Laura Cabanes: «Soy de un pueblo pequeño y siempre he visto que lo de ganar medallas no era para mí hasta ahora»
La española, que consiguió el bronce en el último europeo de natación, atiende a OKDIARIO
Repasa su camino, marcado por el trabajo mental, y se fija su próximo gran objetivo
A Laura Cabanes (Daimiel, 2006) se le ilumina el rostro cuando recuerda para OKDIARIO cómo consiguió el bronce europeo en los 200 metros mariposa. «No me acuerdo de nada de los primeros 100 metros, pero en el último largo vi que me cuadraba la brazada y dije ‘es mi momento’». Laura, que durante toda su vida nunca había vislumbrado la posibilidad de ganar, se dio de bruces con su oportunidad. «Sentía que ese sueño le pertenecía a otra gente porque yo soy de un pueblo pequeño y mi límite eran los campeonatos de España», reconoce.
Su club de natación de siempre, en Daimiel, apenas se había constituido una generación antes de que ella llegara. «Se creó con la camada de mi hermana. Yo entré un año después. Al estar en un club nuevo, sin experiencia ni referentes cercanos que hubieran vivido eso, no sabía cuál era el camino ni confiaba en ello. Sentía que las medallas eran para otra gente», detalla. Su entorno sí atisbaba lo que ella no alcanzaba.
Un amigo de Laura le dijo que competiría en los Juegos Olímpicos 2024. «Le dije que estaba loco», cuenta. Aunque el loco andaba muy cuerdo. Laura, a sus tiernos 18 años, se clasificó a los Juegos y finalizó 16.ª en los 200 mariposa que dos años después ya domina a nivel continental. Ahora rezuma confianza. «Mi próximo objetivo es alcanzar la final olímpica en Los Ángeles 2028», se marca. La nadadora de un pueblo pequeño sueña en grande. Motivos tiene para ello.
Pregunta: ¿Cómo recuerda la prueba desde dentro?
Respuesta: Cuando estás tan concentrada en una prueba, normalmente se te olvida o no recuerdas casi nada de lo que ibas pensando. De los primeros 100 metros no recuerdo nada; son metros que me salen solos porque intento no pensarlos. Tu cuerpo ya sabe lo que tiene que hacer porque lo ha entrenado. La carrera realmente empieza a partir del tercer 50, que es donde la gente empieza a destacar y ves por dónde van los tiros. Quería hacer ese tercer 50 rápido para verme adelante.
P. Pareció que los virajes le dieron el impulso que necesitaba.
R. Sí, cuando vi que me estaban cuadrando todos los virajes, supe que era mi momento. Pensé ‘ya está, es la mía’. Al voltear, solo pensaba en hacer un subacuático superlejos y muy fuerte. Es cierto que los últimos metros fueron los que más me costaron en comparación con la semifinal, pero también por la emoción del momento de saber que en la final o pillas medalla o te quedas fuera. Había que sacar esa fuerza como fuera.
P: ¿Cómo cambió el chip y la mentalidad de la semifinal a la final para ser más agresiva?
R. Al acabar la semifinal me preguntaban si podía bajar más el tiempo y yo sentía que lo había dado todo, salvo por la llegada, donde me quedé un poco lejos. Pero tenía claro que en la final se podía bajar por los últimos 50 metros, porque ahí intervienen la cabeza y las ganas de ganar. Mi mentalidad fue la misma: quería disfrutarlo. Mi objetivo en el 200 mariposa era gestionar la prueba y disfrutar mientras nado, algo que antes no me pasaba. Si eres feliz haciendo lo que haces, el buen resultado acompaña.
Pregunta. Tengo entendido que ha hecho mucho trabajo con psicólogos para conciliar el sueño.
R. He hecho un gran recorrido a mejor. Empecé hace cuatro años en los Europeos Junior de Belgrado. En la final de 200 mariposa me puse a temblar en el poyete de salida y subí dos segundos mi tiempo porque no lo supe controlar. Ha sido una evolución lenta. Además, me cuesta mucho dormir. En los trials de verano del año pasado me tiré la última noche sin dormir por los nervios de pensar en la prueba. Eso lo trabajé mucho con la psicóloga porque entramos en un bucle: piensas «necesito dormir 8 horas para rendir» y ese mismo pensamiento te impide conciliar el sueño. Como las competiciones duran mínimo cinco días, era imposible aguantar así. Ahora aplico lo aprendido y me digo: «ya te dormirás, no te preocupes, si duermes seis horas o simplemente estás descansando en la cama, vas a estar a tope». Le le he quitado importancia a las horas.
P. También se le ve con más confianza.
R. En cuanto a la mentalidad en internacionales, antes me sentía inferior al ver a las demás. Ahora he trabajado la confianza en mí misma: sé que he entrenado y no me centro en las demás. Lo importante eres tú y tu carrera; tirarte al agua y hacer lo que has entrenado ya es ganar.
P. ¿Se imaginaba ganando una medalla europea a los 20 años?
R. No me veía ahí para nada. El club lo formó la generación de mi hermana un año antes de entrar yo. No tenía idea de lo que significaba la natación a ese nivel, ni sabía que podía ir a los Juegos Olímpicos. Para mí el tope era España y los Juegos y las medallas eran para otra gente. Al estar en un club nuevo, sin experiencia ni referentes cercanos que hubieran vivido eso, no sabía cuál era el camino ni confiaba en ello. Un amigo me decía que estaría en los Juegos de 2024 y yo le decía que estaba loco, que eso no era para mí. Al final, con trabajo y esfuerzo, sí lo fue.
P. Habiendo nadado ya por debajo de la mínima olímpica en el 200 mariposa. ¿Cómo te cambia la manera de enfocar el recorrido hacia Los Ángeles?
R. Te cambia a mejor. El objetivo en Los Ángeles será meternos en una final olímpica. Para dar el salto en dos años, el año que viene queremos meternos en la final mundial. Empezar la temporada con un gran resultado y sabiendo que el trabajo anterior ha dado sus frutos te da muchas fuerzas y motivación para los entrenamientos diarios. Se te despierta el hambre de ir a por algo que antes ni pensabas que eras capaz de hacer. Ahora el objetivo es alcanzar la final olímpica.