GP de México 2018 F1

Lewis Hamilton, pentacampeón del mundo

Lewis Hamilton se hizo con el pentacampeonato del mundo en el GP de México (Getty)
Lewis Hamilton se hizo con el pentacampeonato del mundo en el GP de México (Getty)

El ambiente heterogéneo entre funestos y festivos se estableció en el Hermanos Rodríguez. Los mexicanos montaban su particular Halloween mientras que Vettel lo vivía en cada esquina del circuito. El espíritu de Lewis Hamilton le persigue en sueños y en su cruda realidad: el campeonato iba a ser para el de Mercedes. Lo amarró con una salida que hace honor a su temporada: sus manos son las mejores cuando el sistema nervioso aprieta.

Se quitó de en medio a Ricciardo, que salía desde la pole, pero no pudo con el talento emergente: Max Verstappen. Aguantó el holandés que, además, abría un hueco en los primeros giros. Vettel, cuarto, se mantuvo como espectador. La otra estrella fue Carlos Sainz: del octavo al sexto en un par de curvas. Se quitó a su compañero, Nico Hulkenberg, y al Ferrari de Raikkonen. Toda una heroicidad que le duró poco: la mancha roja iba a recuperar su puesto.

Como casi siempre en los últimos años, el tuerto volvió a mirar a Fernando Alonso y su sino desgraciado en el deporte rey del motor. A la salida de la curva 1 se encontró parte del alerón de un Force India. El resto, ya saben, es historia. Intentó aguantar hasta que su coche anunciaba, como si fuese la chimenea de la Capilla Sixtina, fumata blanca: abandono.

Su magia se ha mojado entre promesas vacías y un nivel de competición que ni el Real Madrid de Lopetegui. McLaren sólo piensa en 2019. Pero eso también pasó en 2017, 2016, 2015… Una historia circular, el eterno retorno del que hablaba Nietzsche. Su mundo se extingue y se repite a final de temporada con distinta solución pero mismo resultado. El año que viene será sin la leyenda: quedará el alumno, Carlos Sainz, que sueña con recoger su testigo.

Mientras el adiós de Fernando Alonso se volvía todavía más agrio, la carrera se volvía loca por el desgaste del ultrablando. Hamilton acusaba de graining y paraba el primero, conocedor del colchón en el que duerme. Los Red Bull también paraban, manteniendo Max su distancia con el británico. Vettel arriesgaba: seguía en pista, primero, aferrándose al último clavo ardiendo.

No se autodestruyeron: acabaron entrando ambos Ferrari. El ritmo entre el superblando nuevo y el ultrablando desgastado era abismal. Todo seguía igual tras la tormenta: Verstappen,Lewis Hamilton, Ricciardo y Vettel. Se vigilaban todos en una distancia  salvable y con más de 50 vueltas todavía por dar.

Sainz emuló al ídolo en la desdicha. Unas vueltas después, con los de arriba dándose una tregua, el Renault de Carlos decía basta. Problema mecánico… y fuera. Los dos españoles eran los primeros en abandonar. El siguiente iba a ser Sergio Pérez, disfrazando el Autódromo de cara largas y silencio, ese que nunca se escucha en México.

Lewis Hamilton se fue hundiendo hasta la quinta plaza en una carrera que estuvo marcada por el desgaste de los neumáticos. Iba a ganar el que mejor los cuidara… y ese iba a ser Verstappen. Fue una prueba de supervivencia ante las adversidades dónde se quemó Ricciardo y su Red Bull. Su motor no quiso latir más regalando la segunda plaza a Vettel, con Raikkonen de escudero. Lewis Hamilton, cuarto, lo tenía todo en su mano.

En sus ansias de celebrar por todo lo alto, seguro que le iba a faltar el finiquitar su quinto campeonato cruzando por delante de sus rivales. No hacía falta. El mérito alcanza una magnitud mayor al ver que, este año sí, Ferrari estuvo incluso un punto por delante. Lewis Hamilton es historia en un deporte en el que faltan más como él: más talento y menos dinero. Aquel chaval en el que confío Ron Dennis es ya más que un hombre. Con contrato indefinido en el Olimpo de la Fórmula 1, Lewis entra en el top tres de mejores pilotos de la historia en campeonatos. Iguala a Fangio; mira a Schumacher más cerca. El reinado no acaba. El Rey sigue martilleando a sus rivales. Y lo que queda…

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