Ucrania

Nadie lo vio venir: Ucrania abre una ‘puerta’ en el anillo antiaéreo de Moscú y ya nada volverá a ser igual para Putin

Ucrania y Moscú
Vladimir Putin.
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante años, el régimen de Vladimir Putin construyó un sofisticado escudo antiaéreo de múltiples capas para proteger a Moscú de la guerra. Sin embargo, para numerosos analistas e historiadores militares, Rusia presenta una gran debilidad: con 17 millones de kilómetros cuadrados y una extensión de 9.000 kilómetros de oeste a este y entre 2.500 y 4.000 kilómetros de norte a sur, es prácticamente imposible de invadir en su totalidad pero, al mismo tiempo, dificulta la protección completa de todos los objetivos estratégicos e impide blindar cada posible ruta de ataque.

De acuerdo con analistas de fuentes abiertas, Moscú y su área metropolitana disponen de unas 130 posiciones de defensa antiaérea. El núcleo de esta red estaría compuesto por cerca de un centenar de sistemas Pantsir-S1, varias unidades Tor y alrededor de dos decenas de baterías S-300 y S-400. ¿Qué explica entonces que 16 drones lograran superar este dispositivo defensivo? La respuesta encaja con la estrategia de desgaste que domina esta fase del conflicto: saturar las defensas mediante ataques masivos y continuados. En otras palabras, lanzar suficientes drones para que incluso el mejor sistema antiaéreo no sea capaz de interceptarlos.

Las debilidades del anillo antiaéreo de Moscú

El anillo antiaéreo de Moscú ha sido el último en quedar al alcance de Ucrania. Durante el último año, las armas de largo alcance desarrolladas por Kiev han golpeado terminales petroleras, buques de guerra, complejos de refinación y fábricas vinculadas al sector militar ruso. Sin embargo, la capital rusa había mantenido hasta ahora una imagen de fortaleza prácticamente inexpugnable.

El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) detalló que los objetivos del ataque del 17 de mayo fueron la refinería de Moscú operada por Gazprom, las plantas de bombeo de crudo de Sonechnogorska y Volodarskoye, y la fábrica de semiconductores Angstrem. No se trata de objetivos aleatorios: todos forman parte de la infraestructura energética e industrial que sostiene el esfuerzo bélico del Kremlin.

Además, el Pantsir-S1, diseñado específicamente para detectar y destruir drones de vuelo bajo, se ha convertido en uno de los principales objetivos de Ucrania. En febrero de 2026, la unidad Alpha del SBU aseguró haber neutralizado aproximadamente la mitad de las baterías Pantsir operativas de Rusia, con un coste estimado de entre 15 y 20 millones de dólares por sistema. Eso explicaría la creciente capacidad ucraniana para penetrar en el espacio aéreo de Moscú y el aumento diario del número de drones que consiguen alcanzar la región.

«Moscú ya no podrá dormir. El enemigo construyó un muro compuesto por múltiples elementos de defensa antiaérea… tuvimos que abrir una puerta para atravesarlo», aseguró Robert Brovdi, conocido como Madyar, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania. Hay tanta preocupación en el Kremlin que han prohibido los vuelos para altitudes de hasta 5.100 metros, que entrará en vigor en julio, afectando a la aviación ligera, los pequeños reactores empresariales y otros vuelos civiles, según recoge el diario El Mundo.

En la misma línea, Nigel Gould-Davies, ex embajador británico en Bielorrusia y analista del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, considera que «el hecho de que Ucrania recuerde a la población de Moscú que sigue siendo vulnerable probablemente intensificará la sensación de inseguridad ya existente»

Antonov An-196 Liutyi

La gran protagonista de esta evolución tecnológica es el Antonov An-196 Liutyi, un dron cuyo nombre puede traducirse como «feroz» o «furioso» en ucraniano. Desarrollado como una alternativa nacional al Shahed 136 iraní, su diseño se benefició de las lecciones aprendidas con los drones turcos Bayraktar TB2.

El Liutyi puede transportar hasta 75 kilogramos de carga explosiva a distancias superiores a los 1.000 kilómetros y, según diversas informaciones, su alcance habría sido ampliado en poco tiempo hasta cerca de los 2.000 kilómetros. Además, el apoyo financiero de países como Alemania, Suecia y Lituania contribuye a sostener parte de la producción, permitiendo a Kiev incrementar el número de drones disponibles para operaciones de largo alcance contra objetivos situados en territorio ruso.

En cuanto a sus características, el Antonov An-196 Liutyi mide aproximadamente 4,4 metros de largo y cuenta con una envergadura cercana a los 6,7 metros. Está propulsado por un motor de gasolina que acciona una hélice situada en la parte trasera, una configuración que favorece la eficiencia durante vuelos prolongados.

Cada unidad tiene un coste estimado de unos 200.000 dólares. Aunque se trata de una cifra considerable, sigue siendo significativamente inferior al precio de muchos misiles de largo alcance, lo que convierte a este tipo de drones en una alternativa más rentable para determinadas operaciones. Además, ofrecen una precisión superior a la de los ataques realizados con grandes cantidades de drones más simples.

Esa precisión se apoya en varios sistemas de navegación. El Antonov An-196 Liutyi combina guiado por satélite con sensores internos que le permiten mantener el rumbo hacia su objetivo. En la fase final de la misión, activa un sistema de visión artificial capaz de identificar obstáculos, ajustar la trayectoria y mejorar la precisión del impacto.

Lo último en Internacional

Últimas noticias