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Analizan 280 muestras de agua embotellada y ésta es la única marca que se salva de tener microplásticos

agua embotellada
Blanca Espada

Comprar agua embotellada es algo que mucha gente hace casi sin pensar ya sea porque sabe mejor, porque no nos gusta el olor o del agua del grifo, o simplemente por costumbre. Así lo abala un estudio de la Universitat Autònoma de Barcelona, en el que se resalta que esas dos razones, sabor y olor, son las que más pesan a la hora de elegirla.

En España, además, el consumo es bastante alto. Cada persona supera de media los 100 litros al año, colocando al país entre los que más agua embotellada consumen en Europa a pesar del coste diario que tiene ya que es evidente, que es más caro que beber directamente del grifo. Sin embargo, el precio ya no es lo único que se discute. En los últimos años ha empezado a salir otro tema que incomoda bastante más y que tiene que ver con lo que hay dentro de la botella, más allá del agua.

De entre 280 muestras de agua embotellada solo una se salva de tener microplásticos

Un grupo de investigadores de la Universidad de Columbia decidió analizar varias marcas de agua embotellada en Estados Unidos. Lo hicieron con una técnica bastante sofisticada, basada en láseres, que permite ver partículas diminutas que antes pasaban desapercibidas.

Lo interesante no era sólo encontrarlas, sino saber qué eran exactamente y el resultado fue, cuanto menos, sorprendente. En un litro de agua encontraron una media de unos 240.000 fragmentos de plástico y en algunos casos, incluso más, llegando a cifras bastante superiores.

No todos los plásticos son iguales

El análisis reveló además que no se trata de un sólo tipo de partícula. Están los microplásticos, que ya se conocen desde hace tiempo, y luego están los nanoplásticos, que son muchísimo más pequeños. Y ahí está la clave ya que cuanto menor es el tamaño, más fácil es que acaben entrando en el cuerpo sin que nos demos cuenta. Según este estudio, la mayoría de las partículas encontradas eran de este segundo tipo. Es decir, no es sólo que haya plástico. Es que buena parte es prácticamente invisible.

La botella también cuenta (y mucho)

El envase y de que está fabricado es algo que también cobra relevancia para los investigadores ya que el PET, que es el plástico típico de muchas botellas, aparece una y otra vez en los análisis. Y se sabe que puede desprenderse con el uso, con el calor o incluso al apretar la botella.

Pero no todo viene de ahí. También se han encontrado restos de otros materiales que, en principio, proceden del proceso de embotellado. Por ejemplo, ciertos tipos de nailon que podrían venir de los filtros utilizados antes de llenar las botellas.

Y aquí viene otro punto curioso ya que los investigadores reconocen que sólo han podido identificar una pequeña parte de lo que hay. El resto… directamente no saben qué es. Así de claro.

Lo que se ha encontrado en España

Con todo esto sobre la mesa, la duda era evidente: ¿pasa lo mismo con el agua que se vende en España? Para responder a eso, un estudio del CSIC y del Instituto de Salud Global de Barcelona analizó 280 muestras de distintas marcas y el resultado no deja mucho margen ya que sólo una de esas marcas no tenía microplásticos.

Eso sí, hay un detalle importante que a veces se pasa por alto. Todas las muestras, absolutamente todas, tenían aditivos plásticos. Es decir, aunque no hubiera partículas detectables en un caso concreto, sí había otros compuestos derivados del plástico.

En cifras, la cantidad puede parecer baja. Se habla de unos 359 nanogramos de micro y nanoplásticos por litro. Dicho así, no suena especialmente alarmante aunque el problema llega cuando se suma. Si una persona bebe dos litros al día, al final del año la cantidad acumulada no es tan pequeña. De hecho se estima que puede rondar los 260 microgramos.

Los aditivos, el otro frente abierto

Más allá de las partículas, los investigadores también detectaron hasta 28 tipos de aditivos. Son sustancias que se utilizan en los plásticos para darles ciertas propiedades, como flexibilidad o resistencia. Algunas de ellas ya están en el punto de mira. De hecho, hay varias que se consideran potencialmente problemáticas para la salud.

Además, otros estudios han encontrado microplásticos en el cuerpo humano, incluso en zonas como las arterias. También se ha hablado de su posible relación con problemas metabólicos, como una mayor resistencia a la insulina.

La idea de «agua más limpia» empieza a tambalearse

Durante años, el agua embotellada se ha asociado con algo más puro, más controlado. Era casi una elección automática en muchos casos. Pero los datos que están saliendo en los últimos años hacen que esa idea ya no sea tan clara. No es que de repente deje de ser una opción válida, pero sí obliga a mirarla con otros ojos. Al final, la cuestión no es solo qué bebemos hoy sino lo que pasa cuando lo hacemos todos los días, durante años, sin pensar demasiado en ello.

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