CHAMPIONS / OCTAVOS DE FINAL

El Atlético espanta a su pesadilla y se mete en cuartos de final

El Atlético espanta a su pesadilla y se mete en cuartos de final
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Tomeu Maura

El Atlético espantó a su peor pesadilla y puso punto final a la tiranía a la que le había sometido Cristiano en la Champions. Por primera vez dejó atrás al portugués y metió la cabeza en cuartos de final tras salir ileso de Old Trafford en un partido que recuperó su mejor imagen defensiva. El equipo fue un calco de la versión que le llevó a ser campeón de Liga hace menos de un año y recuperó la ilusión por una competición en la que parecía resignado a ser un simple comparsa, pero en la que de momento ya está entre los ocho elegidos.

Imperial en defensa, protegiendo su debilidad en los centros laterales, concentrado durante los 90 minutos y sabiendo leer el momento en el que podía hacer daño al contragolpe, el Atlético sufrió de pie el acoso del Manchester y cuando fue necesario acudió a la magia de Oblak, decisivo en los instantes claves. El resto del trabajo lo hizo Griezmann, que impartió una master class desde la media punta y fabricó el gol de Lodi que venció la resistencia inglesa. Ahora esperan en el bombo los grandes cocos europeos, pero una vez eliminado Cristiano de la partida todo empieza a ser posible.

Oblak tardó sólo dos minutos en comprender hasta qué punto sería exigido. El esloveno chocó con Elanga, que no dudó en hacerle falta en una acción diseñada para marcar territorio. El portero necesitó ayuda médica, pero se recuperó de inmediato y a la siguiente se la devolvió multiplicada al joven delantero sueco. A los 12 minutos, cuando todo el estadio se había levantado para cantar el 1-0, evitó con la cabeza que el remate del delantero del United besara la red.

La respuesta del Atlético fue inmediata y categórica. Rodrigo de Paul armó el cañón de su pierna derecha y soltó un obús desde 30 metros que obligó a De Gea a volar a la escuadra para mandarlo a la esquina y abortar la primera llegada rojiblanca en un partido que había comenzado con una carga alta de adrenalina. No podía ser de otra manera.

Durante muchos minutos el disparo de De Paul fue el único oasis atlético en una noche que se tiñó de rojo. El Manchester acaparó el balón y el dominio y sometió a su rival a un duro castigo que obligó a Giménez y a Savic a mostrar su mejor faceta. A los 21 minutos Reinildo se jugó el penalty ante Bruno Fernandes y a los 19 Dalot encontró los tres palos, pero sin potencia ni colocación y Oblak se embolsó el remate.

Mientras, Joao era una isla, Griezmann no encontraba socios con los que combinar y ni Llorente ni Lodi eran capaces de correr por la banda. En consecuencia el balón apenas transitaba por territorio doméstico, pero no cesaba de sobrevolar el área forastera. Fueron minutos en los que la sensación de que el Manchester podía marcar en cualquier momento no dejaba de percibirse en el estadio.

Sin embargo el Atlético nunca pierde la fe. Ni en los peores momentos. A los 34 minutos Koke combinó con Llorente y por una vez el madrileño atravesó con un cuchillo la banda derecha. Su pase lo remató a la red Joao, pero no tuvo tiempo ni de celebrar el gol porque el asistente de Vincic se quedó con la bandera izada. La revisión confirmó el fuera de juego de Llorente, pero aunque la jugada careció de validez legal sí que obró en cambio efectos inmediatos en el partido porque el Manchester empezó a darse cuenta de que no iba a tenerlo tan fácil.

Así fue. En la siguiente llegada Joao esperó a que le doblara Griezmann y se la dejó al francés de tacón para que éste prolongara al segundo palo donde Lodi, de cabeza, batió a De Gea por el palo más cercano. Los jugadores del Manchester se abalanzaron sobre el árbitro reclamando una falta anterior de Reinildo, pero esta vez el monitor no dio marcha atrás al gol y el 0-1 subió al marcador de Old Trafford.

Obligado a irse aún más arriba por un resultado que no esperaba, el United agotó la primera parte en un zafarrancho de combate que encontró respuesta en Oblak, providencial en el descuento para mandar a córner un zapatazo de Bruno Fernandes y mantener a su equipo en ventaja cuando el árbitro, por fin, detuvo las hostilidades. El Atlético se fue a los vestuarios clasificado para cuartos de final, pero quedaba aún un asalto por resistir.

Elanga tardó solo unos segundos para calentar la segunda parte con un disparo cruzado que se marchó desviado, pero el Atlético se negó a ser sometido como en el primer tiempo y mostró las garras muy rápido aprovechando un error de Maguire que acabó con un disparo de De Paul que embolsó con seguridad De Gea.

Jadon Sancho fue el siguiente en intentarlo a los 58 minutos tras un gran pase de Dalot, pero el ex del Dortmund no ajustó la mirilla y disparó alto. La respuesta del Atlético fue un contragolpe excelente que acabó en córner porque a Joao le faltaron un par de centímetros para rematar el pase de Lodi. 

La segunda advertencia rojiblanca acabó de convencer a Rangnick de que era el momento de intervenir. Matic, Rashford y Pogba sumaron  talento y músculo al partido y vaticinaron un cambio de tendencia al que se opuso de nuevo Oblak, magistral para detener un cabezazo a bocajarro de Varane tras un saque de falta de Telles tan sólo instantes después de que el Manchester quemara todas las naves con el cambio de Cavani por Fred.

Simeone, muy limitado en el banquillo, le dio descanso a Koke y sumó físico en medio campo con Kondogbia y al final del partido se llevó con la entrada de Mata por Maguire, en un intento desesperado del banquillo red que fue contrarrestado con la incorporación de Felipe como cuarto central, aunque al brasileño casi ya no le quedó tiempo para intervenir, aunque sí para celebrar, como el resto de sus compañeros y de los 3.000 rojiblancos presentes en el estadio, una meritoria clasificación para cuartos de final.

 

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