la empresa en la que se habían embarcado. Fueron clave dos personajes que, aparentemente, estaban conectados con los servicios de inteligencia del Reino Unido y que veían con buenos ojos el cambio de régimen en España. Se trataba de Hugh Pollard, un militar en la reserva, y el editor Douglas Francis Jerrold.

El 11 de julio de 1936 despegó del aeropuerto londinense de Croydon un bimotor De Havilland DH-89, perteneciente a la compañía Olley Air Service, pilotado por Cecil Bebb. A bordo viajaban el propio Pollard y el corresponsal de ABC en Londres, Juan Bolín. Además, les acompañaban dos mujeres para aparentar que se trataba de un viaje de placer.

El vuelo duró cuatro jornadas. Hizo escalas en Francia, Portugal y Marruecos antes de llegar al aeropuerto canario de Gando. El día 18 de julio, el Dragon Rapide financiado por March y con Franco a bordo pone rumbo a Casablanca, donde hacen noche. Ya el 19 ponen rumbo a Tetuán y, según ha relatado el propio piloto, el general Franco se vistió con el uniforme en el avión antes de aterrizar en el protectorado español.

Probablemente, sin la colaboración de Juan March el flete del Dragon Rapide no habría sido posible. Pese a su ayuda, Marcha y Franco no terminaron de la mejor forma, ya que el banquero y empresario se opuso a la dictadura franquista y apostó decididamente por la vuelta de la Monarquía.

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