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Los minoritarios de Adolfo Domínguez pierden la paciencia tras los números rojos del primer trimestre

Tienda de la firma textil gallega Adolfo Domínguez
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La compañía Adolfo Domínguez ha cerrado 2016 con pérdidas de 23 millones de euros, de esta manera regresa a los números rojos, solo un ejercicio después de haber tenido ganancias de 7,7 millones de euros un año antes. Una situación delicada que no gusta a los accionistas minoritarios de la textil gallega. “Vamos a pedir todo tipo de explicaciones a la empresa, siempre somos los únicos que votamos ‘no’ en las juntas generales”, aclaran fuentes de los pequeños accionistas.

Habían decidido brindar un balón de oxígeno a la compañía de moda tras los resultados positivos del último trimestre, sin embargo, las cuentas anuales han vuelto a caldear los ánimos. “El último trimestre no ha sido desastroso, vamos a esperar a finales de abril”, decían los minoritarios a este periódico.

Bien, las cuentas del ejercicio fiscal ya han sido comunicadas a la CNMV. El ejercicio de marzo de 2016 a febrero de 2017 la española gallega ha cerrado con pérdidas de 23 millones de euros, frente a los 7,7 millones de un año antes. Números verdes que se alcanzaron gracias a resultados extraordinarios obtenidos con la venta de inmuebles, entre ellos uno ubicado en el Paseo de Gracia, por valor de 42,3 millones de euros.

Por su parte, las ventas subieron un 4,3% hasta los 110,2 millones de euros, respecto a los 105,7 millones del ejercicio precedente. El Ebitda registró pérdidas de 8,7 millones de euros, lo que supone una mejora del 51% frente a las pérdidas de 17,8 millones de euros del ejercicio 2015-2016.

AD: “La antigua dirección tenía una mala estrategia”

A pesar de las cifras, el fundador de la firma de moda, en la sede de Ourense, ha señalado directamente a la anterior cúpula directiva, la cual, recordemos, abandonó la gallega a mediados de 2016. “La antigua dirección tenía una mala estrategia y gestionaba mal el día a día. Durante los últimos 18 meses perdieron 2,2 millones de euros cada mes. Nos llevaron casi al punto del desastre”, ha declarado el propio Domínguez.

Por supuesto, ha defendido una mejora de los datos económicos de la compañía a raíz del cambio de dirección y la puesta en marcha del nuevo equipo. Y esto es, precisamente, una de las cosas que les preocupa a los minoristas, creen que es un equipo que “es simplemente de su confianza, pero no hay nadie del sector textil, eso nos extraña”.

El actual consejo, que comenzó a funcionar tras la junta general de agosto, está formado por perfiles muy diversos. José Luís Temes es doctor en Medicina, José Manuel Rubín es periodista o Luís Caramés es catedrático de Economía Aplicada. El resto de la mesa la conforman Agnés Noguera, de Luxury Liberty, Adriana Domínguez y Juan Manuel Fernández, director financiero.

Los minoritarios esperaban una explicación sobre la salida inminente de la directiva liderada por Estanislao Carpio el pasado año y también han tenido explicación. El propio Adolfo Domínguez argumenta que gracias a aquel cambio de directiva ha sido posible “tapar la brecha” y que “no se pierda dinero”.

En la misma línea ha ido Luís Caramés, vicepresidente de la textil, que alega que “tras cinco años de inercia negativa y equivocada” la empresa ha registrado “el mayor aumento de sus ventas”.

Los accionistas, tal como señalan a OKDIARIO, no pueden dejar de lado los números verdes galopantes de otras firmas del sector, como es el caso de las sobrinas de Domínguez: Bimba y Lola. Éstas han registrado un crecimiento de dos dígitos y los expertos consultados por este periódico le auguran un futuro aún más brillante.

¿Cuál es el problema de Adolfo Domínguez?, se preguntan. Fuentes del sector explican que la gestión que se lleva a cabo “es demasiado personalista y muy poco conveniente para una compañía de estas dimensiones”.

Una opinión que es compartida por algunos empleados de la cotizada española. “La irracionalidad, la soberbia y el ego del propio Adolfo han llevado a esta empresa a una situación insostenible para los trabajadores que quedamos y los que salieron por los dos ERES”. Además, los trabajadores también explicaban que Carpio fue cesado porque “quitó los privilegios a la familia, reformó todo el sistema de proveedores que Adolfo maneja directamente bajo el máximo criterio de ineficacia”.

Los minoritarios, además de exigir más detalles sobre la estrategia, demandan una persona cualificada en la gestión de grandes multinacionales cotizadas. Según ha podido saber OKDIARIO, la dirección de Adolfo Domínguez estaría en ‘busca y captura’ de un nuevo CEO. “Tienen que anunciarlo pronto”, comentan, “necesita un CEO porque una empresa de estas características no se puede permitir no tenerlo”.

También quieren explicaciones sobre la salida de los representantes del Grupo Puig, sus socios en la textil. José Luís Nueno y José María García Planas salieron en 2016 del consejo y los catalanes no han notificado ninguna intención de reponer la ausencia.

Los pequeños accionistas, que ostentan casi un 5% de las acciones de la firma de moda, dejan la paciencia de lado y auguran una junta general de accionistas en agosto con bastantes vaivenes.

Los minoritarios de Adolfo Domínguez pierden la paciencia tras los números rojos del primer trimestre

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