Electrodomésticos

Los expertos en electrodomésticos coinciden: «Lavar la ropa con este programa te puede hacer ahorrar hasta un 90% en la factura»

lavar la ropa
Blanca Espada

La lavadora es uno de esos electrodomésticos cuyo consumo resulta difícil de percibir. La ponemos en marcha, termina el programa y la ropa sale limpia, pero detrás de un ciclo aparentemente idéntico puede haber diferencias importantes en el gasto de electricidad. Y no dependen únicamente del tiempo que permanece funcionando sino que la temperatura elegida tiene mucho que ver tal y como ha señalado hace poco, un experto.

El motivo está en lo que ocurre dentro del aparato. Una lavadora necesita electricidad para hacer girar el tambor, accionar la bomba y completar las distintas fases del programa, pero una parte muy importante de la energía se emplea en algo mucho más sencillo como calentar el agua. De ahí que escoger un lavado en frío cuando la ropa lo permite pueda convertirse en una forma fácil de reducir el consumo sin tener que cambiar de electrodoméstico. Algo que como decimos pasamos por alto, por lo que seguro que nos sorprenderá la cifra del Instituto Catalán de Energia (ICAEN) que señala que aproximadamente el 90% de la energía que utiliza una lavadora se destina a calentar el agua. De este modo podemos entender mejor por qué modificar la temperatura puede marcar mucha más diferencia de la que parece.

Lavar la ropa con este programa te puede hacer ahorrar hasta un 90% en la factura

Iván Terrón, asesor energético que comparte consejos de ahorro en su canal de redes sociales @ivanterron_asesor, ha llamado precisamente la atención sobre este hábito. «Mucha gente pone la lavadora con agua caliente sin pensarlo, pero lo que no saben es que lo que más consume de la lavadora es calentar el agua», ha explicado. Su recomendación por lo tanto es utilizar el lavado en frío cuando las prendas no presentan manchas importantes. Al evitar que la resistencia de la lavadora tenga que elevar la temperatura del agua, se elimina buena parte del gasto energético asociado al ciclo.

«Si la ropa no tiene muchas manchas, es mucho mejor poner un lavado frío porque, aparte de que la ropa se gasta muchísimo menos, consumes un 90% menos comparado con el agua caliente», asegura Terrón, aunque hay que aclarar que ese 90% no significa que una familia vaya a pagar un 90% menos en su factura eléctrica simplemente por empezar a lavar en frío. Hace referencia al peso que puede tener el calentamiento del agua dentro del consumo energético del lavado. El ahorro final dependerá del programa utilizado, la temperatura que se empleaba anteriormente, el modelo de lavadora y el número de ciclos que se realizan.

Por qué calentar el agua aumenta tanto el consumo

Cuando seleccionamos un programa a 40 o 60 grados, la lavadora no recibe necesariamente el agua a esa temperatura. El propio electrodoméstico tiene que calentarla mediante una resistencia eléctrica hasta alcanzar los grados establecidos. Ese proceso necesita bastante más energía que mantener en funcionamiento otros componentes durante el ciclo. Por eso bajar la temperatura puede tener un efecto considerable. No es necesario pasar siempre directamente de un programa de 60 grados a uno completamente frío. Elegir 30 grados en lugar de temperaturas superiores ya permite reducir la cantidad de electricidad necesaria para calentar el agua.

También existe otra posibilidad en las lavadoras actuales, en forma de los programas Eco. Estos ciclos están diseñados para reducir el consumo de agua y electricidad y suelen trabajar con temperaturas más bajas durante periodos más largos. Que duren más tiempo puede parecer contradictorio, pero un programa largo no tiene por qué consumir más energía si necesita calentar menos el agua.

Lavar en frío también puede hacer que la ropa dure más

Terrón apunta otra ventaja que no aparece directamente reflejada en la factura eléctrica: el desgaste de las prendas. Las temperaturas elevadas pueden afectar con mayor intensidad a determinados tejidos y favorecer que algunos colores pierdan viveza después de sucesivos lavados. Utilizar agua fría o temperaturas bajas cuando la colada lo permite puede ayudar a conservar las prendas durante más tiempo. También reduce el riesgo de encogimiento en ciertos tejidos, aunque la etiqueta continúa siendo la referencia que debe consultarse antes de elegir cualquier programa.

Los detergentes actuales, además, están formulados en muchos casos para funcionar a temperaturas bajas. Esto facilita que una colada de uso cotidiano pueda quedar limpia sin necesidad de recurrir automáticamente a ciclos de 40 o 60 grados.

De todos modos, el consejo tiene límites ya que una camiseta utilizada durante unas horas no presenta las mismas necesidades que unas sábanas, unas toallas o una prenda de trabajo cubierta de grasa. Tampoco todas las manchas reaccionan igual ante el agua fría. Cuando existe suciedad difícil, manchas orgánicas o necesidades específicas de higiene, puede ser conveniente utilizar una temperatura superior. En estos casos habrá que tener en cuenta el tejido, las recomendaciones de lavado de la prenda y el detergente empleado.

Lo último en Economía

Últimas noticias