La larga lista de trapicheos y demandas del lobbista americano fichado por el independentismo catalán
Jim Courtovich, el lobbista norteamericano contratado en 2017 por el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para vender la independencia de Cataluña entre senadores y congresistas de Estados Unidos, acumula denuncias por impagos y fracasos profesionales que han merecido un amplio y demoledor reportaje en The Wall Street Journal. Es el epitafio de una historia que discurre paralela a la de todo el ‘procès’.
El diario norteamericano muestra a Courtovich como una especie de conseguidor bon vivant que alardeaba de lo que no podía conseguir. Organizaba fiestas y barbacoas en su mansión de Washington en las que obtenía contactos importantes y contratos jugosos que luego acababan en fracaso.
La firma que montó Courtovich en su mansión de Washington, SGR, trabajó para convencer a Estados Unidos de que extraditara a Fethullah Gulen, el imán turco acusado por el presidente del país, Recep Tayyik Erdogan, del intento de golpe de Estado en 2016.
Según también TWSJ, Courtovich fue contratado por el gobierno saudí por 45.000 dólares al mes para evitar que se aprobara una ley que daba a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York más libertad para demandar a los patrocinadores extranjeros de terrorismo, muchos de ellos saudíes. Todo sin éxito.
El diario refleja además -como contó este diario- que Courtovich tenía entre sus clientes a los gobiernos de Marruecos, Qatar y Etiopía, además de la Generalitat catalana, con la que tampoco tuvo éxito.
Demandas
Sus andanzas han provocado además investigaciones del FBI y demandas de sus socios. Y hasta de su jardinero, como cuenta TWSJ y explicó este diario. Su nombre ha salido en la investigación del ‘Rusiagate’, que investiga la participación rusa en las elecciones que dieron la victoria a Donald Trump. El FBI determinó que había indicios suficientes para denunciarle.
Pero la firma de abogados que le representaba ante el FBI le denunció por impago de 572.800 dólares. Finalmente las dos partes llegaron a un acuerdo.
En diciembre de 2018 le denunció su empresa de jardinería y, al día siguiente, el dueño de la oficina por impagos de siete meses. Los dos retiraron las demandas después de que Courtovich accediera a pagar el dinero.
La demanda que sigue abierta es la que le ha puso su socio en SGR. De acuerdo con la demanda -publicada por este diario-. Según la demanda, su socio le prestó cuatro millones de dólares para invertir la mitad en la compra de la mansión de Washington donde estaría la empresa, y la otra mitad para el desarrollo de negocio. Quedaba prohibido utilizar el dinero para otra cosa.
Sin embargo, al día siguiente, Courtovich utilizó la mansión como aval para un préstamo personal de más de 1,3 millones de dólares.
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