El nuevo presidente de Prisa paraliza la venta de Santillana impulsada por Cebrián

Prisa
Edificio de Grupo Prisa.

El nuevo presidente de Prisa que tomará posesión de su cargo el próximo uno de enero, Manuel Polanco, ha decidido paralizar la venta de la editorial Santillana impulsada por el actual mandatario del grupo, Juan Luís Cebrián. Existe unanimidad dentro del consejo de administración de Prisa en no sacrificar la joya de la corona para sanear las finanzas del grupo.

Así lo han confirmado fuentes cercanas al máximo órgano gobierno de Prisa a OKDIARIO, que recuerdan que la intención de Cebrián de vender Santillana para hacer frente a los vencimientos de deuda del grupo fue uno de los principales factores de discordia entre Polanco y el todavía presidente de la compañía.

Tal como avanzó este diario, cuando Cebrián llevó al consejo de administración la operación por un montante de 1.200 millones de euros, Polanco fue uno de los que más se opuso argumentando que no se podía «vender la gallina de los huevos de oro». Por menos de 1.500 millones el núcleo duro de Prisa no estaba dispuesto a traspasar la editorial.

Ni el máximo accionista de Prisa, Amber Capital, ni el resto de los que tienen un porcentaje de capital relevante (la familia Polanco, Telefónica, HSBC, Santander, el sultán catarí Al Kuwari y Fundación Bancaria La Caixa) quieren deshacerse de Santillana, ya que es la única división (junto con la radio) que genera beneficios recurrentes: el área de prensa escrita (el País) está en números rojos.

Al cierre de los nuevos primeros meses del año el grupo registró unas pérdidas netas de 55 millones de euros. Mientras los ingresos de Prisa caen un 0,4% los de Santillana crecen un 1,8%, registrando un beneficio operativo (ebitda) de 168 millones de euros a falta de incluir parte de las ventas institucionales realizadas en el mercado brasileño.

Las fuentes consultadas indican que la ampliación de capital de 450 millones de euros –que ha aprobado el consejo de administración y respaldado la junta general de accionistas– va dirigida a evitar la venta de Santillana, ya que permitirá cubrir la mitad de la los vencimientos de deuda del próximo año. El objetivo es que la nueva gestión y el negocio de Santillana generen la caja suficiente para reducir (o refinanciar) los 1.481 millones de euros de deuda bancaria del grupo.

Tras la ampliación de capital Amber Capital seguirá siendo el máximo accionista tras la operación, con un capital cercano al 20%. Y el resto de las empresas y bancos que tienen importantes participaciones en Prisa acudirán también, pero existen dudas sobre el volumen de títulos que adquirirán.

Telefónica, que tiene un 13% del capital, podría reducir su peso en el accionariado hasta el 10%, ya que antes del verano su presidente, José María Álvarez–Pallete, admitió que no su participación en Prisa no es estratégica.

En cuanto a la familia Polanco y su socio mexicano (el grupo Herradura Occidente) negocian con el Banco Santander una operación de financiación para acudir a la ampliación.

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