AMISTOSO INTERNACIONAL: ESPAÑA-EGIPTO

La gran familia española

Luis de la Fuente está cimentando el éxito de la selección española en hacer de ella una gran familia

El buen ambiente, el compañerismo y los ceros egos son fundamentales

España mete miedo

España
Un once titular de la selección española.
Iván Martín

Suena a tópico, pero conviene repetirlo. No hay que cansarse de presumir de la selección española que ha construido Luis de la Fuente y que, tras dominar el panorama europeo, este verano quiere dar un paso más conquistando el Mundial que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá. Para ello, el técnico riojano ha logrado algo que no siempre es sencillo: convertir al combinado nacional en una auténtica familia. En este grupo, los egos se quedan fuera de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y el buen ambiente se convierte en la base sobre la que se construye todo lo demás.

No es la primera vez que en el deporte español se habla de «la familia». La selección de baloncesto que marcó una época ya recibió ese apodo, y ahora ese término encaja perfectamente con el equipo que dirige Luis de la Fuente. La sensación es clara: cualquier jugador que entra en la dinámica de la selección se adapta rápido, se siente cómodo y pasa a formar parte del grupo sin fricciones. Eso no es casualidad, es trabajo diario y una gestión de vestuario muy cuidada.

«Cuando uno lo ve desde fuera intuye que el ambiente es inmejorable, pero cuando está dentro lo comprueba», asegura uno de los internacionales que se ha estrenado en esta convocatoria. Una frase que resume bien lo que se vive dentro. Aquí, la palabra equipo no es solo un concepto, es una forma de entender el fútbol y el día a día. Hay competitividad, sí, pero siempre desde el respeto y la convivencia.

La importancia de ser buena persona

De la Fuente lo ha dicho en más de una ocasión: para él, ser buena persona es tan importante como rendir en el campo. Y no es un mensaje de cara a la galería. Es una línea de trabajo. La selección está formada por jugadores que no solo compiten al máximo nivel, sino que también cuidan el ambiente, suman en el vestuario y entienden que el éxito colectivo está por encima de cualquier individualidad.

España es una selección envidiable por muchas razones. Tiene talento, tiene recursos y sabe competir. Pero, además, cuenta con un vestuario sólido, algo que muchas veces marca la diferencia en los grandes torneos. La integración es rápida, natural, y el que llega encuentra su sitio desde el primer día. Y el que no encaja, simplemente no continúa. No por falta de nivel, sino porque el grupo está por encima de todo.

Con ese contexto, la selección encara el Mundial con ambición y confianza. El objetivo es claro: pelear por la segunda estrella. Y hacerlo desde una base que ya es un éxito en sí misma: un equipo unido, competitivo y, sobre todo, una auténtica familia.

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