Mientras España sigue subiendo la edad de jubilación, Suecia acaba de dar una lección a la UE: pensiones de casi 2.000 euros y jubilación a los 64 años

La reforma del sistema de pensiones que España aplicará plenamente a partir de 2027 contrasta con el modelo sueco, que combina elementos públicos y privados y permite una mayor flexibilidad a la hora de decidir cuándo jubilarse. En Suecia, una persona puede empezar a cobrar su pensión desde los 64 años y seguir trabajando hasta los 69, mientras que en España, aunque existe la fórmula de la jubilación activa, hay que cumplir una serie de requisitos para poder acogerse a ella. En cuanto a la cuantía, la pensión media en el país nórdico ronda los 1.900 euros mensuales, según los datos de la Agencia Sueca de Pensiones.
Mientras, en España, la pensión media de jubilación se situó en 1.574,9 euros al mes en agosto, de acuerdo con las cifras del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Una de las particularidades del modelo sueco es precisamente su estructura mixta: junto al sistema público existe una parte vinculada al ahorro para la jubilación, de manera que una parte de las aportaciones de los trabajadores se destina a fondos de inversión.
Así funciona el modelo sueco de pensiones
Según la Agencia Sueca de Pensiones, la pérdida de ingresos que se produce al pasar de la vida laboral a la jubilación oscila entre el 25% y el 14%. Estos datos corresponden a personas que cumplieron 65 años entre 2014 y 2020 y que posteriormente solicitaron su pensión, es decir, a ciudadanos nacidos entre 1949 y 1955. La diferencia también depende del nivel de ingresos.
Entre los nuevos jubilados con ingresos medios, la pensión representa entre el 53% y el 59% del salario percibido antes de la jubilación. En el caso de las personas con ingresos bajos, el porcentaje se sitúa entre el 62% y el 71%, mientras que para quienes tienen ingresos más altos oscila entre el 38% y el 42%.
El sistema de pensiones sueco se estructura en tres niveles obligatorios: uno de carácter no contributivo y dos vinculados a las cotizaciones de trabajadores y empresas. A estos se suma un cuarto nivel, correspondiente a los planes de pensiones vinculados al empleo, que tienen carácter cuasi obligatorio y cubren a la mayoría de los trabajadores del país:
- Garantipension: es el nivel no contributivo y está dirigido a las personas que no han acumulado suficientes cotizaciones o cuya pensión queda por debajo de un determinado umbral. Se financia mediante impuestos y puede comenzar a cobrarse a partir de los 65 años, mientras que las pensiones contributivas se pueden solicitar desde los 62 años.
- Inkomstpension: se financia mediante las cotizaciones de empresas y trabajadores y representa el 16% del salario pensionable. Se trata de una pensión de reparto basada en un sistema de aportación definida con cuentas nocionales. Las cotizaciones sirven para financiar las pensiones que se están pagando y, al mismo tiempo, se registra una cantidad equivalente en una cuenta individual virtual para cada trabajador.
- Premiepension: corresponde a la parte de capitalización individual del sistema y recibe el 2,5% del salario pensionable. Las aportaciones se invierten en fondos de pensiones y cada trabajador puede elegir entre distintas alternativas gestionadas por entidades privadas.
- Pensión del sistema de empleo: constituye un complemento a la pensión pública y está vinculada a los convenios colectivos y planes de empleo. Se calcula que este sistema cubre a más del 90% de los trabajadores suecos.
El sistema de pensiones sueco combina dos modelos: el sistema de reparto, en el que las cotizaciones de trabajadores y empresas se utilizan para financiar las pensiones que se están pagando, y el sistema de capitalización, basado en la inversión de una parte de las aportaciones para generar recursos destinados a la futura jubilación.
Cada trabajador tiene una cuenta virtual en la que se registran las cotizaciones acumuladas a lo largo de su vida laboral. Sin embargo, ese dinero no permanece depositado en una cuenta personal ni se invierte directamente a nombre del trabajador: las aportaciones se utilizan para financiar las pensiones actuales, como corresponde a un sistema de reparto. Lo que se acumula en la cuenta es, en realidad, un derecho pensionable.
Otro de los elementos destacados del modelo sueco es el conocido como «sobre naranja», un informe que reciben cada año los trabajadores con información sobre su situación de cara a la jubilación. El documento permite consultar las cotizaciones acumuladas, conocer una estimación de la pensión que podrían recibir y comprobar cómo variaría esa cantidad dependiendo de la edad a la que decidan jubilarse.
Uno de los aspectos más característicos del sistema sueco son sus mecanismos automáticos de ajuste, diseñados para adaptar determinadas variables cuando cambian las condiciones económicas o demográficas. A partir de este modelo, España podría plantearse un sistema de información individualizada para cada cotizante. Un informe anual, físico o digital, permitiría conocer las cotizaciones acumuladas, los años trabajados y una estimación de la pensión que correspondería según las reglas vigentes. Asimismo, podría incorporar diferentes escenarios de jubilación y explicar de forma sencilla qué factores influyen en la cuantía final.