Decoración

Las puertas correderas tienen los días contados: la nueva moda en 2026 es más moderna y aporta más amplitud

puertas correderas
Cerramiento de cristal con perfilería metálica de estilo industrial. (Foto: Redes Sociales)
Blanca Espada

Si tienes una casa pequeña, seguro que alguna vez te has planteado poner una puerta corredera. Y lo cierto es que es algo normal si tenemos en cuenta que son prácticas, no necesitan el espacio que ocupa una puerta convencional al abrir y durante años se han utilizado mucho para separar la cocina del salón o incluso dos zonas dentro de una misma estancia. Pero ahora hay otra opción que se está viendo cada vez más en decoración y que cambia bastante el resultado.

Son los cerramientos de vidrio con perfilería, una de las tendencias que llegan con fuerza este 2026 y que permite separar dos ambientes sin tener que ocultar uno detrás de una puerta. El cristal es precisamente lo que marca la diferencia, ya que la separación existe pero podemos seguir viendo el espacio que hay al otro lado. Y hay algo todavía más importante, sobre todo cuando la casa no tiene demasiadas ventanas ya que la luz también pasa.

La alternativa a las puertas correderas que se lleva en 2026

A simple vista puede parecer que estamos hablando simplemente de poner una pared de cristal, pero estos cerramientos dan bastante más juego. Pueden llevar paneles fijos, otros que se abren o combinar las dos cosas, por lo que no siempre tendremos que mantener los espacios separados. Pensemos en una cocina abierta al salón. Nos gusta que se vea grande y que ambos espacios estén comunicados, pero tal vez no queramos tener la cocina completamente abierta todo el tiempo. Con un cerramiento podemos marcar dónde termina una zona y empieza la otra sin colocar delante una superficie opaca.

Además, si la ventana principal está en el salón, la cocina puede seguir recibiendo parte de esa luz. En una vivienda grande quizás esto no sea tan importante, pero en un piso con pocos metros y pocas ventanas puede cambiar bastante el ambiente. No es que una puerta corredera deje de ser útil de repente, sino que el cambio está más bien en lo que buscamos ahora cuando dividimos una casa. Ya no se trata únicamente de ahorrar espacio al abrir una puerta, sino también de evitar que las habitaciones parezcan más cerradas de lo que son.

No sólo sirven para separar la cocina y el salón

La cocina es seguramente el ejemplo más fácil de imaginar, aunque no es el único sitio donde podemos colocar uno de estos cerramientos. También pueden servir como vemos en el reel de arriba, cuando necesitamos sacar un espacio nuevo de una habitación que ya tenemos. Por ejemplo, si trabajamos desde casa y no hay un dormitorio libre para montar un despacho, podemos reservar una parte del salón. Con una pared convencional perderíamos visualmente esos metros, mientras que con el cristal el escritorio queda separado pero sigue formando parte de la estancia cuando lo miramos desde fuera.

También se puede hacer algo parecido con un rincón de lectura o entre el salón y el comedor. Al final no todas las casas tienen habitaciones de sobra y muchas veces un mismo espacio tiene que cumplir varias funciones. Y tampoco hace falta que el cerramiento ocupe siempre toda la pared o que todos sus paneles sean iguales. Además, hay incluso modelos con partes móviles que permiten abrirlos cuando queremos recuperar el espacio completo. Es decir, la distribución puede cambiar dependiendo de lo que necesitemos en ese momento.

El tipo de vidrio cambia mucho el resultado

Otra cosa que debemos tener en cuenta es que hablar de un cerramiento de vidrio no significa necesariamente que todo vaya a quedar a la vista. El cristal puede ser transparente, traslúcido o texturado, y cada uno consigue un efecto diferente. El transparente es el que menos rompe visualmente el espacio. Podemos ver lo que hay detrás y por eso puede quedar bien entre una cocina y un salón si no nos importa que ambas zonas sean visibles.

Si queremos algo más de privacidad están las otras opciones. Un vidrio texturado, por ejemplo, deja pasar la luz pero no permite ver el interior con la misma claridad. Esto puede ser más interesante para un pequeño despacho o para cualquier rincón que queramos mantener algo más apartado. Luego está la perfilería, que tampoco pasa desapercibida. Las estructuras finas y las líneas rectas son las que aparecen especialmente ligadas a esta tendencia, aunque el diseño se puede adaptar al estilo que tenga la casa. No es lo mismo un cerramiento dividido en muchos cristales pequeños que otro formado por grandes paneles.

El motivo por el que hacen que la casa parezca más amplia

El cerramiento no hace que tengamos más metros cuadrados. Si nuestro salón mide lo que mide, seguirá teniendo exactamente el mismo tamaño después de instalarlo. Lo que cambia es la sensación al entrar en la habitación. Cuando ponemos una pared, nuestra vista termina ahí. Si detrás hay otro espacio, dejamos de verlo. Con el cristal seguimos viendo hasta dónde llega realmente la vivienda y por eso las dos zonas no parecen tan pequeñas a pesar de estar separadas.

Algo parecido sucede con la luz. Una habitación interior que no tenga una buena ventana puede aprovechar la claridad de la estancia que tiene al lado siempre que el cerramiento permita que pase. Por eso esta tendencia tiene bastante sentido precisamente en pisos pequeños o en casas con espacios integrados. Podemos mantener una cocina separada, montar un lugar para trabajar o dividir salón y comedor sin llenar la vivienda de paredes.

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