Liga EA Sports: Real Madrid-Villarreal

Un triunfo de locura

Un solitario gol de Diomande dio la victoria al Real Madrid ante el Villarreal

Los blancos jugaron casi media hora con diez por la autoexpulsión de Vinicius que tiró del pelo a Saliba

El Bernabéu dicta sentencia: pitos a Mbappé... y a Vinicius

real madrid villarreal
El Real Madrid ganó 1-0 al Villarreal.

Ganó el Real Madrid… a pesar de Vinicius. El brasileño, que fue suplente por primera vez en la era Mourinho, saltó hiperventilado al campo y fue justamente expulsado por agredir a Saliba, al que tiró del pelo al inicio de una acción que acabó en gol del brasileño. Otro estúpido cruce de cables de Vini dejó al Madrid con diez durante casi media hora, pero esta vez los de Mourinho supieron guardar como oro en paño el valiosísimo gol de Diomande, que vale tres puntos que permiten respirar al Real Madrid y mantener en seis puntos la desventaja con el Barcelona.

Tres semanas, 21 días, 504 horas, 30.240 minutos y una crisis después el Real Madrid volvía a la Liga, al lugar del crimen, vamos. Y al noveno partido, si sumamos el de Champions, Mourinho se cepilló a Vinicius. Por mucho que se rompiera la camisa por el brasileño en la previa (de boquilla), prefirió recetarle jarabe de banquillo a seguir jugando con diez. Más vale tarde, míster.

También rotó a los laterales. Trent y Carreras entraron por el viejo Dumfries y el irreconocible Cucurella. Y como faltaba Huijsen jugaba Rüdiger. No había novedad en el resto. De medio campo para arriba (casi) los mismos del derbi con la madre de todos los cambios: Diomande por Vinicius. O sea: Tchouaméni, Valverde, Güler, Bellingham, Vinicius y Mbappé.

Enfrente el Villarreal, rival peligroso con más juego que puntos. Y enfrente también el Bernabéu, harto de perder, de aburrirse y de uñas con un equipo que desesperaría al santo Job. Desde que se cantaron las alineaciones por megafonía los silbidos (moderados, vive Dios) llevaron un doble destinatario: Vinicius y Mbappé. Uno por su falta de juego, otro por su falta de tacto.

Apretó el Real Madrid de salida. Alta la presión con Bellingham al frente. Tchouaméni y Fede Valverde trataban de empujar al equipo, pero los cuatro de atrás no acompañaban, así que el equipo se hacía demasiado largo. El Villarreal replegaba con orden y salía con criterio. A los seis minutos llegó la primera ocasión del Madrid. Arda se inventó un pase imposible al desmarque de Carreras dentro del área. El lateral se la dejó a un toque a Mbappé, que remató algo forzado y se topó con el palo derecho de Gulacsi.

Perdona Mbappé

Comenzó a dominar el Madrid y Diomande dio el primer aviso en una diagonal fulgurante desde la izquierda que lanzó Mbappé con un gran pase pero que acabó abortada por Freeman después de que el costamarfileño no protegiera la pelota lo suficiente con el cuerpo. El Villarreal se mantenía firme en su plan de no regalar la pelota, terminar jugada y buscar los desajustes en la presión del equipo de Mourinho.

En el 20 Mbappé desperdició su segunda ocasión del día tras un sensacional pase de Trent. El francés controló dentro del área, dribló a su par pero remató al muñeco, así que Gulacsi despejó su disparo a bocajarro. El Real Madrid empezaba a merecerse el gol y el Villarreal respondió a golpes ante la permisividad de Díaz de Mera con las cartulinas.

El Real Madrid volvió a salirse del partido y el runrún se apoderó del Bernabéu. Sólo Arda Güler conectaba el interruptor del fútbol cuando la pelota caía en sus pies. Insuficiente para un equipo que aspira a pelear por los títulos. A los de Mourinho se les fue muriendo la primera parte de pura inanición futbolística. Moraleja: pitos, otra vez tímidos, del Bernabéu en la retirada de los jugadores.

En el descanso Mourinho metió a Cucurella por Carreras, que había sido el mejor del Real Madrid en la primera mitad a juicio de quien esto escribe. Los locales volvieron a apretar pero resistió el Villarreal. Calentaba Vinicius. Y no tardó en salir porque en el 51 Mou decidió quitar a Trent para sacar al brasileño, recibido con división de opiniones. El técnico del Real Madrid lo cambió todo: Fede Valverde pasaba a ser lateral derecho con Diomande por delante, Güler acompañaba a Tchouaméni en el centro del campo y Vinicius jugaba de Vinicius.

Entra Vinicius

La tuvo Diomande en el 53 con una volea que se fue alta. Mbappé y Vinicius agitaban los brazos para arengar al Bernabéu. El Villarreal respondió con una acción individual de Moleiro, que remató fuera. También Vini trató de agitar el partido con un par de buenas acciones. Su botín fue un córner y un tirito a puerta que detuvo Gulacsi como habría detenido un niño de cinco años. El Real Madrid empezaba a conceder parcelas recalificables a su espalda, así que Courtois tuvo que hacer sendas paradas consecutivas a disparos de Pape Gueye justo a la hora de partido.

En el 62 por fin Diomande encontró el camino del gol. Lo hizo tras recibir de espaldas un buen pase de Fede Valverde en el piquito derecho del área. El chico se giró con naturalidad, armó la diestra y la clavó por abajo al palo largo del meta del Villarreal. El asistente levantó el banderín como accionado por un resorte automático para anular goles al Real Madrid, así que Díaz de Mera lo anuló. Pero el gol era legal porque Freeman, enganchado en el otro lado del área, habilitaba a Diomande, que tuvo que celebrar su primer gol como madridista en diferido.

El gol encendió al Bernabéu, espabiló al Madrid y dejó tocado al Villarreal, que pasó a estar hundido en el 70 cuando una galopada de Bellingham –su primera buena acción del partido– derivó en una asistencia a Vinicius, que marcó a placer. La celebración, con Mourinho desatado en la piña, fue digna de La Decimosexta. Mou, que quería salir en la foto, se fue a abrazarse con Vinicius para ponerse la medalla de su resurrección.

Otro cruce de cables de Vini

Pero la cosa no iba a acabar bien ni para Vini ni para el Real Madrid. Resulta que en la revisión del VAR se vio, sin ningún lugar a la duda, cómo el brasileño agarró alevosamente del pelo a Saliba, así que Díaz de Mera lo vio, anuló el gol y echó a Vinicius por roja directa. Otro cruce de cables de Vini, que ponía en riesgo la victoria del Real Madrid y, de paso, su futuro inmediato en el club blanco. Porque lo de Vinicius ya no hay quien lo aguante.

En el 76 Courtois salvó al Real Madrid con una gran parada. Mourinho hizo un cambio rápido: Camavinga por Güler. Luego Mbappé falló su enésimo mano a mano ante Gulacsi. Es increíble su falta de puntería. Luego Díaz de Mera juzgó como amarilla un entradón de Pau Navarro a Mbappé que era cuanto menos naranja. El partido, roto y embarrado desde el cruce de cables de Vinicius, podía caer para cualquier sitio.

El Real Madrid se refugió atrás y trató de resistir las acometidas finales del Villarreal. Lo hizo gracias a que Mikautadze desperdició un disparo dentro del área en el 88. Le salió centradito y atrapó Courtois. Los minutos finales fueron puro sufrimiento, pero los blancos fueron capaces de resistir, aguantar y salvar una victoria merecida que el intolerable comportamiento de Vinicius estuvo a punto de tirar a la basura.

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