Sólo necesitas un rollo de papel higiénico: el truco de los jardineros que va a cambiar tus plantas


Cada día generamos residuos que muchas veces terminan en la basura sin que nos detengamos a pensar en otros posibles usos. Uno de esos objetos que solemos desechar sin miramientos son los tubos de cartón que quedan al terminar un rollo de papel higiénico. Sin embargo, con este truco tan sencillo que comparten los jardineros puedes convertir el rollo de papel higiénico en una herramienta muy útil en el jardín o huerto casero.
Además de ser una alternativa ecológica, ayuda a reducir el desperdicio y a mejorar la salud de las plantas de una manera muy económica. Desde semilleros biodegradables hasta barreras naturales contra plagas, hay múltiples formas de darle una segunda vida. Así que la próxima vez que termines un rollo de papel higiénico, piénsalo dos veces antes de tirarlo: tu jardín te lo agradecerá.
El truco para reutilizar los rollos de papel higiénico en el jardín
Reutilizar los rollos de papel higiénico en el jardín es una forma sencilla y ecológica de reducir residuos. Este material ofrece soluciones prácticas sin necesidad de gastar dinero. Con un poco de creatividad, puedes hacer que tu jardín sea más sostenible y productivo.
Semilleros caseros
Un truco muy popular para el rollo de papel higiénico en la jardinería es convertirlo en semillero. Gracias a su forma cilíndrica y a su capacidad para descomponerse de manera natural, es perfecto para la primera etapa de crecimiento de muchas plantas.
Para hacer un semillero con estos tubos de cartón, sólo necesitas seguir unos sencillos pasos. Primero, corta cada rollo en mitades o en tres partes, dependiendo de la profundidad que necesiten las raíces de las semillas que vas a sembrar. Luego, colócalos en una bandeja o en un recipiente que puedas reutilizar, como una caja de leche vacía o un viejo envase de plástico. Después, rellena cada tubo con tierra, planta las semillas y riega con cuidado.
Una de las ventajas de este método es que, cuando las plántulas estén listas para ser trasplantadas, no necesitarás retirarlas del tubo. Simplemente puedes plantarlas directamente en el suelo o en una maceta más grande, ya que el cartón se biodegradará con el tiempo, facilitando el crecimiento de las raíces.
Barrera protectora contra plagas
Otro uso interesante de los rollos de papel higiénico en el jardín es como barrera física para proteger las plantas jóvenes. Los primeros días de crecimiento son cruciales para muchas especies, y una de las amenazas más comunes son las plagas como gusanos, babosas o polillas.
Para evitar que estos pequeños depredadores se coman los brotes tiernos, puedes cortar los tubos en secciones de unos cinco o diez centímetros de altura y colocarlos alrededor del tallo de cada planta. Éste sencillo truco impide que los insectos trepen y devoren las hojas y tallos en sus primeras etapas de desarrollo.
Además, esta protección también ayuda a que las plántulas crezcan más rectas y fuertes, especialmente en lugares donde hay viento o donde la luz no llega de manera uniforme. Al actuar como un soporte, el tubo de cartón reduce el riesgo de que las plantas se doblen o crezcan torcidas.
Mantillo casero
El mantillo es una capa protectora que se coloca sobre el suelo para conservar la humedad, evitar el crecimiento de malas hierbas y mejorar la estructura del sustrato con el tiempo. Los jardineros más experimentados saben que contar con un buen mantillo es clave para el desarrollo de las plantas, y los rollos de papel higiénico pueden ser un excelente material para fabricarlo de forma casera.
Para utilizar los tubos de cartón como mantillo, basta con cortarlos en pequeños trozos y esparcirlos alrededor de las plantas. Estos fragmentos de cartón ayudan a retener la humedad del suelo, lo que significa que necesitarás regar con menos frecuencia. Además, a medida que el cartón se descompone, aporta materia orgánica al suelo, mejorando su estructura y favoreciendo el crecimiento de microorganismos beneficiosos.
Eso sí, es importante no colocar el mantillo demasiado cerca de los tallos de las plantas, ya que el exceso de humedad en esa zona podría favorecer la aparición de hongos o enfermedades.
Compostaje
El compostaje es una buena manera de reciclar desechos orgánicos y mejorar la calidad del suelo. Los rollos de papel higiénico, al estar hechos de cartón biodegradable, pueden incorporarse fácilmente al compost como material seco o «marrón». Para aprovecharlos al máximo, córtalos en pequeños trozos antes de añadirlos a la compostera. Esto acelerará su descomposición y facilitará la absorción de humedad.
El cartón ayuda a equilibrar la proporción de carbono y nitrógeno en la mezcla, evitando malos olores y favoreciendo la actividad de microorganismos beneficiosos. Además, mejora la aireación del compost, reduciendo el riesgo de compactación. Usar rollos de cartón en el compost no sólo es ecológico, sino que también contribuye a obtener un abono natural y nutritivo para el jardín.