Liga: Sevilla 1-3 Atlético

El Atlético no tiene ‘9’, pero Baena es un ’10’

Los rojiblancos golean en una primera parte excelsa con Baena como líder

Vivieron de las rentas en el segundo acto y el Sevilla recortó distancias

El Atlético se sitúa como líder provisional a falta de que jueguen Barcelona y Real Madrid

Atlético Baena

Con tanto ruido alrededor de Julián, el Atlético puso rock and roll. Instrumentado por Kang-in Lee y escenificado por Baena, director de orquesta para la ocasión. El primero caracoleó y asistió, y el segundo hizo de todo. Organizó, distribuyó y marcó. Al Mundial se fue un Baena mentalmente alicaído y ha regresado rebosante de confianza. En este Atlético sin nueve, con Sorloth lesionado y Julián dándose de bruces con la realidad, Baena fue lo que lleva en la espalda. Un diez. En Sevilla le salió todo porque sintió la convicción de que le podía salir todo. Su doblete y el latigazo de Lookman derribaron (1-3) a los hispanlenses, que maquillaron con el tanto de Sierra.

Camina el Atlético con chaleco en el campo de minas que supone el ‘caso Julián Álvarez’, una serie con episodio nuevo a cada hora. Un melodrama al que le restan apenas unos días para conocer el desenlace. Hasta entonces, Simeone no ha podido contar con el argentino, que lleva una semana sin ejercitarse junto a sus compañeros. Y con Sorloth lesionado, el Atlético se plantó en Sevilla sin delantero, sin un nueve que tanto demanda el Cholo. «Si queremos ganar títulos, necesitamos delanteros importantes», ha manifestado. Así que jugó con Barrios en el eje; Llorente de vuelta al lateral; Kang-in Lee tirado a un costado y Baena como falso nueve.

La simbiosis de los dos últimos fabricó el primer arañazo. El surcoreano filtró y el español cruzó de primera a la salida de Vlachodimos. Después de una temporada y un Mundial después, el Baena que fichó el Atlético ya está aquí. Y el Atlético se deja llevar por su pie. Siempre acertado y preciso. En realidad, fue una excelsa coreografía colectiva. El Atlético del toque por dentro e incisivo por los costados a miles de revoluciones. Pocos equipos pueden sostener aquello. Lookman y Giuliano apuñalaban las bandas y Kang-in Lee, Baena y Barrios se gustaban por dentro. Todo equilibrado por Hjulmand.

Y para rematar, el Atlético encontró la contundencia que tanto escaseó la temporada pasada. Los tres primeros disparos, tres goles. Lookman elevó la ventaja al cuadrado de un latigazo al palo de Vlachodimos y minutos después Baena volvió a celebrar con un disparo cruzado desde fuera del área. El partido estaba visto para sentencia en media hora. Se preguntarán qué hacía el Sevilla. Pues lo que podía. Juntaron líneas y trataron de cerrar espacios. Miguel Serra dio pulso a su equipo al testar a Oblak. El Atlético marcaba y buscaba más. Lo encontró de nuevo con Lookman, pero Baena andaba adelantado en el pase previo.

El Atlético decidió entonces vivir de las rentas y el Sevilla fue creciéndose mientras que a la zaga rojiblanca le temblaban las piernas. Cansancio, dijo Simeone. Sierra cazó un balón llovido del cielo y batió a Oblak cuando restaba media hora de juego. El Sevilla se revolvía y rozó introducir más emoción al duelo después de que Hjulmand rozara otro penalti al golpear a Kike Salas antes que el balón. Nada indicó el del silbato. Sigan. Así que el Atlético siguió y llegó hasta el triunfo que le permite dormir como líder provisional de la Liga. Simeone no tiene nueve, pero mejor es un diez.

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