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Según un economista, la mayoría de los jóvenes buscan trabajo por instinto, no para evitar los préstamos estudiantiles

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Blanca Espada

Terminar los estudios y encontrar trabajo no siempre van de la mano. Es algo que ocurre en muchas partes del mundo, también en España pero en esta ocasión destaca el caso de Nueva Zelanda, donde muchos jóvenes se han encontrado precisamente con ese problema y algunos han decidido probar suerte fuera del país. El desempleo juvenil es elevado y, cuando las ofertas escasean, ampliar la búsqueda a otros lugares puede acabar siendo la única opción.

Eso es lo que plantea Kelly Eckhold, economista jefe de Westpac. A su juicio, muchos jóvenes neozelandeses se marchan simplemente porque encuentran trabajo fuera. Los préstamos estudiantiles que todavía tienen pendientes quedarían en un segundo plano a la hora de tomar esa decisión. Un asunto que además ha vuelto al debate después de conocerse que cambiarán las condiciones para devolver estas deudas.

Economista explica por qué los jóvenes buscan trabajo fuera de su país

Para Kelly Eckhold, el problema empieza a la hora de buscar trabajo. Los jóvenes se encuentran con un mercado laboral difícil en Nueva Zelanda y no siempre pueden permitirse esperar a que aparezca una oportunidad cerca de casa. «Tienes que encontrar un trabajo donde puedas encontrarlo», señala el economista. Eso puede significar quedarse en el país, pero también aceptar que la oportunidad aparezca a miles de kilómetros.

Eckhold no cree que detrás de esas salidas esté el deseo de librarse del préstamo estudiantil. De hecho, duda de que las condiciones para devolverlo pesen demasiado cuando un joven se plantea hacer las maletas. Lo que mira primero, según el economista, es dónde tiene posibilidades reales de trabajar. Si las ofertas aparecen fuera de Nueva Zelanda y dentro escasean, la elección resulta bastante fácil de entender.

Qué ocurre con los préstamos estudiantiles en Nueva Zelanda

Las declaraciones llegan en pleno debate sobre los préstamos estudiantiles. El Partido Nacional ha anunciado que, si continúa en el Gobierno, reducirá la tasa obligatoria de devolución para los prestatarios que residan en Nueva Zelanda. Actualmente es del 12% de los ingresos y la intención es reducirla al 10% a partir de abril del próximo año. Los pagos son obligatorios cuando se superan los 24.128 dólares neozelandeses anuales. Para quienes viven fuera del país, en cambio, las condiciones se endurecerían.

Los préstamos empiezan a generar intereses cuando una persona lleva más de seis meses fuera de Nueva Zelanda. A ello se añadiría un punto porcentual al tipo de interés, que con la tasa actual alcanzaría el 6,6%, además de nuevas penalizaciones en los casos de impago continuado. El motivo está en las cifras. Los prestatarios que viven en el extranjero acumulan el 93% de la deuda de préstamos estudiantiles y sólo alrededor del 30% cumple habitualmente con sus obligaciones. Entre quienes permanecen en Nueva Zelanda, el porcentaje de cumplimiento ronda el 95%.

Por qué los jóvenes de Nueva Zelanda se marchan a trabajar al extranjero

La búsqueda de empleo aparece como una de las principales explicaciones. Brad Olsen, economista principal de Infometrics, también considera que muchos de quienes abandonaron Nueva Zelanda durante los últimos años pudieron hacerlo buscando mejores oportunidades laborales, principalmente en Australia y Reino Unido. A este último país, muchos llegaban a través del Youth Mobility Scheme, un visado dirigido a neozelandeses de entre 18 y 35 años que les permite vivir y trabajar en territorio británico.

Ahora son menos los que parecen dispuestos a dar el salto. Olsen señala que la concesión de visados británicos a ciudadanos neozelandeses se encuentra en su nivel más bajo de los últimos 20 años, sin contar el periodo de la pandemia. Encontrar trabajo allí tampoco resulta tan fácil como hace unos años. El desempleo ha aumentado en Reino Unido y mudarse a una ciudad cara como Londres sin tener un puesto asegurado supone pensárselo dos veces. Para muchos jóvenes, asumir sus elevados gastos mientras compiten por una oferta de empleo ya no compensa tanto como antes.

Cada vez más neozelandeses están regresando a su país

Los últimos datos apuntan además a un pequeño cambio de tendencia. También están regresando más neozelandeses. En el último año volvieron al país para quedarse algo más de 26.000 ciudadanos, un 6,1% más que en el periodo anterior. Por el contrario, fueron cerca de 38.000 los que decidieron marcharse, una cifra que ha bajado un 2,7%.

También se ha estabilizado el movimiento hacia Australia. Los salarios más altos y un mercado laboral más fuerte animaron durante años a muchos neozelandeses a cruzar el mar de Tasmania, pero las diferencias ya no están tan claras. El empleo australiano se ha debilitado y el elevado precio de la vivienda tampoco ayuda.

Los préstamos no serían suficientes para evitar que los jóvenes se marchen

El abogado fiscal David Ananth tampoco cree que modificar las condiciones de devolución vaya a solucionar el problema. En su experiencia, las razones para abandonar Nueva Zelanda son muy diferentes y no todas tienen que ver con el trabajo. También existen motivos familiares o personales.

De hecho, considera que sería más efectivo elevar el nivel de ingresos a partir del cual hay que comenzar a devolver el préstamo. Su propuesta sería pasar de los actuales 24.128 dólares a unos 30.000 dólares neozelandeses. Por ahora, los datos muestran que Nueva Zelanda todavía pierde más ciudadanos de los que recupera. Pero la situación empieza a cambiar y la explicación que ofrecen los economistas es bastante clara: los jóvenes no parecen elegir país pensando primero en su préstamo estudiantil, sino en dónde tienen más posibilidades de encontrar trabajo.

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