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El extraño motivo por el que Madrid está plagado de gaviotas: el fenómeno que nadie entiende

Durante semanas, muchos vecinos han levantado la vista y se han hecho la misma pregunta: ¿qué hacen tantas gaviotas en Madrid? Su silueta blanca sobre el cielo gris de invierno de la capital sorprende si tenemos en cuenta que no estamos en la costa, y no hay playa ni puerto. Y, sin embargo, se pueden ver en bandadas, sobrevolando barrios enteros o descansando en láminas de agua urbana.

La escena desconcierta porque seguimos asociando a las gaviotas con el mar. Con acantilados, paseos marítimos y olor a sal. Pero lo cierto es que su presencia en la capital no responde a ningún fenómeno extraño ni a una anomalía reciente. No hay nada fuera de lo normal. Las gaviotas llevan décadas eligiendo Madrid para pasar el invierno. Y lo hacen como parte de su comportamiento migratorio habitual. Es decir, no es que hayan invadido la ciudad. Es que la ciudad forma parte, desde hace años, de su ruta.

El extraño motivo por el que Madrid está plagado de gaviotas

Ya en 2017, desde la organización conservacionista SEO BirdLife se advertía de un cambio muy significativo. Según explicaban entonces, en los últimos 20 años las gaviotas habían pasado de ser visitantes poco frecuentes a superar holgadamente los cien mil individuos en Madrid durante los meses de invierno.

El dato desmonta la idea de fenómeno repentino. Lo que ocurre es que cada vez se perciben más. Hay más observadores, más fotografías en redes sociales y más sensibilidad ambiental. Pero la tendencia no es nueva. Madrid se ha convertido en un punto de invernada estable para distintas especies procedentes del centro y del norte de Europa. Cuando el frío aprieta en sus lugares de origen, buscan zonas con temperaturas más suaves y disponibilidad de alimento, así que parece que la capital cumple ambos requisitos.

Las zonas donde más se concentran

En los últimos meses, su presencia se ha hecho especialmente visible en enclaves concretos. Uno de los más citados es el entorno de las lagunas de Ambroz, consideradas el mayor humedal del municipio y situadas en el distrito de San Blas-Canillejas. También han llamado la atención en el nuevo desarrollo urbanístico de Valdecarros, donde amplios espacios abiertos facilitan el descanso de grandes bandadas.

Pero si uno se fija, no es difícil encontrarlas en otros puntos:

Todas estas localizaciones tienen algo en común y es que tienen agua y tranquilidad relativa para posarse, además, también se las ve buscando comida en vertederos (como el de Colmenar Viejo, el Dehesas de Valdemingómez o el de Pinto) y en Mercamadrid, dado que mientras esperan a que llegue la primavera para alzar el vuelo hacia otro destino, deben encontrar comida para alimentarse allí donde estén, tal y como es el caso ahora de Madrid.

¿Qué especies están llegando a Madrid?

No todas las gaviotas que se ven en la capital son iguales. Entre las más habituales destacan:

Ambas proceden principalmente del centro y norte de Europa y son las que forman los contingentes más numerosos durante el invierno.

Sin embargo, también están apareciendo especies menos frecuentes, como:

Para los aficionados a la ornitología, este aumento de diversidad convierte a Madrid en un punto de interés cada vez más atractivo durante los meses fríos.

¿Por qué ahora parecen más numerosas?

La sensación de plaga tiene más que ver con la percepción que con un crecimiento descontrolado reciente. Hay varios factores que influyen:

Cuando miles de aves descansan juntas en una lámina de agua urbana, el impacto visual es potente. Pero eso no implica que haya un fenómeno anómalo. Además, el crecimiento de zonas húmedas restauradas en la capital y la mejora ambiental del río Manzanares en los últimos años han creado espacios más atractivos para la avifauna.

Un fenómeno normal en una ciudad cada vez más naturalizada

La presencia de gaviotas en Madrid es, en realidad, un síntoma de algo más amplio dado que las ciudades están cambiando y muchas especies aprenden a adaptarse a ellas y Madrid no es una excepción. Aunque no tenga mar, dispone de recursos suficientes para convertirse en un punto estratégico dentro de las rutas migratorias europeas. Las gaviotas lo descubrieron hace décadas y, desde entonces, regresan cada invierno.

Así que si alguien vuelve a preguntarse por qué Madrid está plagado de gaviotas, la respuesta es menos misteriosa de lo que parece. No hay nada extraño ni inexplicable. Simplemente, miles de aves han incorporado la capital a su mapa migratorio. Y cuando llegue la primavera, muchas de ellas emprenderán el viaje de vuelta hacia el norte, hasta el próximo invierno.