El Real Madrid congela al Khimki (78-95)

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Tavares fue una fuerza dominante en la visita del Madrid a Moscú. (Euroliga)

El Real Madrid vengó su derrota en el Palacio el pasado mes de noviembre y destrozó al Khimki en un partido sin historia dominado (78-95) de principio a fin por los pupilos de Pablo Laso. Los blancos firmaron un parcial incontestable de 0-16 en el segundo cuarto con una actuación muy coral destacando el acierto desde la línea de tres puntos y la cantidad de rebotes ofensivos que capturó Eddy Tavares –22 de valoración–.

Los blancos están en racha –14 victorias seguidas– y se nota. Laso ha encontrado dos quintetos con los que trabajar y hacer mella en los rivales. El técnico vitoriano compareció con su ya clásico Campazzo, Causeur, Yusta, Thompkins y Tavares para intimidar desde un primer momento a un Khimki que sólo bebía de la inspiración de Alexey Shved. Los locales sólo fueron por delante en todo el partido en el 3-2 del primer minuto. Justo después encajarían un parcial de 0-7 en favor de unos blancos que dominaron el primer cuarto sin oposición hasta el punto de marcharse por 15-26.

A la segunda unidad madridista le costó coger el ritmo como demostró un único punto en tres minutos de juego del segundo periodo. El Khimki empezó a apretar, pero el Madrid tiró de talento y espíritu para firmar un parcial de 0-16 que sentó como un jarro de agua del tiempo – -7 grados en los exteriores del pabellón– a todos los jugadores amarillos. Carroll, Taylor y Doncic abrieron el campo con sus triples y dejaron a los rusos vistos para sentencia con un marcador al descanso de 31-51.

Sin embargo, el Khimki no tenía ganas de vender su piel tan pronto, al menos un Shved que demostró porqué es el jugador mejor pagado de Europa reduciendo la ventaja blanca hasta los 13 puntos. Laso se enfadó y con razón al primer atisbo de relajación. Sus muchachos recuperaron la tensión defensiva y asfixiaron a la estrella rusa consiguiendo varias canastas fáciles al contragolpe. Mención aparte merece la aportación de un Tavares que fue un factor diferencial en la pintura.

El Madrid volvía a la veintena de puntos de ventaja casi sin querer al final del tercer periodo. Vale que el Khimki colaboraba con unos porcentajes desde la línea de personal lamentables –8 de 16–, pero los blancos se dieron un homenaje desde la línea de tres con Rudy Fernández rejuvenecido. El mallorquín acabó con 16 puntos y 5 de 6 desde esa suerte en uno de sus mejores partidos de la temporada. Hay muchos motivos para el optimismo en un Real Madrid que no tiene cuesta de enero.

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