Claves para convertirse en un buen orador

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Toda intervención debe contar con una introducción, un cuerpo y una conclusión (Foto: IMDb)
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Hoy en día, no basta con tener una buena idea y desarrollarla. A un mismo nivel (o incluso mayor) de importancia se encuentra la capacidad de transmitir, de dar a conocer y explicar el proyecto.

Muchas serán las situaciones en las cuales un emprendedor deberá afrontar esta situación: en la propia venta, en la relación con los proveedores, si se quiere pedir financiación, si se busca algún socio capitalista… Por lo tanto, es imprescindible conocer aquellos aspectos que configuran un correcto y convincente discurso.

¿Qué aspectos son importantes?

Para poder elaborar un discurso coherente y potente, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Temas: tener clara la relación de aspectos que se quieren transmitir. Es importante fijar unos temas en concreto y no abordar a la vez demasiados aspectos.
  • Objetivos: qué se quiere conseguir con la intervención: convencer sobre algún aspecto, atraer la atención de un inversor… A partir del objetivo, el discurso debe remarcar aquellos aspectos más valorados por el interlocutor.
  • Ideas clave: qué es lo que queremos que quede retenido en la mente del público. No hay que sobrecargar de ideas porque, en caso de hacerlo, finalmente los oyentes se desorientan y no captan cuál es el objetivo final de la intervención y qué se les quiere transmitir.
  • Argumentos: para cada uno de los aspectos a tratar, rellenar de contenido la explicación. Para ello, hay que conocer los puntos fuertes y débiles del producto y servicio. Los primeros, para destacarlos; en referencia a los otros, para encontrar una respuesta clara y convincente que los minimice.

¿Cómo estructurar el discurso?

Toda intervención debe dividirse en tres aspectos:

  • Introducción: hay que conseguir despertar la atención e interés del público. ¿Cómo hacerlo? Por ejemplo, mediante preguntas que puedan interesar y dejar en el aire su respuesta.
  • Cuerpo: explicación de las ideas clave con sus argumentos. Para facilitar la comprensión, es recomendable poner ejemplos.
  • Conclusión: remarcar las ideas clave y preguntar si ha quedado alguna duda.

¿Cómo dirigirse al público?

La forma de realizar el discurso no puede ser siempre la misma, sino que variará según el contexto. Para ello, hay que tener en cuenta:

  • Formalidad: si el contexto es más o menos formal, el lenguaje a utilizar y la forma a dirigirse al público será diferente.
  • Participación: según la finalidad de la conferencia, se impulsará más o menos la participación. Si se trata de una explicación más informativa, no hará falta, pero si se quiere impulsar una lluvia de ideas se deberá fomentar que los oyentes presentes propuestas.
  • Rango: en relación con el primer punto, hay que dirigirse de una forma distinta si el interlocutor es alguien de rango superior o se encuentra en la misma o menor altura en términos de responsabilidad.

¿Cómo se prepara un discurso?

Antes de ponerse delante del público, se recomienda lo siguiente:

  • Conocer la propia capacidad de comunicar: uno mismo debe saber perfectamente si tiene facilidad o dificultad para transmitir unas ideas. Si se encuentra en el segundo caso, entonces tener esquematizado lo máximo posible el contenido de lo que se va a decir.
  • Practicar: es interesante practicar el discurso entero para poder controlar aspectos como el tiempo que se tardará o si algún aspecto, al verbalizarlo, no queda tan claro o no suena del todo bien.
  • Comprobar el funcionamiento de les elementos de acompañamiento: si se utiliza algún Power Point, Prezi o vídeo, antes de empezar, asegurarse que funciona correctamente.

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