El Gobierno tampoco ve «valor histórico» a la cárcel de la que sacaron a Muñoz Seca y 500 presos más hacia Paracuellos
El Ejecutivo no incluye como Lugar de Memoria la prisión de San Antón, donde estuvo preso el célebre dramaturgo
Pedro Corral: "Los republicanos obligaron a Muñoz Seca a pagarse el billete de tren a Madrid antes de asesinarlo"

El Gobierno de Pedro Sánchez tampoco ve «valor histórico» a la antigua cárcel de San Antón, en Madrid, para declarar este enclave como Lugar de Memoria Histórica, y ello pese a ser una de las principales cárceles franquistas en la capital. Sin embargo, esta prisión también fue usada antes por los republicanos como centro de reclusión durante la Guerra Civil.
De hecho, de aquí salieron cinco expediciones, entre el 22 y el 30 de noviembre de 1936, con 505 desafectos al Frente Popular, en dirección a Paracuellos del Jarama, donde fueron brutalmente asesinados por los republicanos, como recuerda Pedro Corral, escritor, investigador y diputado del PP en la Asamblea de Madrid. Uno de aquellos presos de San Antón fusilados en Paracuellos fue el célebre dramaturgo gaditano Pedro Muñoz Seca (1879–1936).
El Ejecutivo de Sánchez ignora en su inventario de Lugares de Memoria Democrática -calificación que exige «valor histórico»- distintas prisiones franquistas de Madrid que antes usaron los republicanos para la represión de presos derechistas. Entre ellas se encuentran también la de Porlier (o Prisión Provincial de Hombres núm. 1) y la de Ventas, que fueron objeto de sacas con traslados de alrededor de 700 prisioneros hasta Paracuellos del Jarama, como informó OKDIARIO este jueves. Allí acabaron siendo ejecutados, en lo que se considera como la mayor matanza acaecida en la retaguardia roja durante la Guerra Civil (1936-1939).
Precisamente, el Gobierno cita las prisiones de Porlier, Ventas y San Antón en los fundamentos jurídicos del acuerdo del pasado 1 de julio adoptado por la Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática, que determinó incoar el procedimiento para la declaración de la extinta Cárcel de Yeserías como Lugar de Memoria Democrática en la capital.
«La entrada en Madrid del ejército sublevado contra la República desató desde los primeros días de abril de 1939 una represión sistemática por parte del nuevo régimen franquista, caracterizada por torturas, encarcelamientos masivos, juicios sumarísimos sin garantías procesales y ejecuciones extrajudiciales», recoge el expediente.
Aquí alude el Gobierno a las prisiones de Porlier, Ventas, San Antón y Yeserías, además de «otros centros penitenciarios situados en localidades cercanas como Alcalá de Henares o El Escorial». Sin embargo, el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática que dirige el socialista Ángel Víctor Torres omite que las cárceles de Porlier, Ventas y San Antón albergaron a presos derechistas antes de pasar a dominio del régimen de Franco.
Hasta la fecha, ni la cárcel de San Antón ni la de Porlier o Ventas han sido incluidas por el Ejecutivo en su inventario de Lugares de Memoria Democrática, del que ha excluido además el propio campo de fusilamientos de Paracuellos, como reveló OKDIARIO la semana pasada en exclusiva. Sí ha incorporado, en cambio, la de Yeserías y la antigua prisión de Carabanchel, cárceles exclusivamente franquistas construidas después de la Guerra Civil.
«Con tal de no reconocer como lugares de memoria las prisiones de donde salieron las víctimas de Paracuellos, dejan en el olvido a los presos franquistas que luego estuvieron en ellas», señala Pedro Corral, autor del libro ¡Detengan Paracuellos!(La Esfera de los Libros), dedicado a los héroes humanitarios que denunciaron y pusieron fin a estas matanzas.
La cárcel de San Antón (también conocida como Prisión Provincial de Hombres núm. 2) usó las instalaciones de las Escuelas Pías en la calle Hortaleza de Madrid, que los republicanos convirtieron en lugar de represión de derechistas. Tras la Guerra Civil, el edificio efectuó la misma función, pero albergando a represaliados de la dictadura franquista. Posteriormente, el edificio fue devuelto a los Padres Escolapios, que lo usaron como colegio hasta 1989. Actualmente, es sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM).
Mano derecha de Carrillo
Corral relata que las sacas de San Antón llevan la firma de Segundo Serrano Poncela, que fue mano derecha de Santiago Carrillo -luego líder del Partido Comunista- en la Consejería de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid, la delegación que el Gobierno del socialista Largo Caballero dejó a cargo de la capital después de huir a Valencia ante la proximidad de las tropas de Franco.
Serrano Poncela, según describe el investigador y diputado del PP, enviaba al director de la cárcel unas listas de presos para su aparente puesta en libertad, aunque en realidad eran listas de presos que debían ser asesinados. Las listas, como sucedió en otras prisiones madrileñas en esos días, las confeccionaron agentes de la checa de Fomento, dependiente del Ministerio de Gobernación, cuyo titular era el socialista Ángel Galarza.
El director de la cárcel, Jacinto Ramos, que sería premiado por el Gobierno republicano después con un puesto de cónsul en Francia, firmaba el visto bueno a la entrega de los presos.
En la elaboración de las listas -añade Corral en su descripción histórica- se tenía en cuenta la información que había ido reuniendo el Ministerio de Gobernación sobre todas las personas consideradas desafectas en Madrid. Este fichero, guardado en la Oficina de Control de Nóminas o de Antecedentes Políticos, en Alcalá 82, estaba a cargo del socialista Raúl Bellido.
«La ficción de que las matanzas de Paracuellos fueron obra de incontrolados, como trató de vender el propio Carrillo, se desmonta al verificarse la participación activa de varios departamentos del Gobierno de Largo Caballero», subraya Corral.