El partido financiado por las dictaduras iraní y venezolana exige el control absoluto sobre los espías españoles

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Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. (Foto: AFP)

Pablo Iglesias quiere tener el control absoluto del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Casa de los espías españoles. Además de postularse como vicepresidente de un hipotético Gobierno presidido por Pedro Sánchez, Iglesias ha reclamado para Podemos varios ministerios que considera esenciales, como el de Defensa.

Para escenificar su oferta envenenada al PSOE, se ha rodeado de varios miembros de la cúpula de Podemos a los que ha presentado como futuros ministros del Gobierno. Entre ellos se encontraba el ex Jefe de Estado Mayor (JEMAD) Julio Rodríguez, al que Pablo Iglesias quiere colocar como ministro de Defensa.

Su oferta no es en absoluto casual. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha estado tradicionalmente vinculado al Ministerio de Defensa, hasta que en diciembre de 2011 pasó a depender de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, mediante una reforma legal impulsada por Rajoy.

Por tanto, Pablo Iglesias ha exigido los dos departamentos clave (la Vicepresidencia del Gobierno y el Ministerio de Defensa) que le garantizarían el control de los servicios secretos españoles.

Más de 3.500 espías en plantilla

Si el PSOE cede a sus pretensiones, toda la información sensible para la seguridad nacional que recopilan los espías españoles estaría en manos de un partido, Podemos, nacido gracias a la financiación que sus líderes han recibido de dos regímenes totalitarios: el Gobierno chavista de Venezuela y la teocracia islamista de Irán.

Como ha informado Okdiario, los principales líderes de Podemos han recibido durante los últimos años 4,2 millones de euros de Venezuela (por supuestas labores de asesoramiento a los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro) y al menos otros dos millones de Irán.

Pablo Iglesias ha sabido agradecer los servicios prestados: se ha negado repetidamente a condenar la violación de derechos humanos en Venezuela e Irán, y se ha opuesto a que el Rey Felipe VI visite Arabia Saudí, el eterno «enemigo» de Irán.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que Podemos aspira a controlar, maneja un presupuesto anual de más de 220 millones de euros y una plantilla de alrededor de 3.500 agentes, buena parte de ellos procedentes de la carrera militar.

Iglesias se negó a firmar el Pacto Antiyihadista

Tiene 60 «antenas» distribuidas por todo el planeta, con agentes encargados de conocer sobre el terreno la situación de países aliados y potenciales enemigos, así como cientos de colaboradores externos, que suministran información a cambio de una remuneración económica.

Según la Ley 11/2002 que regula su actividad, el objetivo del CNI es suministrar al Gobierno «informaciones y análisis» que permitan «prevenir y evitar cualquier peligro, amenaza o agresión contra la independencia o integridad territorial de España, los intereses nacionales y la estabilidad del Estado de derecho y sus instituciones».

En la actualidad, una de sus prioridades es recopilar información que permita detener a terroristas yihadistas y evitar sus atentados. El partido de Pablo Iglesias, Podemos, se ha negado a suscribir el Pacto Antiyihadista impulsado por el presidente Mariano Rajoy.

Con demasiada frecuencia, el CNI se ha visto envuelto en los principales escándalos políticos y de corrupción del país: desde el caso Nóos (un ex colaborador de La Casa fue detenido con miles de correos electrónicos de Iñaki Urdangarin), al caso Bárcenas o incluso al culebrón del Pequeño Nicolás, que presume de haber sido un colaborador de los espías españoles.

Podemos accederá a los secretos oficiales

La capacidad de enredar que tendría Podemos, al acceder a la información reservada recopilada por el CNI, sería infinita. Sin olvidar el riesgo de que datos sensibles para la seguridad nacional puedan llegar a manos de los gobiernos para los que ha trabajado Pablo Iglesias, abiertamente hostiles a los intereses españoles: los de Venezuela e Irán.

La teocracia de Irán, de la que todavía cobra Pablo Iglesias a través de su televisión internacional Hispan TV, ha estado durante años sometida a sanciones internacionales. No sólo por su permanente vulneración de los derechos humanos, sino por la certeza de que financia a grupos terroristas islamistas.

De momento, ya es seguro que, gracias a su presencia en las Cortes, los parlamentarios de Podemos contarán con un representante en la Comisión de Secretos Oficiales, que maneja la información reservada suministrada por la «comunidad de inteligencia» española: el CNI y los servicios de información de la Policía Nacional, la Guardia Civil y los tres Ejércitos.

De la Vicepresidencia del Gobierno que quiere ocupar Pablo Iglesias no sólo depende el CNI, sino también la Oficina Nacional de Inteligencia y Contrainteligencia (ONIC) y la Oficina Nacional de Seguridad (ONS).

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