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Suena raro, pero 150.000 personas hablan aún español medieval y ninguna en España: culpa de los Reyes Católicos

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En España tenemos idiomas locales al borde de la desaparición, pero lo curioso es descubrir que en pleno siglo XXI hay alrededor de 150.000 personas en todo el mundo que hablan español medieval como si estuvieran en la época de los Reyes Católicos.

Si ya de por sí esto es sorprendente, todavía es más llamativo darse cuenta que ninguno de estos hablantes de lengua castellana antigua reside en España. Y es que hablamos del judeoespañol.

También conocido como ladino o djudezmo es el idioma hablado por los judíos españoles, los sefardíes. Ha permanecido inalterable por la falta de contacto con nuestro idioma y no se habla en España porque fueron expulsados en 1492.

El idioma español de la Edad Media que ha sobrevivido en el siglo XXI

El judeoespañol es la lengua histórica de los judíos sefardíes. Es decir, de los descendientes de quienes residían en la Península Ibérica hasta que fueron obligados a convertirse o abandonar el territorio por el Edicto de Granada.

Aquellos que optaron por el exilio se llevaron consigo su idioma cotidiano: el castellano del siglo XV. A diferencia del español peninsular, que siguió evolucionando con reformas fonéticas y gramaticales, el judeoespañol quedó congelado.

De ahí que hoy conserve formas como favlar en lugar de hablar, komer por comer o mozotros por nosotros. No es un castellano mal hablado, sino una cápsula lingüística del pasado.

Con el paso de los siglos, el idioma incorporó préstamos del hebreo (sobre todo en el ámbito religioso) y de las lenguas de acogida, como el turco, el griego o el italiano, pero jamás ha perdido su base castellana.

El idioma judeoespañol que llegó a ser mayoritario, pero siempre fuera de España

Tras la expulsión, la mayoría de los sefardíes fue recibida en el Imperio otomano, donde lograron mantener su identidad cultural y lingüística durante casi 400 años. Ciudades como Salónica, Estambul o Esmirna se convirtieron en auténticos centros del judeoespañol.

Por ejemplo, en Salónica la comunidad sefardí llegó a representar más del 60% de la población, y el ladino se utilizaba como lengua habitual en el comercio y en las relaciones sociales entre judíos, cristianos y musulmanes.

Eso ayudó a que el judeoespañol tuviera representación escrita. Especialmente mediante la prensa y la literatura. Aun así, con el paso de los años la influencia de otros idiomas empezó a notarse más.

Por ello surgieron dos variantes. El ladino oriental, propio de los Balcanes, y la haquetía, desarrollada en el norte de Marruecos, con fuerte influencia del árabe.

Cuánta gente habla ladino en el mundo: el español medieval con 150.000 hablantes

El siglo XX supuso un golpe casi mortal para el judeoespañol. El Holocausto acabó con comunidades enteras (especialmente la de Salónica) y las migraciones posteriores, junto a la creación del Estado de Israel, aceleraron el abandono del idioma en favor del hebreo.

En apenas unos años, la lengua perdió cerca del 90% de sus hablantes. No obstante, todavía quedan alrededor de 150.000 hablantes en todo el mundo. Principalmente se reparten entre Turquía e Israel.

Además, quedan pequeñas comunidades en territorios hispanoamericanos. Por ejemplo, en Argentina. Y si bien es cierto que está en su momento más débil, todavía queda mucho para que desaparezca.

Todavía se publican en judeoespañol revistas, programas de radios y desde 2018 tiene una Academia reconocida por la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE).