juicio del 'caso mascarillas'

Un Ábalos cansado, desmejorado y con semblante serio ve cómo se alarga el juicio: deberá declarar el lunes

La imagen de Ábalos volvía a ser hoy la de un hombre sometido al peso de las acusaciones

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María Ruiz
  • María Ruiz
  • Portadista. Especialista en 'breaking news' y noticias de nacional e internacional. Nací al periodismo en Abc, ayudé a fundar La Razón y viví en Las Provincias.

En la sesión de este jueves del juicio del caso mascarillas que se celebra en el Tribunal Supremo ha declarado como acusado Koldo García: en la sesión, el ex ministro Ábalos se ha vuelto a mostrar notablemente cansado, física y  emocionalmente. Sentado en la sala, ha aparecido desmejorado, con un semblante serio y grave, la mirada en ocasiones perdida o dirigida hacia el suelo y una expresión que reflejaba el peso acumulado de un proceso judicial largo y de alta intensidad.

Su postura, contenida y rígida, apenas variaba a lo largo de las horas, en una jornada especialmente significativa por la comparecencia de su antiguo asesor y colaborador más cercano. En algunas ocasiones cerraba los ojos, en otras se llevaba una mano a la cara y la deslizaba en claro gesto de cansancio.

Un cansancio que no es nuevo. En sesiones anteriores del juicio, ya durante la audiencia preliminar celebrada en febrero, varias imágenes desvelaron el aspecto agotado y cansado de Ábalos. El cansancio se reflejaba en el rostro de Ábalos al que se le pudo ver con los ojos cerrados, somnoliento y agotado

Antes de la vistilla, José Luis Ábalos ya había alegado problemas de salud que afectaban a su estado anímico y físico. De hecho, el pasado febrero presentó ante el Tribunal Supremo un informe médico en el que incluía diabetes, hipertensión, lumbalgia y un síndrome depresivo ansioso para solicitar no ser trasladado en furgón policial a las sesiones o para justificar ajustes en su comparecencia.

El ex ministro ha reconocido en alguna ocasión, desde la prisión de Soto del Real, momentos de flaqueza y una sensación persistente de incredulidad ante su situación actual («¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí?»), según recogió LaSexta.

Este jueves, durante la extensa intervención de Koldo García —quien también mostró signos de fatiga tras casi seis horas de interrogatorio al reconocer que estaba «un poco pasado de vueltas»—, la imagen de Ábalos volvía a ser la de un hombre sometido a la presión del peso de las acusaciones. No en vano, la fiscalía pide 24 años de cárcel para el ex ministro.

 

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