Economía

Santander aprieta a los bonistas para que firmen el rescate de Abengoa y cobren los trabajadores

La presidenta del Santander, Ana Patricia Botín, junto con el consejero Ignacio Benjumea. (Foto: EFE)

Banco Santander está capitaneando las negociaciones para salvar a Abengoa de la quiebra mediante un plan de reestructuración financiera que suponga el rescate definitivo de la compañía, permitiendo a la empresa sevillana poder hacer frente, entre otras obligaciones, al pago de las nóminas. Los hedge funds se muestran reticentes a cerrar un acuerdo y la entidad que preside Ana Patricia Botín es la que intenta desatascar el proceso con la ayuda del resto de la banca acreedora, como CaixaBank, Bankia, Banco Popular y Credit Agricole.

Según han confirmado a OKDIARIO fuentes cercanas a las negociaciones el objetivo de los bancos acreedores era cerrar el pacto y aprobar el plan de reestructuración en la noche del pasado viernes, antes de que llegara el mes de agosto, para lo cual el Banco Santander intentó, sin éxito, tender puentes con los hedge funds (bonistas) que están reculando en los últimos días. El objetivo es reestructurar unos 10.000 millones de euros de deuda a través de un plan que logre la adhesión del 75% de los acreedores.

Uno de los aspectos que más preocupan a los fondos díscolos es que el plan de reestructuración puede convertirse en papel mojado si se producen impugnaciones. A todo ello se suma que el pacto presentado a principios de año por Abengoa ante el juez para evitar el concurso de acreedores no garantiza la viabilidad de la compañía en el corto plazo, ya que los proveedores a los que le debe dinero la empresa pueden reclamar el pago de las deudas pendientes al margen del acuerdo alcanzado por Abengoa con bonistas y bancos acreedores.

Según explican fuentes jurídicas especialistas en derecho concursal, el pacto de espera (standstill) que ha presentado Abengoa (y que ha autorizado el juez) supone una “herramienta de ingeniería jurídica” que genera muchas “dudas e incertidumbres” respecto a la reestructuración de la deuda de la compañía porque la Ley no contempla ni siquiera la existencia de esta figura. La empresa debía haber presentado un acuerdo de refinanciación para cumplir la normativa, que es lo que ahora negocia la banca acreedora con los bonistas.

“Pensábamos que podríamos lograr una unanimidad en la madrugada del viernes y poder irnos el mes de agosto dejando este tema zanjado, pero ha sido imposible. Seguiremos durante el mes de agosto acercando posiciones porque el plazo máximo que ha dado el juez para presentar el plan de reestructuración acaba el 31 de octubre. No obstante, cada día que pasa la empresa lo tiene más complicado”, explican las fuentes consultadas.

De hecho, la situación es muy preocupante ya que Abengoa no tiene dinero ni para pagar nóminas, tal como ha admitido por carta el consejero delegado de la compañía, Joaquín Fernández de Piérola “Es inviable atender la nómina del mes de julio al completo en las fechas habituales y sólo se pueden abonar de forma completa los sueldos al 60% del personal”, indica el directivo.

La causa de esta incapacidad para pagar es, en palabras de Fernández de Piérola, que “las negociaciones para obtener la liquidez necesaria no avanzan al ritmo que desearíamos”. Llueve sobre mojado, ya que los empleados de Abengoa han sufrido un aplazamiento de la paga extraordinaria de verano. Los sindicatos critican a la empresa por “usar a los trabajadores como rehenes” para anticipar el acuerdo con los acreedores.

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