Al final de cada temporada, el CTA elige a los árbitros que no seguirán pitando en Primera División en la siguiente. Ocurre que la mayoría de ellos son relegados al VAR. Se les da la oportunidad de detectar en la televisión lo que no son capaces de apreciar en el terreno de juego. Uno de los últimos en pasar del campo a Las Rozas fue Muñiz Ruiz, que este sábado demostró que ve mucho mejor el fútbol por la pantalla que en primera persona, como juez directo.
El colegiado gallego fue quien avisó a Díaz de Mera del tirón de pelo de Vinicius a Saliba en la segunda parte del Real Madrid-Villarreal. Esta vez, a diferencia de lo que le pasaba sobre el verde, sí que anduvo rápido para localizar el error del árbitro del Santiago Bernabéu y transmitírselo, aunque en el audio emitido por la Federación quien habla con él es Pulido Santana, asistente de VAR, por un corte en la comunicación con Muñiz Ruiz.
Esa llamada desde Las Rozas, además de evitar que el Real Madrid se pusiese con dos goles de ventaja en el partido de Liga y que Vinicius celebrase su tanto en el Bernabéu, supuso la tarjeta roja y posiblemente una sanción de varios encuentros que impida al brasileño estar en el Clásico del 25 de octubre y también el próximo sábado contra el Sevilla en el estadio madridista. Sin embargo, Muñiz Ruiz careció de esa viveza que tuvo para sancionar a la estrella del equipo blanco hace no mucho cuando se trataba de impartir justicia para los merengues.
El 1 de febrero de 2025, el gallego fue el protagonista de una de las grandes polémicas de aquella Liga. Una falta criminal de Carlos Romero sobre Kylian Mbappé en el Espanyol-Real Madrid que vio perfectamente desde el césped y que no sancionó en Cornellá. Tampoco le avisó el VAR. Muñiz Ruiz pasó por alto esa entrada criminal con los tacos por delante cuando el francés iba lanzado en carrera y, posteriormente, ese mismo jugador terminó marcando el gol de la victoria para los pericos. Un auténtico perjuicio a nivel clasificatorio para los blancos.