Karlos Arguiñano da el secreto infalible para adelgazar este verano: «La dieta CLM»
El ingrediente que Karlos Arguiñano jamás usaría en sus caldos
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Cuando se trata de hablar de comida, salud y sentido común, Karlos Arguiñano no necesita presentación. Con su delantal, su sonrisa contagiosa y una cuchara de madera en la mano, ha conquistado durante décadas tanto a cocineros nóveles como a los más veteranos. Pero si hay algo que define su estilo, es su capacidad para mezclar recetas tradicionales con lecciones de vida, siempre cargadas de humor y de ese toque directo que solo él sabe dar sin ofender a nadie.
En una de sus más apariciones en televisión, Arguiñano lanzó un mensaje para todos aquellos que están buscando perder unos kilos con la llegada del buen tiempo. Sin rodeos ni tecnicismos, presentó su propia versión de la «dieta de verano», que no aparece en ninguna revista de moda ni en manuales nutricionales, pero que podría ser más efectiva de lo que parece: la dieta CLM, es decir, «Comer La Mitad».
La ‘dieta del verano’ de Karlos Arguiñano
No se trata de ninguna fórmula mágica ni de un método revolucionario. Es puro sentido común, algo que parece escasear cada vez más en medio de tanto batido detox, pastilla quemagrasas y retos milagrosos en redes sociales. «Comiendo la mitad no engorda», aseguró Arguiñano. Así, con esa lógica aplastante que combina sabiduría popular y décadas de experiencia en la cocina, arrancó las risas de la audiencia y, probablemente, también alguna reflexión.
Pero no se quedó ahí. Con la picardía que lo caracteriza, añadió entre carcajadas una forma casera de incorporar ejercicio a la rutina diaria: «Cogéis un puñado de garbanzos crudos, los tiráis al suelo y los recogéis uno a uno. Si hay 70, pues70 veces que os agacháis. Y todo esto estilizados os deja, fijo». Una recomendación que no encontrarás en ningún gimnasio, pero que resume su visión de la salud: moverse y comer con moderación.
A lo largo de los años, Arguiñano ha convertido sus programas en una especie de clase de cocina, nutrición y vida cotidiana. No sólo enseña a preparar platos sabrosos y económicos, sino que aprovecha cualquier momento para dejar caer alguna que otra perla de sabiduría. En este caso, además de su conocida ironía, ofreció una receta sencilla, tradicional y saludable: garbanzos con berberechos. «Esto alimenta, llena y sienta bien», sentenció.
La preparación, como siempre, la explicó paso a paso, sin florituras. Primero, un sofrito con cebolla, ajo y pimiento verde en aceite de oliva. Después, se añade caldo de pescado y los garbanzos. Si no se tiene tiempo de cocerlos en casa, no pasa nada: los de bote también sirven, siempre y cuando se enjuaguen bien para eliminar el líquido de conservación. «No hay que tenerle miedo a los garbanzos cocidos. Te solucionan la vida», comentó con la naturalidad que lo caracteriza.
En paralelo, los berberechos se cuecen al vapor para que suelten la arena. El caldo que liberan, tras colarlo, se incorpora al guiso, aportando sabor marino y un toque especial al plato. En apenas treinta minutos, según él, puedes tener en la mesa una comida completa, sabrosa y equilibrada. Nada de productos ultraprocesados ni preparaciones imposibles. Cocina casera de toda la vida, que nutre el cuerpo y reconforta el alma.
La alimentación constancia
Pero más allá de la receta, lo más valioso del programa fue su mensaje sobre la alimentación consciente. Arguiñano insiste en que comer bien no es comer mucho, ni tampoco caro. «Lo importante es cocinar variado, usar ingredientes sencillos y saber lo que estás poniendo en el plato». Y es que, para él, cocinar en casa es una forma de autocuidado. De hecho, no duda en señalar que quien dice que no tiene tiempo para cocinar, muchas veces dedica horas al móvil o a la televisión.
La dieta CLM que propone no requiere contar calorías, ni pesar alimentos, ni seguir gráficos complejos. Se basa en un principio que todos entendemos: la moderación. Comer menos, pero mejor. Elegir con cabeza, sin caer en extremos ni en modas pasajeras. Y si además se acompaña de algo de movimiento (aunque sea recoger garbanzos del suelo), el resultado puede ser sorprendentemente efectivo.
Como broche final, repitió uno de sus lemas más conocidos: «No existen las dietas milagrosas. Pero si cocinas en casa, con sentido común, ya estás en el buen camino». Un consejo que, viniendo de él, cobra un valor especial. Porque no se trata sólo de adelgazar o de seguir tendencias. Se trata de vivir mejor, disfrutar de la comida y cuidar de uno mismo sin perder la alegría.
Así es Karlos Arguiñano: más que un cocinero, es un comunicador nato que lleva décadas enseñando que la buena cocina no necesita complicaciones. Defensor incansable de los platos caseros, del producto sencillo y del sentido común, combina a la perfección recetas tradicionales con consejos de vida. En un mundo saturado de dietas milagrosas, trucos virales y mensajes contradictorios sobre alimentación, destaca por su cercanía, humor y autenticidad.
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